La Rioja

El precio de la vivienda en Logroño, en máximos históricos

El precio de la vivienda en Logroño se dispara: 2.000 euros por metro cuadrado de media

Logroño acaba de cruzar una frontera simbólica que nunca antes había alcanzado: el precio medio de la vivienda ha superado por primera vez los 2.000 euros por metro cuadrado durante este mes de noviembre. Según los últimos datos de Idealista, el valor medio se sitúa ya en 2.024 euros por metros cuadrado, la cifra más alta desde que existen registros y que confirma un fenómeno que lleva años gestándose: la capital riojana vive un ciclo de encarecimiento sostenido que no encuentra freno.

La subida no es anecdótica ni puntual. Solo en lo que llevamos de año, la vivienda en Logroño se ha encarecido un 14,2 por ciento, un crecimiento excepcional que deja atrás cualquier previsión y que, a efectos prácticos, supone haber sumado más de 200 euros por metro cuadrado en apenas once meses. Y la tendencia se ha acelerado especialmente desde el verano: desde agosto, los precios han crecido en más de cien euros, una intensidad poco habitual en un mercado de tamaño medio como el logroñés.

Para comprender la magnitud de este momento hay que retroceder casi dos décadas. Cuando Idealista comenzó a recopilar datos, en mayo de 2008, el metro cuadrado en Logroño costaba 1.920 euros. Era el pico del boom inmobiliario. Nadie imaginaba entonces que esa cifra pudiera superarse algún día, y menos aún tras el estallido de la burbuja, que dejó una década completa de descensos. De hecho, el precio tocó fondo en septiembre de 2016, cuando cayó hasta 1.290 euros por metro cuadrado, casi 650 euros menos que en 2008. Fue el punto más bajo en la historia reciente del mercado inmobiliario de la ciudad.

Tres años de subidas

Desde ese mínimo, la remontada ha sido constante. Entre 2018 y 2019 se produjo un repunte significativo, el primero verdaderamente intenso desde la crisis financiera. Tras una breve fase de estabilización, a partir de 2021 comenzó un crecimiento que ya no ha dejado de acelerarse. Y desde diciembre de ese año, el precio no ha registrado ni un solo mes de bajada. Tres años consecutivos de subidas continuadas han llevado a Logroño a superar, por primera vez, los niveles del boom inmobiliario y a instalarse por encima de una cifra psicológica que parecía inalcanzable: la barrera de los 2.000 euros por metro cuadrado.

Pero el mercado no se comporta igual en todos los rincones de la ciudad. Poner la lupa en los barrios revela una fotografía aún más compleja, con zonas donde el encarecimiento es histórico y otras donde la subida es tan rápida que sorprende incluso a los propios vecinos. En la zona Oeste, tradicionalmente la más contenida en precios, el metro cuadrado se sitúa en 1.747 euros, el valor más alto desde que hay registros. Lo mismo ocurre en el Casco Antiguo, que pese a estar por debajo de la media —1.923 euros/m²— ha experimentado una subida del 22 por ciento en lo que va de año, reflejo de una revalorización intensa.

El centro de la ciudad también alcanza máximos históricos con 2.008 euros el metro cuadrado, consolidándose como uno de los enclaves donde la presión compradora es más fuerte. Este encarecimiento se explica, en parte, por la escasez de obra nueva en las zonas más consolidadas, donde la oferta se renueva lentamente.

En el segmento alto del mercado la tendencia no es muy distinta. San Adrián–La Cava, una de las zonas más demandadas de Logroño, marca su propio récord con 2.725 euros el metro cuadrado, situándose como el barrio más caro de la ciudad. Le sigue muy de cerca Cascajos–Piqueras, donde el precio de noviembre alcanza los 2.494 euros el metro cuadrado. Aunque no se trata del máximo histórico —registrado en junio con 2.525 euros—, se mantiene en niveles altísimos y confirma que la zona sur sigue concentrando buena parte de la demanda de vivienda nueva o seminueva.

Algo distinto ocurre en Portillejo–Valdegastea, un barrio joven y en expansión. El precio actual, 2.199 euros el metro cuadrado, está todavía un 10 por ciento por debajo del máximo histórico alcanzado en diciembre de 2010, cuando llegó hasta los 2.454 euros. Pese a ello, también aquí se detecta una tendencia clara al alza, con incrementos sostenidos en el último año.

El denominador común de todos estos movimientos es evidente: Logroño vive un mercado inmobiliario tensionado, con un crecimiento por encima del promedio nacional y un volumen de oferta que no termina de acompañar a la demanda. La combinación de obra nueva limitada, un parque de vivienda consolidado y un regreso vigoroso del comprador tras la pandemia ha empujado los precios hasta niveles nunca vistos.

La pregunta ahora es si este ritmo puede mantenerse en 2026. Por el momento, los indicadores no apuntan a una desaceleración inmediata. La ciudad encadena tres años sin caídas y el último trimestre ha registrado las subidas más rápidas del ciclo. Logroño, por tanto, entra en una nueva etapa: la de un mercado que no solo ha recuperado la intensidad del boom inmobiliario, sino que lo ha superado. Y lo ha hecho, además, con una velocidad que no pasa desapercibida ni para compradores, ni para vendedores, ni para quienes buscan —cada vez con más dificultad— una vivienda asequible dentro de la capital riojana.

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