El Rioja

La nueva bodega de Cornelio en Fuenmayor avanza para estrenar la vendimia 2026

Mientras la corriente popular muestra cautela y mínimos movimientos en lo que respecta a nuevos proyectos e inversiones en el seno de la DOCa Rioja, también corren tiempos de mentes inquietas que avanzan a contracorriente. Ejemplo claro es el de José María Sánchez, que a sus 82 años supervisa las obras de lo que será su nueva bodega en Fuenmayor. Las instalaciones de la actual bodega Cornelio Dinastía asentada en Navarrete (creada hace unos dos años) se han quedado pequeñas y es que con la nueva construcción se podrán elaborar unas 600.000 botellas anuales de todas las gamas de vino (actualmente la firma ronda las 180.000).

Una muestra más de que la caída en el consumo de vino afecta por barrios. «Nosotros no hemos dejado de crecer en ventas, tanto en nacional como en exportación, así que era el momento de poner en práctica el sueño de José María de crear una nueva bodega para mantener nuestro compromiso por esta región, creando entre 20 y 40 empleos nuevos», relata el director comercial de Cornelio, David García. De esta forma, la bodega de Navarrete servirá como apoyo a las nuevas instalaciones, que ofrecerán un «diseño funcional y vanguardista con todos los equipos de última generación».

Render de la futura bodega proyectada por Cornelio Dinastía en Fuenmayor.

El proyecto incluye una construcción de unos 3.600 metros cuadrados (en una parcela que ocupa unos 50.000 metros) que contará con cinco naves destinadas a la vinificación, la crianza, el embotellado, el almacenamiento y las oficinas. Además, en una segunda fase está prevista la construcción de un hotel. Con esta nueva bodega el equipo busca abrirse a la era del enoturismo por primera vez: «Queremos crear una bodega para el visitante, con todos los servicios, donde pueda comer, dormir y vivir el vino». La inauguración de la bodega se espera de cara a la vendimia 2026, si bien la apertura al público no llegará hasta la primavera de 2026.

Un proyecto que viene calentándose a fuego lento desde hace varios años. Ya en 2019, la empresa vitivinícola solicitó la modificación puntual del Plan General Municipal (PGM) de Fuenmayor que permitiría construir bodegas en suelo no urbanizable. Una modificación que se ha conseguido este mismo año y que ha permitido, por fin, comenzar con las obras.

Un espacio que gozará de unas «vistas excepcionales a la Sierra de Cantabria y a la Sierra de la Demanda, en altura y con amplias terrazas de terreno que se usarán para futuros eventos de ocio, como conciertos, banquetes y celebraciones».

En lo que respecta a la inversión realizada, desde la bodega apuntan que la cifra es «bastante importante», si bien indican que «es complicado dar cifras exactas porque serán dos fases, primero las naves de oficinas y restaurante y más tarde el hotel». En este sentido, Cornelio Dinastía también ha invertido en la compra de nuevos viñedos para ampliar la superficie propia que a día de hoy roza las 35 hectáreas.

«Es importante que la gente vuelva a invertir en Rioja porque ahora la cosa está muy parada, a la expectativa de ver qué pasa, pero a veces es justo en ese momento en el que hay que invertir y hacer cosas nuevas y diferentes», refleja García. Desde que José María Sánchez comenzó a elaborar los vinos de Cornelio Dinastía en 2008, si bien no fue hasta unos años después cuando empezaron a comercializarse, la apuesta por la innovación ha estado presente en la elaboración de la gama de ecológicos, así como en la de unos ‘blend’ en blancos elaborados con variedades menos usuales, como el sauvignon blanc con garnacha blanca o tempranillo.

Nuevos aires desde Elciego

Sumado a esta futura construcción en Fuenmayor, hay otro proyecto sobre la mesa que apunta a seguir revitalizando esta denominación. La antigua Bodegas Antión, construcción abandonada en Elciego desde la crisis de 2008, será la futura sede del gran museo del vino de Rioja Alavesa. La Fundación Vital ha dado el paso definitivo, tras años de intentos fallidos en Vitoria, y ha comprado este espacio de 11.500 metros cuadrados marcado por el deterioro de los años y el vandalismo por 1,8 millones de euros, si bien la inversión total asciende a unos 12 millones.

El objetivo, además de crear un museo, es abrir un hotel con 15 habituaciones, cuya gestión se ofrecerá a una cadena, así como dos grandes hangares que podrán acoger conciertos y eventos de gran formato. La idea es abrir al público en noviembre de 2027. El proyecto, diseñado por la empresa Imandra, que realizó la nueva cueva de Altamira entre otros proyectos, buscará diferenciarse de los museos ya existentes con un espacio moderno, emblemático y tecnológicamente puntero que actúe como motor turístico y económico para la comarca, con previsión de alcanzar 146.000 visitantes anuales en 2037.

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