En una fría y lluviosa tarde de sábado, Eva Baroja (Logroño, 29 años) baja las escaleras de la redacción de El País. Termina su jornada laboral y le quedan pocas horas para irse de viaje a Latinoamérica. «Tenía unos días libres y me los he cogido. Necesitaba desconectar. A veces, es necesario parar».
El periodismo es su vida. Y la redacción, su hábitat natural. A estas horas está casi vacía. Hacemos la sesión de fotos y algún curioso opina: «Sonríe más». Pero ella se lo toma demasiado en serio. Quizás por haber empezado a los 18 años y haber pasado por medios como La Sexta, infoLibre u Onda Cero. Hoy compagina su trabajo en el periódico con una columna diaria en Radio Nacional, entre otras colaboraciones. Me lleva a un rincón, entre papeles, libros y ordenadores: «Aquí estaremos más tranquilos».
– ¿Entrevistadora entrevistada?
– Llevo mal ser la entrevistada, me gusta mucho más escuchar a las personas que entrevisto y siempre pienso que tienen algo más interesante que contar.
– ¿El periodismo fue un juego cuando era pequeña?
– Totalmente. De pequeña jugaba a entrevistar a mis abuelos, a hacer programas de radio con el cassette de mi padre o a hacer portadas de revistas con mi hermana. Siempre ha sido un juego… Lo sigue siendo.
– En el primer año de carrera se acercó a la puerta de TVR y pidió hacer prácticas con 18 años.
– Estaba muy loca [Ríe]. La carrera me parecía muy teórica, yo estudiaba también Filología, y quería trabajar y aprender esta profesión cuanto antes. Llamé a la puerta y sonó la campana. Me pusieron como reportera en La Rioja en Fiestas. Aprendí a manejarme con el micrófono, a hablar a cámara, a desenvolverme.
– ¿El primer golpe de realidad del periodismo se lo lleva con la pandemia?
– En el momento de la pandemia estaba trabajando en La Sexta, fue muy duro porque me tocaba ir todos los días a la redacción y estuvimos al pie del cañón. Era hacer el informativo con poco tiempo, recursos y en condiciones muy complicadas, pero fue muy enriquecedor como periodista.
– ¿Hay una cara B en este sector?
-Claro. El periodismo a veces es esclavo y hostil. Si eres mujer y joven más. Hay un machismo silencioso, poca sororidad y mucha competitividad. Cuando te va bien, siempre intentan desgastarte y lanzar sospechas infundadas sobre tu vida personal: «Se habrá liado con alguien». A los hombres periodistas no les pasa. Nadie juzga su talento ni su ambición ni lo que han conseguido. Con nosotras hay una doble vara de medir siempre.
El periodismo actual
– ¿Cómo deben los periodistas protegerse contra los bulos?
– Me preocupan muchísimo. Yo misma he sido víctima de ellos en alguna ocasión. Hay mucha gente muy interesada en contaminar el discurso público. Es una maquinaria. Cada click a una fake news es dinero. La desinformación es un negocio muy rentable.
– Quizás por su accesibilidad.
– El populismo siempre tiene mucho tirón. Pero la gente tiene que entender que si no pagan por el producto que están consumiendo, ellos son el producto.
– ¿Qué opinión le merece Vito Quiles?
– Es un activista político. Me gustaría que preguntase a todos los políticos de todos los partidos de la misma manera. No se puede ser jefe de prensa de un partido y periodista de un medio al mismo tiempo. Pero no sé cómo se puede abordar la presencia de este tipo de perfiles en el Congreso de los Diputados.
– ¿Qué le parece su ruta por las universidades?
– Conecta muy bien con los jóvenes porque no busca el debate, solo incendiar el campus y salir con su vídeo viral. Hay muy poca profundidad en sus palabras y solo construye su personaje a través del meme y el eslogan.
– ¿Cómo se pone solución a esto?
– Con alfabetización mediática. En algunos países europeos ya se hace. Consiste en introducir en los temarios educativos distintas habilidades que enseñen a los jóvenes a distinguir lo que es bulo de lo que no, saber qué fuentes son fiables, qué vídeos están hechos con inteligencia artificial…
– ¿Es de derechas para los de izquierda y de izquierdas para los de derechas?
– Creo, ante todo, en la moderación. Pero sí, para unos soy progresista, para otros de derechas… Tengo amigos de diferentes ideologías y eso enriquece mucho. Ahora los extremos venden mucho más, pero creo que la moderación acabará imponiéndose en muchos espacios.
– Hace unos meses presentó para el Gobierno de España el primer acto conmemorativo del 50 aniversario de la muerte de Francisco Franco. ¿Cómo fue?
– Me dio pena que según se iba acercando la fecha se convirtió en un arma arrojadiza. Era un acto de celebración de los cincuenta años de libertad, al que deberían haber ido todos los partidos con representación parlamentaria. Al igual que estamos conmemorando estos días la muerte de Franco. Creo que la memoria democrática sigue siendo una asignatura pendiente en España.
– ¿Qué falta en la política española?
– Pactos de Estado. España vive un momento en el que necesita de consensos políticos para temas muy importantes. Ahora nos parece impensable que el PSOE y el PP lleguen a grandes acuerdos… ¿Por qué? Santiago Carrillo y Manuel Fraga hablaban.
– ¿Dónde se ve en diez años?
– Con seguir haciendo lo que hago, periodismo en distintos medios y formatos, soy feliz.


