El Proyecto 1521 arranca oficialmente este lunes con el inicio de las excavaciones arqueológicas en el entorno de la antigua Comandancia, el primer paso de una transformación urbana que pretende «cambiar por completo el corazón histórico de Logroño». El plan, impulsado por el Ayuntamiento, busca reordenar el área del Revellín y Valbuena para convertirla en un gran espacio verde y patrimonial, donde confluyan historia, cultura y convivencia ciudadana.
Las excavaciones, adjudicadas a la empresa Obras de Construcción e Instalaciones S.A. por un importe de 99.349 euros, estarán dirigidas por el arqueólogo Juan Manuel Tudanca y se prolongarán durante un mes. Los trabajos de campo se desarrollarán en torno a la plaza Ángel Bayo, donde se procederá a la retirada del firme y a excavaciones mecánicas para el análisis del subsuelo. Los resultados determinarán los pasos siguientes del proyecto, que contempla tanto la protección de los restos arqueológicos como su integración en el futuro diseño urbano.
Durante esta fase inicial, la intervención no afectará a la parada de taxis ni a la circulación de autobuses, aunque sí implicará la supresión temporal de plazas de estacionamiento regulado en la zona verde de Ángel Bayo. Para compensarlo, el Ayuntamiento ha habilitado una nueva área provisional para residentes en la calle Intendencia.
El objetivo final del Proyecto 1521 es redefinir el paisaje urbano entre el río Ebro y el casco antiguo, creando un corredor patrimonial y verde que conecte los principales hitos culturales y turísticos de Logroño. El plan pretende poner en valor la fortificación del Revellín, recuperar —en la medida de lo posible— el foso original de las murallas y crear un entorno donde convivan la historia y el ocio ciudadano.
Una de las actuaciones más destacadas será la construcción de un aparcamiento subterráneo que liberará superficie en el entorno de Comandancia para ampliar las zonas verdes y peatonales. El proyecto aspira a dotar a la ciudad de un espacio emblemático de convivencia, que sirva de punto de encuentro para logroñeses, peregrinos, comerciantes y turistas, reforzando el carácter abierto y acogedor del centro histórico.
El Ayuntamiento de Logroño subraya que esta intervención forma parte de una estrategia global de regeneración urbana y sostenibilidad, destinada a recuperar la memoria histórica del casco antiguo y a mejorar la calidad de vida en la ciudad. El nombre del proyecto recuerda el año del asedio de Logroño, símbolo de resistencia y unión ciudadana, y busca ahora inspirar una nueva etapa de revitalización y orgullo patrimonial para la capital riojana.


