El Ayuntamiento de Logroño ha aprobado suspender durante un año la concesión de licencias para nuevos pisos y apartamentos turísticos en todo el término municipal. Lo advirtió el alcalde, Conrado Escobar, en el Debate sobre el Estado de la Ciudad y dos semanas después se ha hecho efectivo, posterior a la licencia de varios pisos en pleno casco antiguo en los últimos catorce días. La medida, adoptada por el Pleno con el voto favorable de PP,PSOE, Vox, Podemos y Partido Riojano, tiene un objetivo claro: analizar el impacto que este tipo de alojamientos está teniendo en el mercado de la vivienda y estudiar cómo compatibilizar el uso turístico con el derecho a disponer de una vivienda digna y asequible.
Doce meses
El acuerdo se apoya en la Ley de Ordenación del Territorio y Urbanismo de La Rioja, que permite suspender licencias de forma temporal cuando se está revisando el planeamiento municipal. En este caso, el Ayuntamiento utilizará este periodo de un año para revisar el Plan General de Logroño y determinar si deben limitarse o regularse de otra forma los usos turísticos en las zonas residenciales.
Una de cada tres en el Casco Antiguo
El punto de partida es un diagnóstico preocupante: en Logroño hay actualmente unas 850 viviendas de uso turístico registradas, según los datos de la Comunidad Autónoma. De ellas, unas 265 se concentran en el Casco Antiguo, o lo que es lo mismo una de cada tres viviendas turísticas están en el Casco Antiguo, sin contar con todas aquellas que no tienen licencia. De esta dato también se entresaca que el 8 por ciento de las viviendas del centro histórico son pisos para alquiler vacacional.

El equipo de Gobierno considera que este crecimiento ha empezado a tener efectos claros en el mercado de la vivienda, al reducir la oferta para alquiler habitual y tensionar los precios. A ello se suma el deterioro de la convivencia vecinal y la transformación del tejido residencial en determinadas zonas, donde la rotación constante de visitantes altera la dinámica de barrio.
Ni pensiones ni casas de huéspedes
El acuerdo subraya que la medida no busca castigar al sector turístico, sino garantizar un equilibrio razonable entre habitabilidad y desarrollo económico. Durante este tiempo se estudiarán diferentes opciones normativas y urbanísticas para fijar límites, establecer zonas reguladas o definir una ratio máxima de alojamientos turísticos por barrio.
La suspensión afecta a todo el suelo urbano de carácter residencial de Logroño, desde el centro histórico hasta los nuevos desarrollos de la periferia. No se podrán otorgar licencias para pensiones, casas de huéspedes, apartamentos turísticos ni viviendas de uso turístico, mientras se lleva a cabo este estudio.
Las licencias en trámite, una a una
Uno de los puntos más delicados es el de las 46 licencias que ya estaban en trámite. En estos casos, el Ayuntamiento ha optado por aplicar el principio de proporcionalidad y confianza legítima, de modo que se revisará caso por caso. Aquellas solicitudes que ya tuvieran la documentación completa antes de la suspensión no quedarán automáticamente descartadas, pero sí deberán esperar a que se clarifique el nuevo marco legal.

A la espera de un Plan
La medida, que tendrá una duración máxima de doce meses, se enmarca en una estrategia más amplia para abordar el problema de la vivienda en Logroño. El Ayuntamiento está desarrollando un Plan Municipal de Vivienda, que incluye la puesta en el mercado de suelo público para construir viviendas de protección oficial, la activación de suelos vacantes —como el del sector Ramblasque— y la promoción de proyectos residenciales en el centro histórico.
Durante este periodo, la Unidad de Urbanismo y Actividades elaborará un informe técnico y una propuesta de reforma del Plan General Municipal. En ella se estudiará cómo integrar los usos turísticos sin comprometer la oferta residencial ni la convivencia vecinal. También se analizarán fórmulas para evitar la especulación y garantizar que el turismo contribuya al bienestar de la ciudad sin desplazar a sus habitantes.


