La contundente y necesaria victoria de la UD Logroñés ante el hasta entonces líder del Grupo 2 de Segunda Federación, Utebo, fue coral. Solo la actuación casi perfecta de todos los que concursaron en esta cita permitió golear al hasta entonces mejor equipo del campeonato y poner fin a dos derrotas seguidas en liga, más la sufrida el jueves pasado en Copa ante la Ponferradina.
Casi sin tiempo para recuperarse del duelo copero, la UD Logroñés mantuvo el nivel de juego ofrecido contra este Primera Federación pero con la diferencia de que ante el Utebo sí acertó alguna de las ocasiones que generó durante la primera parte. Sin errores defensivos y más precisión en el área contraria, la UD Logroñés goleó al Utebo en media hora casi perfecta, que pudo ser incluso mayor de haber acertado Marí de cabeza, de haberse pitado el penalti antes del primero del partido, la doble oportunidad de la que dispuso Benítez, o de haber marcado Yanis Lhery su segundo tanto que hubiera sido el cuarto antes del descanso.
Ejemplo práctico de que el plan de Unai Mendia requiere de todos, del portero hasta el delantero centro. Todos intervienen, de principio a fin, en la toma de decisiones. De ahí que Taliby fuera esencial en la generación de dos de los goles, al elegir bien por dónde debía comenzar esa jugada, o el concurso de Yanis Lhery como primer defensor, indicando por dónde se debía empezar a presionar la salida de balón del Utebo.
Acción y reacción de todo el equipo como bloque para moverse como un único individuo que diera sentido al empeño defensivo y al desempeño ofensivo y así ganar al Utebo. Unai Mendia, en el a buen seguro peor momento desde que llegara a Logroño, decidió no dar un volantazo y redundar en la idea de juego puesta en marcha durante este verano para salir de la mala racha. No hay bandazos en el plan establecido.
Y los jugadores parecen ir entendiendo y asimilando las nuevas ideas. En donde la presión tras pérdida resulta esencial. Por eso, la acumulación de esfuerzos para ayudar al compañero resulta clave en este colectivo que durante la primera parte jugó como un único elemento. Los tres goles fueron solo el resultado del acierto, algo que venía faltando durante otras citas como en Irún o Amorebieta.
Especialmente significativas fueron las actuaciones de futbolistas clave para comprender el sistema de juego de Unai Mendia. Los laterales -en este caso Val- salen a la zona central del campo cuando el rival inicia desde atrás, lo que provoca que el extremo de su lado deba decidir si acompaña hacia arriba o mira hacia atrás -dependiendo de los movimiento del rival- el movimiento de Val. Ismael Santana acertó en todo momento: tanto cuando tenía que ir a por su par o debía retrasarse para ocupar el espacio de Val. Sin olvidar que su rol es ofensivo, como demostró en todo momento, reflejado en el tercer tanto del equipo, tras una gran jugada de Val y Santana por el costado derecho. Ismael Santana acabó con 11 kilómetros en sus piernas el que a buen seguro ha sido su mejor partido como blanquirrojo, y eso que ya marcó en Mutilva.
Pero hay dos posiciones si cabe aún más determinantes, realmente sofisticadas para esta categoría. La posición del 6 y del 8 se convierten en la masa gris del equipo riojano. Mendia les exige dar continuidad al juego riojano, pero también tomar decisiones constantemente sobre la presión a ejercer sobre el rival. Es ir y volver a ir, de un lado al otro, como ejecutó a la perfección Carlos Benítez durante los noventa minutos. Su esfuerzo superó también los once kilómetros.
Tan imprescindible es este juego, que cuando Berto Rosas, Txoperena o Aitor Pascual saltaron al césped y las decisiones sobre la presión no fueron tan acertadas, el espacio entre Benítez y Marí comenzó a ser más amplio y por ahí llegó el gol del Utebo con el par de Benítez rematando solo dentro del área. Todos y cada uno de los kilómetros de Benítez y Marí son buenos para el equipo. Y Marí acumula muchos esfuerzos, necesarios para que el resto vaya comprendiendo el juego que quiere hacer Mendia. Marí lo jugó todo hasta el descuento en Copa, y lo disputó todo este domingo en el triunfo clave ante el Utebo. Once kilómetros más para las piernas de un Marí que es el reflejo del entrenador dentro del campo.
Ante el Utebo, la UD Logroñés encontró la precisión y el ritmo sostenido en la presión, la contundencia en el repliegue y el esfuerzo colectivo.


