Sucesos

La mujer hallada muerta en Los Lirios «siempre se cerraba con llave en su casa»

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares

Uno de los policías que investigaron la muerte de una mujer en su domicilio de Logroño en 2020 ha asegurado este miércoles que la víctima, siempre que se quedaba sola en su casa, echaba dos vueltas y dejaba puestas las llaves en la puerta, por lo que solo pudo quitarlas si sabía que iba a llegar alguien y abrir con sus propias llaves.

Este agente, quien fue el secretario de la investigación policial, ha declarado en la octava jornada del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de La Rioja contra el marido de la fallecida, como presunto autor de un delito de asesinato con alevosía y razón de género.

Unos hechos por los que el fiscal y la acusación particular -que representa a los ocho hermanos de la víctima- piden 22 años de cárcel y su defensa aboga por la absolución al considerar que no estuvo implicado.

Este policía ha asegurado que la fallecida, de 56 años, era «muy celosa de su seguridad», pero cuando su marido, de 61 años, descubrió el cadáver en el vestíbulo de su casa el 13 de octubre de 2020 sobre las 18:30 horas, comprobó que la puerta estaba cerrada solo de resbalón.

Por ello, para los investigadores fue «muy determinante» que la casa no estuviese cerrada y con las llaves puestas, que era lo que hacía siempre la víctima cuando se quedaba sola.

El acusado relató que su esposa estaba tirada en medio de un charco de sangre, con un cuchillo limpio a su lado, pero, en la «vorágine» de esa escena, «nadie hubiese dicho que estaba limpio», porque tenía sangre de la víctima y después se confirmó que no había muestras de adn ni huellas, ha precisado el investigador.

Ha indicado que, tal como estaba el cuerpo de la víctima, «no puede ser» que las zapatillas de casa siguiesen «perfectamente puestas». Además, la víctima tenía adn de su marido en el dorso, la palma y uñas de la mano derecha, que estaba apoyada debajo de su cadáver; y también en el dorso de la mano izquierda, junto a la que apareció un cuchillo, sin huellas ni adn, solo machado con la sangre de la víctima, ha explicado.

Simular un robo y un suicidio

Las acusaciones sostienen que el procesado se desplazó desde Gumiel de Mercado (Burgos), donde estaba con su hijo, a Logroño la noche del 12 al 13 de octubre, pero el policía ha indicado que no tienen imágenes de cámaras de seguridad o tráfico que le captasen, ni su móvil le posiciona en el lugar del crimen porque lo apagó esa noche.

La policía descartó la muerte por suicidio, que fue la primera explicación que dio el acusado a sus allegados cuando llegó a su casa y encontró el cadáver, y tampoco consideró que el móvil del crimen fuera un robo.

En este sentido, ha dicho que había cosas fuera de lugar en la casa, pero era evidente que la escena no era de un robo habitual, donde el desorden es mucho mayor, por lo que sostiene que «el acusado primero trató de simular un robo y luego un suicidio».

Ha añadido que el móvil de este crimen fue el deseo de la fallecida de divorciarse, según había relatado a una de sus hermanas y a una compañera de trabajo.

«Lo altamente probable es que esperase a alguien con quien hubiese contactado en días previos, pero solo había recibido una llamada de su marido en la noche del 12 de octubre», ha dicho.

Según la investigación, el procesado le llamó para decirle que le acompañaría a pasar una revisión en un tribunal médico el 14 de octubre y le avisó que iría a Logroño desde el pueblo burgalés, por eso ella no cerró la puerta con llave, como hacía habitualmente.

El policía también ha explicado que, cuando acompañaron al acusado a recoger ropa en su casa días después del crimen, «cualquier se habría sobresaltado al ver la escena, pero él no lo hizo». A los investigadores también les llamó la atención que la casa estuviese «impoluta y muy ordenada».

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