Basilio Ramírez, doctor en Economía y director general de Arnaut Group, lleva 35 años optimizando estructuras fiscales y acompañando a la empresa familiar. Miembro del Comité de expertos en imposición patrimonial y empresa familiar de la AEDAF, ahora impulsa la expansión del grupo a Emiratos Árabes Unidos (EAU). Hablamos con él sobre por qué y, sobre todo, para qué.
– ¿Por qué Emiratos Árabes Unidos se está convirtiendo en un destino tan atractivo para establecerse e invertir?
– Porque allí están alineadas varias piezas clave: estabilidad política, una economía no petrolera que ya supone el 74,6 por ciento del PIB, y un marco fiscal competitivo que premia la actividad real. En 2024 el PIB real creció un 3,8 por ciento en los nueve primeros meses, hasta 1.322 billones de dirhams. A eso súmale procesos rápidos, una infraestructura digital muy avanzada y más de 40 zonas francas que permiten propiedad extranjera al cien por cien y repatriación total de capitales y beneficios. El nuevo impuesto de sociedades del 9 por ciento sigue siendo de los más bajos del mundo. Y, sobre todo, una ubicación estratégica entre Asia, Europa y África que convierte al país en un hub logístico de primer orden, con más de 135 tratados de doble imposición. Cuando juntas todo eso, la ecuación de riesgo-retorno es difícil de batir.
– Arnaut Group pone un pie en Emiratos Árabes. ¿Qué significa en la práctica?
– Significa exactamente eso: no abandonamos España. Arnaut Group sigue en Marbella, Madrid y Logroño; simplemente ponemos un pie allí donde se están concentrando las oportunidades. Muchos clientes ya nos decían: «¿Qué está pasando en Dubái? ¿Qué opciones hay en Emiratos?». Y es que una parte relevante de la riqueza mundial se está reubicando allí. No solo van los grandes patrimonios; detrás llega todo el entramado de servicios: educación, sanidad, hostelería, retail, movilidad… Ese arrastre genera demanda real y proyectos viables.
– ¿Qué tipo de proyectos se os están planteando desde las empresas familiares españolas?
– De todo tipo, y eso es lo emocionante. La restauración que ya funciona en Madrid y quiere abrir en Dubái; promoción inmobiliaria con retornos que aquí son impensables; energías renovables con tecnología puntera; arquitectura que encuentra un ecosistema que escucha y financia si el proyecto tiene sentido. Allí te reciben con un «vamos a hacerlo posible». No digo que todo sea fácil, pero el clima es proyecto-céntrico y muy pro ejecución.
– ¿Cómo aterriza Arnaut Internacional para acompañar esa expansión? ¿Qué ofrecéis exactamente en Dubái?
– Hacemos un acompañamiento integral y, honestamente, muy pegado al terreno. Desde la constitución de sociedades (Mainland o Free Zone) adaptadas al modelo de negocio, hasta asesoramiento fiscal en el Impuesto de Sociedades y en IVA, contabilidad y auditoría regulatoria, cumplimiento normativo, apertura de cuentas bancarias y gestión de visados de residencia. Todo con un enfoque: eficiencia fiscal sostenible y operativa sin sobresaltos. Nuestra promesa no es un ‘traje estándar’, sino respuesta a medida con rigor legal y velocidad operativa.
– Hablemos de inversión. Muchos oyen Dubái y piensan solo en lujo. ¿Qué hay realmente en inmobiliario?
– Hay lujo, sí, pero también producto para clases medias cualificadas que sostienen la economía diaria: profesores, pilotos, sanitarios… El mercado funciona con dinámica y profundidad. Te doy un caso realista: un apartamento de 300.000 euros comprado sobre plano. Sueles pagar alrededor del 30 por ciento en dos años. Cuando el promotor lanza al mercado, las promociones de 200 viviendas pueden agotarse en horas y verse subidas de hasta el 30 por ciento ese mismo día. Al entregar en el año dos, tienes dos salidas: alquiler (con rentabilidades que pueden rondar el 14 por ciento) o reventa en plano antes de entrega, donde hemos visto retornos que convierten 90.000 euros de desembolso escalonado en plusvalías muy relevantes.
– Has elegido Ras Al Khaimah para tu base. ¿Por qué ese emirato?
– Porque Ras Al Khaimah tiene potencial y aún recorrido en precios. Se está desarrollando a gran velocidad y allí abrirá en enero de 2027 un megaproyecto de casino de 600.000 metros cuadrados y todo lo que arrastra a su alrededor: hotelería, ocio, retail, logística, empleo… Yo he tomado posición cerca precisamente porque veo una ola larga. Se percibe una visión a décadas.
– ¿Cuál es el proceso para hacer negocios en Dubai?
– Empezamos invirtiendo, desarrollando negocio, incluso montando filiales. En suma, comenzar a trabajar en Dubai. Pero que no se confunda invertir con mudarse. Cambiar la residencia exige estudiar con lupa el impuesto de salida y la situación patrimonial en España. Nosotros, desde la empresa familiar, preferimos que el primer paso sea invertir o montar filiales allí.
– ¿Cómo encaja esta expansión con la filosofía de la empresa familiar que siempre defiendes?
– Perfectamente. La empresa familiar crece cuando invierte en economía real: puede tener su actividad principal y, además, una pata inmobiliaria u otras líneas conectadas. No troceo a la familia por silos; la contemplo como un grupo económico que diversifica bien, profesionaliza la gestión y preserva ventajas fiscales legítimas. Nuestro papel es pasar de ‘coste de asesor’ a activo que impulsa retornos, sin perder el Norte ético ni regulatorio.
– ¿Y España en este tablero?
– España sigue siendo nuestra casa. Pero no podemos vivir de recuerdos: ni del AVE perfecto de hace años ni de que «tenemos lo mejor de todo» por decreto. Hay talento, hay calidad de vida y hay negocio, claro que sí; simplemente digo que hoy la velocidad de ejecución y la apertura a proyectos la veo más allí. Por eso ampliamos. Y, ojo, esto va en doble sentido: ya estamos viendo capital y profesionales que vienen de Dubái a invertir aquí, especialmente en la Costa del Sol.
– ¿Cuales son los próximos pasos de Arnaut Group?
– Consolidar el servicio internacional desde Emiratos Árabes, tejer alianzas con promotores y actores locales de primera fila, y seguir trabajando en España para mejorar el marco de la empresa familiar. Desde la AEDAF estamos proponiendo ajustes normativos —empezando por revisar a fondo el Impuesto sobre el Patrimonio— que nos harían más competitivos. Yo, personalmente, quiero dedicar más tiempo a lo que crea valor: proyectos reales, inversión sensata y empresas familiares fuertes. Hacer negocios de verdad, donde los proyectos se ejecutan y se respetan. Emiratos hoy es eso. Y nosotros estamos allí para que a la empresa familiar española le salga bien desde el minuto uno.


