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«Cuando la esperanza se combina con terapia, ocurren avances»

Cada año, miles de personas sufren accidentes cerebrovasculares (ACV), traumatismos craneoencefálicos o son diagnosticados con de alguna enfermedad neurodegenerativa que afectan su movilidad, equilibrio y capacidad para realizar actividades cotidianas.

Frente a esta situación, muchas familias piensan que «ya no hay nada que hacer», cuando en realidad, la neurorehabilitación especializada puede marcar una gran diferencia.
La fisioterapia neurológica se basa en la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse y aprender nuevas formas de realizar funciones perdidas. Con técnicas adecuadas y un tratamiento constante, es posible recuperar movimientos, mejorar la postura y aumentar la independencia, incluso meses o años después de una lesión neurológica.

«Hemos visto pacientes que, tras un ACV, no podían mantenerse en pie, y gracias a un programa estructurado de fisioterapia neurológica, hoy caminan con seguridad y realizan actividades que antes eran impensables», explica Víctor Sacristán, fisioterapeuta y director de CINN Rioja.

En CINN, tras una valoración exhaustiva, diseñamos planes personalizados de rehabilitación para cada paciente, combinando:

– Ejercicios de estimulación neuromotora adaptados a cada caso.

– Técnicas basadas en evidencia científica actual (Force Used, ejercicio terapéutico, métodos específicos de neurorrehabilitación).

– Tecnología para favorecer la recuperación funcional.

– Acompañamiento constante tanto al paciente como a su familia o cuidador principal.

Más allá del músculo: un enfoque integral

A diferencia de la fisioterapia convencional, la fisioterapia neurológica no se centra únicamente en fortalecer músculos, sino en reentrenar el sistema nervioso para recuperar funciones motoras y cognitivas. Esto implica trabajar con la atención, comprensión, comunicación, la memoria motora, la retroalimentación sensorial y la percepción corporal, factores esenciales para lograr una recuperación funcional real y duradera.

Víctor, recalca que “la participación activa de la familia es un componente crucial.” Educar al entorno cercano, adaptar el hogar y continuar ejercicios en casa forman parte del programa integral de neurorehabilitación, favoreciendo la transferencia de los aprendizajes terapéuticos a la vida diaria.

Un error común es pensar que la rehabilitación solo es efectiva durante las primeras semanas posteriores a la lesión. Sin embargo, hoy en día, se ha demostrado que la neuroplasticidad puede estimularse meses o incluso años después (la capacidad de aprendizaje nunca para), especialmente con programas bien estructurados y supervisados por profesionales especializados.

«Hemos acompañado a pacientes que, tras un TCE severo, presentaban hemiparesia completa, y a través de programas intensivos y técnicas basadas en evidencia, lograron recuperar control postural, mejorar la marcha y aumentar su independencia en actividades de la vida diaria», señala Víctor.

Cada pequeño avance cuenta: recuperar la capacidad de mover una mano, mantener el equilibrio al caminar o volver a realizar actividades básicas representa un enorme cambio en la calidad de vida.

También, la fisioterapia neurológica actúa en niños con alteraciones del neurodesarrollo (como parálisis cerebral infantil, trastornos del espectro autista, síndromes genéticos, retraso psicomotor, entre otros) que estos niños, pueden presentar dificultades en el tono muscular, el control postural, la coordinación y la movilidad.

La fisioterapia neurológica infantil es necesaria para:

– Favorecer el desarrollo motor y funcional acorde a su edad.

– Control postural y el equilibrio que ayuda al niño a mantener posiciones estables y adquirir habilidades motoras básicas como sentarse, gatear o caminar.

– Prevenir deformidades musculoesqueléticas y complicaciones secundarias.

– Mejora el tono muscular, la amplitud articular y la coordinación de movimientos, reduciendo rigidez o flacidez.

– Facilita el desarrollo de hitos motores acordes a la edad, promoviendo independencia funcional.

– Favorece la regulación de respuestas a estímulos táctiles, vestibulares y propioceptivos, mejorando la interacción con el entorno.

– Promueve la independencia en actividades de la vida diaria y la participación social.

– Enseña a los padres estrategias adecuadas para continuar la estimulación en el hogar, reforzando los avances logrados en terapia.

«En CINN Rioja, creemos firmemente que la recuperación neurológica no termina en el diagnóstico. Cada persona tiene un potencial de mejora, y nuestro trabajo es acompañarla para alcanzarlo», recalca.

Si tú, un familiar o un paciente que conoces se está enfrentando a las secuelas de una lesión neurológica o alguna patología neurodegenerativa, tienes que saber que la recuperación es posible y que no estás solo en el proceso.

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