Mentes Abiertas

El viaje más difícil: aprender a conocerse, a gestionar emociones y a quererse

«Conócete a ti mismo», la frase que Sócrates convirtió en brújula para una vida auténtica se hace realidad en Logroño gracias a los talleres municipales de apoyo psicosocial donde hombres y mujeres trabajan la autoestima, la confianza y la forma en la que se relacionan consigo mismos y con los demás.

No lo hacen solos. Se sientan en círculo, hablan, escuchan y descubren que el cuidado propio también se aprende en comunidad. Y así nos lo explican en este nuevo episodio del podcast Mentes Abiertas (disponible en Ivoox, Spotify y Apple Podcast) Yolanda García Garrido, psicóloga que guía y acompaña los talleres, María luisa Ezquerro, una de las mujeres que participa en ellos para fortalecer su autoestima y autonomía y Antonio Santibáñez, que forma parte del programa ‘Ser hombre hoy’.

No son consultas frías no terapias lejanas. Son círculos de sillas en salas municipales donde una psicóloga conduce un encuentro donde cada personas lleva su vida como materia prima. «Se trata de talleres para educar en el autocuidado y en el bienestar emocional. Empezamos en 1989 con mujeres y desde 2007 también lo hacemos con hombre con un mismo objetivo: que las personas aprendan a valorarse, a manejar emociones y a sentirse protagonistas de su vida. Da gusto cómo vemos florecer vidas», explica Yolanda.

El acceso es sencillo: basta con llamar al 010 o al 941 277 070, acudir a un centro de Servicios Sociales o enviar un correo electrónico ([email protected]). La participación es voluntaria y gratuita, y lo único que se pide es disposición para asistir y escuchar. «A veces vienen animados por la pareja o por un familiar. Otras veces llegan solos, casi tímidos, y al cabo de unas semanas se han convertido en piezas imprescindibles del grupo. Eso es lo bonito: que todos caben, que todos tienen un lugar», cuenta Yolanda.

La dinámica es simple: se elige un tema —relaciones tóxicas, autoestima, habilidades sociales, soledad, gestión de la ira— y se abre el debate. Lo técnico y lo humano se entremezclan. «No damos recetas, acompañamos procesos. El grupo se convierte en un espejo y en un sostén», añade la psicóloga.

«Era una desconocida de mí misma»

María Luisa Ezquerro es una de las mujeres que forman parte de estos talleres. Llegó casi por casualidad, tras ver un cartel en un autobús. En aquel momento, su vida parecía estar en orden. «Tenía trabajo, salud, las cosas que me había propuesto conseguir las había conseguido, pero aún así sentía un vacío dentro de mí».

Confiesa que pensaba que «lo tenía todo», y sin embargo, algo no encajaba. «Descubrí que era una auténtica desconocida de mí misma. Aquí he aprendido a escucharme, a reconocer qué cosas no iban conmigo y a abrir las alas».

Cuando entró en el grupo se sorprendió al escuchar historias que resonaban con la suya. «Me encontré con personas con problemáticas parecidas y con una profesional que nos orientaba con respeto y claridad». El ambiente de los talleres seguramente sea la clave: «Todo se hace con respeto, con discreción. Nadie te juzga. Eso anima a hablar, incluso a los que llegan con miedo o vergüenza, y también a escuchar. Y cuando escuchas a los demás, relativizas lo tuyo y encuentras nuevas formas de afrontarlo». María Luisa reconoce que «aunque pienses que tu problema es pequeño, aquí encontrarás alivio y compañía».

El cambio en ella está siendo profundo. «Ahora sé poner límites, sé decir que no sin culpa. Antes repetía patrones que ni siquiera me cuestionaba. Ahora me permito pensar y decidir por mí misma», explica. Y añade una metáfora que aprendió en el grupo: «Tenemos alas, y esas alas son para volar. Yo ahora siento que las he desplegado».

«Ha sido un antes y un después»

En otro de los grupos, los protagonistas son los hombres. Antonio Santibáñez aterrizó en ‘Ser Hombre Hoy’ en un momento crítico: había perdido a su mujer tras una larga enfermedad, cuidaba de una madre con Alzheimer y la soledad le resultaba insoportable. «Encontré un sitio donde me escuchaban y donde yo también podía aportar. Para mí fue un antes y un después», recuerda.

En el círculo de ‘Ser Hombre Hoy’, Antonio encontró un espacio para hablar de emociones, sentimientos y miedos. «Yo era un cascarrabias. Todo me sentaba mal. Aquí aprendí a identificar emociones, a escuchar más y a marcar límites. Hasta físicamente lo notan mis nietas: hago deporte, sonrío más y estoy más animado. Mi nieta me dijo que le gusta más el abuelo de ahora».

Describe a Sergio, el psicólogo que les acompaña, como un hombre alto y grande en todos los sentidos. «Nos conduce lo justo. A veces interviene poco, y eso es buena señal: el grupo se autorregula. Lo único que está prohibido es hablar de fútbol, política o religión, porque aquí venimos a otra cosa, a hablar e identificar emociones».

El respeto es la base de todo. «Nadie te dice lo que tienes que hacer, nadie te juzga. Cada cual habla cuando quiere, y si no, escucha. Eso es lo que da confianza”. Tanto, que algunos grupos de veteranos siguen quedando sin necesidad de profesional, apoyándose entre ellos.

Los testimonios de María Luisa y Antonio se cruzan en un punto: la importancia de sentirse acompañado. «En estos espacios combatimos la soledad y multiplicamos la autoestima», resume Yolanda. «Hay mujeres que recuperan protagonismo en sus vidas y hombres que aprenden a deconstruir modelos rígidos. Se habla de cuidados, de paternidades, de relaciones igualitarias. Es un aprendizaje mutuo».

Más allá de técnicas y teorías, lo que ocurre en esas salas tiene un valor difícil de medir. «Es un tesoro, porque no es solo psicología, es humanidad y eso vale oro», concluye Yolanda.

Mentes Abiertas, un podcast de NueveCuatroUno que cuenta con el patrocinio del Gobierno de La Rioja y la colaboración de Caja Rural de Navarra y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

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