Creo que nos conocimos allá por la década del 80 -no sabría precisar el año- los dos frecuentábamos ‘Galería Berruet’. Y los dos ya nos dedicábamos a este trasunto de la pintura, yo figurativa y el abstracta. Lo que si recuerdo fue su primera exposición en la mencionada ‘Galería Berruet’ en el año 1987, era una pintura etérea, con figuras evanescentes donde los blancos lo llenaban todo y sobre todo, bella. La verdad es que me impactó aquella exposición. Tengo un cuadro en mi salón de aquella exposición que nos cambiamos y es uno de mis preferidos. Creo que antes de esto, quizás en el año 1985 o 1986 coincidimos con unas obras en ‘INTERARTE’, una feria de Arte de Valencia en la que participó la mencionada ‘Galería Berruet’ y en la cual yo participé con un bodegón colorista de los que entonces estaba pintando. También recuerdo que participó mi querido y recordado amigo José Antonio Aguado y Balanza, por supuesto.
Pronto cambió de estilo, primero con unas obras donde los óxidos y las tierras lo dominaban todo, pero creo que sin perder la esencia de su estilo.

Después de esto se decantó por la escultura, unas esculturas potentes y rotundas, que no dejaban indiferente a nadie y que hoy en día pueden verse en algunos parques de nuestra capital, amén de las obras que tiene repartidas por toda España.
Ahora está exponiendo ‘Cabezotas’, en la prestigiosa Galería de Arte de la Casa de la Imagen, una impresionante colección de obras que parece que están hechas para el espacio donde están expuestas, que dicho, sea de paso, dicho espacio expositivo es una verdadera obra de arte.
Como ya he comentado algunas veces, yo no hago criticas de arte !Dios me libre! Solo comentarios de arte, y sobre todo de compañeros que conozco y normalmente sé como piensan y como es su forma de crear sus obras. En este caso voy a trascribir unas palabras del propio José Carlos, porque creo, sinceramente, que yo no lo podria hacer mejor: “Cabezotas son vivencias, sensaciones, sentimientos, situaciones, emociones, pensamientos, comportamientos… que configuran por medio de la pintura, del dibujo, de la escultura… autorretratos y retratos: expresiones de mi experiencia y del apercibimiento de las personas que, de un modo u otro, afectan a mi vida.

Expresiones esenciales de unos personajes que, en principio, sólo tienen cabeza, aunque con la capacidad de transformación que les es precisa para expresar lo que les ocurre; si no es así, estáticos e imperturbables, contenidos en el óvalo que los dibuja, guardan silencio.
En un momento dado este óvalo, en su parte superior, se enreda en un nudo, en un garabato: el trazo de un ojo –el único rasgo anatómico que prevalece en todos los cabezotas como signo identificativo de su existencia y de su presencia–.

A partir de aquí la necesidad de cada cabezota para transmitir aquello que ha vivido hace que surjan pinceladas o masas que describen expresiones anatómicas o anímicas: bocas, lenguas, dientes, cerebro, manos, pies, sexo y demás rasgos físicos o psicológicos consecuencia de sus propias mutaciones.
Los, las Cabezotas me han acompañado siempre; siempre ha sido así, lo han hecho durante toda la vida cumpliendo con la función de pintar y pintarme, de mostrar y de mostrarme, pero su presencia, exceptuando contadas ocasiones, se ha restringido al ámbito privado del taller, o del ordenador, o de papeles, libretas y cuadernos de dibujo.
Ahora me piden a gritos estar fuera y vaciándome de esa urgencia los pinto y los dejo salir”.
No se la pierdan. Hagánme caso y no se arrepentirán. Merece la pena, tanto el continente como el contenido.


