Gastronomía

Ecuador de San Mateo: en fiestas, como del cerdo, hasta los andares

Las celebraciones superan el cuarto día aferradas a unas degustaciones que mantienen el pulso mateo

El aplicado violinista trata de montar la fiesta usando uno de los temas del momento. El estribillo de La Morocha provoca que una cuadrilla de jóvenes, en busca de una nueva degustación, se anime a agitar sus brazos al cielo de Logroño. Han superado los tres primeros días de San Mateo. Van a por el cuarto. Y en el ecuador se aferran a ese violinista con cuerpo de jota a las once de la mañana en la calle Portales para levantar el ánimo. La receta para seguir en pie, por lo visto y escuchado en las calles de Logroño, pasa por el temazo del momento… y la ingesta de grasa de la buena -ahora que no nos escucha el médico-. Martes de resaca y chorizo para seguir en pie.

75 kilos de chorizo escalfado ha repartido este martes la Peña La Alegría en la Glorieta.

La grasa para asentar todo lo vivido. Porque en fiestas se da el curioso caso de tener sed tras lo mucho bebido, de andar con la boca seca pese a estar consumiendo desde el punto de la mañana. Es el cuarto día festivo. Se ha superado el día del cohete, el día grande de San Mateo, y el día festivo regalado este año; y ahora hay que sacar adelante este martes mateo que une en Portales a los festeros con todos aquellos que afrontan una primera jornada laboral como otro día cualquiera pero con las dificultades añadidas de que hay más gente de la normal a estas horas de la mañana en la calle que mide la temperatura de las fiestas logroñesas.

La mañana comienza con el aroma a bollo preñado que sale de la panadería El Paraíso.

Si Portales está a reventar, Logroño está a reventar. Si en Portales hay tranquilidad, en la capital se respira calma. Este martes había ajetreo, de gente de fiesta y repartidores intentando llenar de nuevo las neveras para seguir con la farra. Es un martes de chorizo. Con más resaca de la habitual, muchos descansan para afrontar desde el miércoles la recta final. Pero hay otros convencidos de que la fiesta debe continuar. Para empezar las peñas, que sujetan de degustación en degustación un martes con escasas alternativas populares para seguir demostrando que Logroño sabe celebrarlo. Es el martes del chorizo porque las paellas se cocinan al otro lado de la circunvalación.

Y chorizo y panceta el que han repartido la peña Logroño en la Semana Gastronómica de la Plaza del Mercado

El chorizo que regula el ‘Ph’. Chorizo por todas partes. Chorizo asado, escalfado, preñado, y también frito… Chorizo en casi en cada esquina importante de la fiesta local. Como el preñado que desde el punto de la mañana sirven en la Panadería el Paraíso. Preparan docenas y docenas de ellos. A dos euros. Indescriptible el olor, solo a la altura de la necesidad de metérselo en el cuerpo para entrar en el calor de las peñas que ya pasean por la ciudad, y arrancar así con fuerza la jornada de martes.

La Rondalosa sube por Portales acompañada de su charanga y en este martes laborable Logroño demuestra estar de fiesta con la peña pasando por en medio de la Fuente Murrieta. Y es que por unos días, la fiesta tiene prioridad en el tráfico de la capital. Se cambia la configuración de la ciudad, que se debe mirar con otros ojos. Si queremos unas fiestas populares, esas que se viven en la calle con espontaneidad, conviene ceder espacios para que todo esto sea posible.

Chorizo y más chorizo. Como el que preparan en la Semana Gastronómica. Les ha tocado a la Peña Logroño y a la Peña Aster. Humo de brasa que siempre agita el olfato y abre el apetito. Colas por Portales para llegar hasta el punto de pago. Esperan miles de pinchos morunos (por la Aster) y de panceta y chorizo (claro) asado en la brasa por la Peña Logroño. Greg es un peregrino que no parece entender mucho todo lo que está pasando a su alrededor, pero tras diez kilómetros de marcha y sabiendo lo que le queda por delante, se detiene en la fila de los morunos. «Me han dicho que son de cerdo. Pero es que están hechos al momento», alucina este neoyorquino que se protege con su chaqueta ‘cortavientos’ de un martes fresco en la capital de la fiesta.

Una peregrina trata de entender qué es eso de degustación de caparrones de La Unión.

Chorizo con el que han enriquecidos en la plaza San Agustín la degustación de la Peña La Unión. Estaba el astro para caparrones, que desde bien pronto estaban al fuego para que a eso de las 13:30 horas arrancara una nueva degustación. La fiesta de las peñas mira siempre hacia la calle. Sacan barras y mesas para animar a los ciudadanos a pasar un martes diferente. Ellas se encargan de todo. De atender el puchero, de la venta de entradas, de la organización de los espacios, de que la cola se desarrolle con fluidez, de ponerle música al asunto, de ambientar la calle durante unas horas y de dejarlo luego todo como se lo encontraron. Pero las peñas celebran también hacia dentro. Como lo hace Ana, que hace solo seis años se sumó a la vida de una peña para superar una gran pérdida. Y ahora sonríe con su peña de ser parte activa de la fiesta.

Por si no fuera suficiente con todo este chorizo… más chorizo en otro punto estratégico para quienes deciden sumarse a los sanmateos. Es la del Instituto Sagasta con Muro del Carmen y de Cervantes, que estrena nuevo paso de cebra. Ahí se ha colocado la Peña Alegría, que ha decidido dar salida a 75 kilos de… chorizo escalfado. Es simplemente un motivo para detenerse y observar lo que sucede alrededor. Mercadillo por un lado, el tragantúa por el otro, la charanga poniendo a bailar al personal… la fiesta en un martes cualquiera, como del cerdo, hasta los andares.

Y veo chorizo por todas partes. Chorizo y más chorizo. Por su faltaba chorizo, un poco de chistorra frita en la terraza de NueveCuatroUno, que en otra esquina de Logroño monta cada día la fiesta por San Mateo.

Martes de chorizo y de toros en La Ribera sin Roca Rey.

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