La Semana Gastronómica se ha convertido, desde hace años, en un motivo para ponerse el pañuelo de fiestas, incluso tras tres días de lo más intensos, y salir a la calle para seguir dándole a la muela. Ha sido el turno de la Peña Logroño y la Peña Aster, y las dos filas, como es habitual, la cola daba la vuelta a La Redonda. Había ganas de probar dos propuestas que siempre triunfan.
Por un lado, la panceta y el choricillo asados de la Peña Logroño. Brasas, parrillas y lo mejor del cerdo en la lumbre para dar buena cuenta de todo ello. Unos abren los paquetes, otros preparan las parrillas, otros atienden el fuego, otros cortan los pedazos ya asados, y por último se corta el pan y se monta el pincho para ir atendiendo a los logroñeses y visitantes que necesitan echar algo al cuerpo acompañado por el olor inconfundible de la grasa cuando agita la brasa.
Y la Peña Aster en la plancha haciendo miles de pinchos morunos adobados. Otro de los clásicos de esta Semana Gastronómica que ha contado con la presencia de los Vendimiadores, que superan con la mejor cara al mitad de sus fiestas, en las que no se están perdiendo ningún acto. Representan al Logroño más festivo, y este martes han querido estar con todos ellos en la Semana Gastronómica, que cada mañana, en la Plaza del Mercado, pone sabor a la fiesta.


