Yo he sido alumna del Instituto Sagasta cuando aún existían asignaturas como costura, hogar… Entre el profesorado había muchos continuistas de la época franquista con su manera de ser y estar. Es decir, cumplimiento de valores moralistas, arbitrariedad …. coexistían con los famosos ‘penenes’. No encajaba en aquel lugar que data de 1843.
Era femenino exclusivamente en aquel momento y revolvió mis sentimientos más reivindicativos y fui nombrada por el claustro de profesores como presidenta de las guerreras, pero a lo que voy y para entroncarlo con un momento actual que se está viviendo en este centro histórico educativo y referente de una enseñanza de calidad decidí resistir con corbatas de mi padre y sus camisas con jerseys extremadamente largos y pintando el pelo de Dios sus colores.
Ello me costó el asombro de los alumnos, pero sobre todo persecución por parte de alguna señorita profesora que falleció como tal y que vio en mí una cabaretera en ciernes piénsese lo peor con el nombre que se me adjudicó.
Alumna que sin estudiar me pasaba las clases haciendo ganchillo porque me aburría pero sacando buenas notas trayendo esto al presente que es una anécdotas de una revuelta personal me pregunto qué hubiera sido de mí en estos tiempos de prohibiciones de los velos islámicos en sus aulas.
El Instituto Sagasta siempre ha sido un centro del que sentirse orgullosa por la implantación de entre otras cosas del Bachillerato Internacional situado en el centro de la ciudad y actualmente renovado por dentro y por fuera, sigue siendo un lugar atractivo para la inscripción de nuevos alumnos.
Claro hay dos cosas las cuales el equipo directivo se ha encontrado. Una, que es un lugar cercano a la residencia de la etnia romaní, vulgarmente gitanos, que van a elegir el centro y otra, que con la llegada de diferentes culturas que confluyen en la ciudad de Logroño va a dar lugar al que el centro educativo sea un sitio heterogéneo donde convivir diferentes formas de pensamientos, de tradiciones, de razas, etcétera.
Todo esto enriquece al centro y da oportunidades a muchos de que el intercambio entre todos nos haga más grandes, más tolerantes y más comprensivos, pero entre el profesorado los hay de pensamiento único a los que hay que decir que las ideas políticas se dejan fuera una vez traspasada la puerta del Sagasta. Los hay progres, que ven en el aumento de este alumnado un detrimento en la fama del centro como lugar de referencia y luego están los menos que se ven asediados, presionados, por sus propios compañeros por defender lo que es un derecho esto no es de ahora empezó hace unos dos años el debate y algún profesor le costó más de un disgustó.
Queridos alumnos del Sagasta sentíos orgullosos de lo que sois y representáis de la solidaridad que demostráis con vuestras concentraciones vuestros rechazos a imposiciones. Un enseñante es aquel que hace de lo que enseña algo digno donde pueden convivir todas las culturas y además enseña y seguro que aprendéis la asignatura y a respetar a todos.
Buenos días y viva el Sagasta con todo lo que hay dentro.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


