Nos dirigimos a ustedes para expresar nuestra profunda decepción, desaprobación e indignación en relación con la actual Ley de Bienestar Animal. Lo hacemos desde la experiencia real de quienes convivimos y cuidamos a diario de 22 perros, todos ellos bajo las normas legales y sanitarias vigentes.
Somos cazadores, y por ello sabemos que muchas veces se nos señala injustamente, como si cazar fuera incompatible con amar y cuidar a nuestros animales. Nada más lejos de la realidad: invertimos gran parte de nuestra vida, de nuestro esfuerzo y de nuestros recursos en el bienestar de nuestros perros. Hemos cumplido con cada requisito exigido: núcleo zoológico, carnet de transportistas, vacunas, desparasitaciones, controles veterinarios, desinfecciones, entre otros muchos. Todo ello implica años de trabajo, responsabilidad y una enorme inversión económica.
Sin embargo, cuando se presenta una urgencia veterinaria, como fue el caso reciente de una de nuestras perras con infección de útero, nos encontramos con una factura de 1.400 euros que nos obliga a preguntarnos si podemos afrontarla o no. En este punto nos cuestionamos: ¿dónde queda la protección animal que la ley tanto proclama? Si no podemos pagar, ¿qué alternativa real nos ofrece el sistema? ¿Dejar morir al animal en contra de todo lo que dicta la propia ley? La incoherencia es evidente: no se permite sacrificar, pero tampoco se ofrecen soluciones viables cuando los gastos veterinarios son inasumibles.
El bienestar animal no puede reducirse a obligaciones y sanciones para los propietarios responsables. Necesitamos una ley que, además de exigir, respalde de verdad a quienes cuidamos de los animales. Por ello, solicitamos que se contemple en la legislación qué hacer en casos de urgencias veterinarias inasumibles económicamente. No puede ser que el mensaje implícito sea que, si no tienes recursos suficientes, no puedes tener animales, aunque los mantengas de manera legal, responsable y con todos los cuidados posibles.
Regular está bien. Proteger, aún más. Pero dejar vacíos tan graves en la ley genera injusticia y, sobre todo, pone en riesgo la vida de los propios animales que se pretende defender.
Con respeto, pero también con firmeza, exigimos que se introduzcan medidas coherentes y realistas que apoyen a los dueños responsables en situaciones de urgencia. Porque de lo contrario, esta ley se queda en un ideal sobre el papel, muy lejos de la verdadera protección y bienestar animal.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


