TRIBUNA

Logroño: ciudad de los 15 minutos

En las últimas décadas, gracias a unos excelentes técnicos municipales y al impulso compartido de las diferentes corporaciones de diferentes colores, Logroño ha experimentado una transformación urbanística que la ha posicionado como un referente en España.

Desde mediados de los años 80, con la aprobación del Plan General Municipal de 1985, la ciudad ha crecido de manera equilibrada, integrando sostenibilidad, accesibilidad y calidad de vida. Un logro compartido que ha convertido a Logroño en una verdadera ciudad de los 15 minutos, con amplias zonas verdes, una densidad adecuada y un enfoque en la movilidad inclusiva.

Una hoja de ruta en la que continuamos avanzando desde el actual ejecutivo municipal, con actuaciones que miran al futuro de Logroño de manera decidida como la Estrategia Logroño 2050, la Estrategia de Ciudad Circular o el Proyecto 1521.

Cabe recordar el punto de partida: en los años 70 y 80, Logroño comienza a expandirse con la desaparición de los antiguos raíles y la creación de nuevos barrios. Es a partir del año 1985 cuando se sientan las bases de un modelo de desarrollo urbano muy avanzado a su época, con criterios de calidad urbana muy por encima de los exigidos en aquel momento.

En dos décadas, Logroño pasó de ser de una pequeña ciudad de provincia con escasas zonas verdes y escasas dotaciones a convertirse en una capital media de referencia en materia urbanística.

Desde entonces, Logroño es una ciudad que ha evitado el llamado “sprawl” urbano o dispersión que sí han sufrido otras ciudades de nuestro entorno. A excepción de los barrios periféricos como Yagüe, El Cortijo y Varea, se estableció un radio de aproximadamente 2 km para un modelo de crecimiento concéntrico, equilibrado y compacto, haciendo que Logroño, a día de hoy, con una población de más de 150.000 habitantes, sea una ciudad predominantemente caminable.

Con un especial énfasis en la creación de grandes sistemas generales y parques, así como un grado de exigencia muy por encima de los estándares de aquel momento en materia de sostenibilidad y calidad urbana, entre mediados de los años 90 y principios del 2000 se desarrollan los Planes Parciales de Madre de Dios y Siente Infantes de Lara, El Cubo y Río Bajero, Estrella Sur y Piqueras, Estambrera II, Central Lechera y El Campillo, Mercaderes, Río Mayor, El Arco y Los Lirios, La Cava y Fardachón, Valdegastea, las Directrices de Cascajos, San Lázaro, Zona Norte y Zona Sur, Plan de La Villanueva, Ribera-Plaza de Toros y Campus, Universidad y PERI Ferrocarril.

Todos estos Planes se han traducido en el Parque de la Isla, Parque del Ebro, Parque de la Ribera, Parque del Iregua, Campus Universitario, Las Norias, Parque de Valdegastea, Parque Holanda, Parque San Miguel, El Arco, Parque de San Adrián, Parque de Las Gaunas o Felipe VI donde hasta no hace tanto había vías del tren.

Con una ratio de más de 32 metros cuadrados de zona verde por habitante, Logroño compite entre las ciudades más verdes y sostenibles de todo Europa y con el objetivo de liderar este ranking en los próximos años. Este modelo de crecimiento concéntrico con densidad media y equilibrada ha mantenido distancias cortas, evitando desigualdades y haciendo de Logroño una ciudad de escala humana.

Logroño encarna el ideal de ciudad de los 15 minutos, donde servicios básicos como colegios, comercios y centros de salud son accesibles a pie o en transporte público en menos de un cuarto de hora, lo cual no es común en otras ciudades de incluso menor población.

Según estudios independientes, Logroño se sitúa entre las ciudades españolas y europeas con mayor cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo y con los mayores estándares en calidad de vida.

Sin embargo, por un lado están los datos, medibles y objetivos como el Índice de Diseño Urbano Saludable que elaboran investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona que, en 2025, nos ha situado entre las 100 mejores ciudades de las 1000 ciudades europeas estudiadas, y por otro lado están ciertas opiniones sesgadas de quienes idealizan otras ciudades que nada tienen que ver con la nuestra y que, incluso, se sitúan por detrás en muchos de estos rankings.

Resulta tremendamente simplista, y casi diría que pueril, poner de ejemplo un carril bici de París o el urbanismo táctico de Barcelona obviando los graves problemas de desigualdad y segregación urbana existentes en la capital francesa o que, por ejemplo, Barcelona, con escasos 6 metros cuadrados de zonas verdes por habitante, se sitúa muy por debajo del mínimo de los 10 recomendados por la Organización Mundial de la Salud y que Logroño no solo lo cumple sino que lo triplica.

Y es en esa línea en la que trabajamos desde el gobierno local, en una apuesta firme y decidida por afrontar los retos del futuro en materia de sostenibilidad ambiental, social y económica, con soluciones estructurales y no cortoplacistas a través de iniciativas como la Estrategia Logroño 2050, la Estrategia Ciudad Circular, el Plan de Conexiones ciclistas, el Proyecto 1521, el Plan de Vivienda o el corredor ecológico, situando nuevamente a Logroño, tras la parálisis que supuso la pasada legislatura, a la vanguardia de las políticas verdes y del Desarrollo Urbano Sostenible.

Por último, quisiera terminar hablando sobre movilidad ciclista ya que resulta gracioso escuchar a quienes tuvieron ocasión de gobernar 4 años hablar ahora de políticas “atrasistas” (término inexistente en la RAE) y que fueron incapaces en 4 años de renovar el sistema público de alquiler de bicicletas o de renovar ni un solo autobús.

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