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Roberto Molina: «Trabajar con esos jugadores me hace sentir como en un videojuego»

Foto: Federación Alemana de Baloncesto

El riojano Roberto Molina (Logroño, 30 de agosto de 1987) vive desde este miércoles un EuroBasket muy especial. Lo hace como preparador físico y técnico de rendimiento de la selección alemana entrenada por Álex Mumbrú, una de las favoritas al título. No en vano, los teutones resultaron campeones del mundo en 2023 y bronce en el Europeo del 2022, además de cuartos en los Juegos Olímpicos de París 2024. Se encuentran en la élite mundial y esperan seguir demostrándolo. Desde Tampere, Suecia, el entrenador atiende a NueveCuatroUno a horas de que la selección germana comience la competición.

Así, ha debutado con una espectacular victoria ante Montenegro (76-106) y posteriormente, se medirá a Suecia, Lituania, el Reino Unido y Finlandia en la primera fase. Para clasificarse a octavos, deberá clasificarse entre las cuatro mejores de su grupo. Y después, las eliminatorias. ¿Siente presión por hacerlo bien? Él responde: «Es una motivación, que yo no creo que sea una presión. Al mismo tiempo, creo que es algo que no tenemos que estar pensando porque, en baloncesto, en el deporte, lo que has conseguido ya no importa. Los títulos de campeón del mundo o de Europa ya forman parte de una competición pasada».

«Si sales a la cita pensando que solamente porque llevas una estrella de campeón, el rival te va a respetar, probablemente ocurra lo contrario. Quizá, antes Alemania podía ir de selección más tapada y dar la sorpresa, pero ya no es ninguna noticia que la selección alemana tiene un gran potencial y está delante». Rodeado de grandes jugadores, Roberto admite que «se siente como en un mundo de videojuego con jugadores de este nivel». «Es un prestigio y una experiencia inolvidable», reconoce. Por ello, le cuesta elegir a un solo jugador entre todo su róster. Al contrario, se queda con varios.

Foto: Federación Alemana de Baloncesto

«Tenemos el que, si no es el mejor, estará entre los mejores tiradores de Europa, como es Andreas Obst, que si no es el mejor, estará entre los mejores tiradores de Europa. Tenemos jugadores con tanto liderazgo y carisma como puede ser Dennis Schroeder, base de la NBA. También tenemos la joya, ahora mismo, que es Franz Wagner, súper poderoso, que puede jugar del uno (base) hasta el cuatro (ala pívot). También tenemos jugadores históricos como Thiemann o Voigmann. No puedo hacer otra cosa sino sonreír al ver los jugadores con los que estoy trabajando ahora», resume. Un proceso que comenzó hace ocho años.

Álex Mumbrú, un compañero clave para Roberto Molina

Tras su carrera como jugador, Roberto Molina comenzó a entrenar a partir de 2018. Un año antes, en 2017, coincidió con Álex Mumbrú en el curso de entrenador superior. «Ya tuvimos un buen entendimiento entre ambos y me dijo que quería que trabajara con él de cara al futuro», explica. Así fue, porque en 2018, ambos se incorporaron al Bilbao Basket. Mumbrú como entrenador y el riojano, como ayudante: «Subimos a la Liga ACB (máxima categoría) y conseguimos buenos resultados en ACB y en la competición europea». Tras cuatro años, el logroñés se marchó a Alemania en un club profesional (el Brose Bamberg). Allí estuvo poco más de un año, antes de volver a casa.

Una vez ahí, en la temporada 2023/24, cuando el Clavijo militaba en LEB Oro, se incorporó al conjunto riojano como técnico ayudante. Y además, a la vez, pasó varios veranos como ayudante en las categorías inferiores de la selección española, de la sub-14 a la sub-20. Allí logró varios títulos como el Mundial sub-19 de 2023: «Afortunadamente, tuvimos grandes generaciones. Así llegó este último verano, cuando Molina recibió una llamada del propio Álex. Así lo cuenta el propio protagonista: «Robert, no te comprometas con nadie, porque quiero que vengas conmigo a la selección alemana. Y así es cómo empecé».

Debutó con Alemania en las ventanas FIBA de noviembre y febrero como ayudante. Y a partir de este verano, ha recibido otra atribución: la de entrenador de rendimiento. ¿En qué consiste esta función? Él lo explica: «Es el enclaje, el punto de unión del trabajo que se realiza en pista con el entrenador ayudante y del trabajo externo entre preparación física, planificación, programación, control de cargas, informes médicos y revisión de fisioterapia».

El cuerpo técnico / Foto: Federación Alemana de Baloncesto

Se trata de una función integral de coordinación, en plena comunicación con Mumbrú: «Una de las cosas por las que encaja mi proyecto es mi comunicación con él y conocer lo que me pide, porque trabajamos cuatro años juntos. Además, el baloncesto alemán es distinto al español o el francés. Álex no tenía experiencia en la Bundesliga y sin embargo, yo ya había estado en el Brose anteriormente». Con ese conocimiento, Molina ayudó a Mumbrú a entender mejor el baloncesto teutón y superar las diferencias entre horarios, forma de trabajar y el propio contexto de trabajo. Precisamente, esa capacidad de adaptación es la que define como su mejor cualidad.

«Ahora estoy en el Europeo como entrenador de performance, en las ventanas estuve como ayudante, anteriormente en Alemania estuve de preparador físico. Y anteriormente, estuve realizando también funciones de nutrición, de control de peso. Diría que mi punto fuerte es mi adaptabilidad y el poder ofrecer distintos servicios para sumar a ese proyecto», resume. Día a día, Molina se centra en el presente, su EuroBasket. En esa competición, se medirá a selecciones del nivel de Serbia, Alemania, Francia, Grecia y aunque en un escalón más bajo en los pronósticos, España, que defiende el cetro continental.

De hecho, la Alemania de Roberto Molina podría cruzarse con la propia España en eliminatorias. No sería un choque nuevo. Ambas selecciones ya jugaron dos amistosos de preparación y ambos cayeron del lado teutón. El logroñés prefiere aplazar el tercer encuentro deportivo este verano: «No quiero verlos en cuartos». Tampoco se fía de la falta de favoritismo de La Familia: «Es un contexto que a los jugadores les favorece, se quitan presión y no tienen la aspiración única de ganar. Se ha dado un paso generacional, hay jugadores con muchísimo talento, pero necesitan rodaje. En 2, 3 o 4 años van a estar seguro al máximo nivel, no se les puede subestimar».

Una visión del baloncesto riojano desde fuera

Jugador del Clavijo y del Ferrer Sport Center Santa María y entrenador ayudante después en el Clavijo, Molina tiene argumentos para opinar sobre el baloncesto riojano. Valora positivamente la situación del Bosonit Unibasket en Liga Challenge, segundo nivel: «Es un referente del baloncesto femenino». Sobre el masculino, argumenta sobre la división que existe entre el Clavijo y el LogroBasket: «Me gustaría ver a un solo equipo líder en La Rioja, en una primera categoría nacional. Recuerdo el ir de pequeño a ver un partido y estar el pabellón lleno a rebosar. Me encantaría ver a un equipo riojano en ACB o en la máxima categoría del femenino».

También percibe, en cambio, la versión positiva derivada de la existencia de varios clubes: «Hay mucha gente que practica, participa y compite en baloncesto, como en general, en diferentes deportes. Pero ahora le toca vivir fuera de La Rioja una experiencia única. Decidido a triunfar con Alemania, aplaza sus posibles sueños. Prefiere centrarse en el presente: «Toda mi energía y atención está en este proyecto. Creo que si conseguimos buenos resultados, puede ser muy positivo para todos. Pensar más allá sería inadecuado ahora». Objetivo hasta el 14 de septiembre y después, ya habrá tiempo de pensar en el futuro.

Un porvenir para el que está preparado, porque acaba de graduarse como doctor por la Universidad de La Rioja, gracias a una tesis sobre cargar de entrenamiento en jugadores de baloncesto profesional con bajo coste. No pierde el tiempo un Molina preparado para lo que venga.

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