Roberto Mendaza no es un escritor cualquiera. Técnico de rayos desde hace casi tres décadas y con experiencia sindical en UGT, decidió dar un giro inesperado en plena pandemia: volver al hospital para echar una mano cuando las bajas se multiplicaban. Aquella vuelta al servicio sanitario real, tras años en los despachos, le sirvió de inspiración para su tercera novela, ‘La habitación 503’, un libro que mezcla humor, ficción y un hecho histórico que aún hoy resuena: el ingreso de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, en el Hospital San Pedro de Logroño.

«En el libro no digo que es él», sostiene el autor, pero cualquier riojano informado puede suponerlo. Que nadie espere un relato gris sobre calamidades o un ensayo sobre la pandemia. “En ‘La habitación 503’ la pandemia sólo es un escenario. Lo que me interesaba era cómo ese episodio concreto afectaba de forma distinta a cada personaje: desde el presidente autonómico hasta un trabajador de base. Y, sobre todo, me interesaba contarlo con humor, con cierto aire de esperpento”, explica Roberto. En ese sentido, recuerda cómo la entrada de Ghali, que intentó manejarse con secretismo, se convirtió en cuestión de horas en un secreto a voces. «Casi parecía un guion de Mortadelo y Filemón», añade entre risas.
El título de la novela no es casual. En 2009, el propio autor permaneció ingresado en esa misma habitación y estuvo a punto de no salir de ella. “Desde entonces me da cierto ‘yuyu’ pasar por delante de esa puerta», confiesa. Y es que, aunque todo lo que ocurre en la trama es ficción —los personajes están reinventados, incluso, con cambio de sexo para evitar paralelismos directos—, esa cifra, ese número de habitación, tiene para él un peso personal.

La historia va hilando pequeñas tramas que se rozan, como piezas que nunca terminan de encajar del todo, pero que encuentran en ese ingreso su punto de conexión. «No hay un protagonista único, sino varios hilos que se entrecruzan. Lo único real es que Ghali estuvo allí, lo demás es invención». Y esa libertad le ha permitido construir una sátira ágil en la que políticos, directivos y sanitarios quedan retratados con ironía, sin nombres propios, pero con gestos y situaciones que al lector riojano le resultarán familiares.
No es la primera vez que Mendaza se sienta a escribir. Antes de esta ya había publicado otras dos novelas, cada una con un método diferente: una nacida de un arranque televisivo absurdo, otra desde un final que quería alcanzar. «Esta tercera nació en medio, con un punto de encuentro que varias historias rozan pero no atraviesan». Su proceso creativo es poco rígido: escribe como observa, desde la chispa que le provoca la realidad deformada por la risa.
‘La habitación 503’ ya está disponible en Amazon. Ahora, con la novela recién salida de imprenta, Roberto sonríe al pensar que aquel cuarto hospitalario cargado de recuerdos se ha convertido en escenario de ficción. Una ficción que, paradójicamente, refleja mejor que muchos documentos oficiales lo absurdo, lo caótico y lo profundamente humano que fue aquel tiempo.


