Hoy en día a la gente no le vale con ir al gimnasio a ejercitar su físico. La gente quiere ejercitarse al completo: cuerpo, mente y emociones. Se ha puesto de moda una visión más holística. Y cuando alguien piensa en alguna actividad que junte estas partes, todo el mundo piensa en el yoga. Pero, no a todo el mundo le seduce la idea del yoga más tradicional y necesitan algo que esté más ‘occidentalizado’.
Simona Vosatkova es la directora del centro Gravedad Zero, especializado en yoga, pilates y otro tipo de terapias. «Siento un gran respeto por el yoga más tradicional», indica. Sin embargo, su punto de vista es el de que esta parte del estilo de vida no llama la atención a todo el mundo y que por ello «el yoga está evolucionando».

Esto se debe a que lo que realmente ha evolucionado es el concepto de bienestar: «Hace años, se asociaba con el ejercicio físico, la alimentación saludable y la mejora de ciertas enfermedades; hoy en día, se busca un equilibrio entre el cuerpo, la mente y las emociones; se ha comprendido que la salud mental y emocional es tan crucial como la física». «La evolución es clara: de «estar en forma» a «estar bien de manera integral»».
A pesar de la transformación que está viviendo el yoga, sus partes esenciales no se pierden. «Los principios filosóficos se mantienen, es la forma de enseñarlo y aplicarlo lo que está evolucionando». Es decir, lo importante de este cambio es que las bondades que este ofrece, «sean cercanas y fáciles de entender».
«Cada vez más personas buscan alivio del estrés, los dolores corporales, la calma mental y una conexión más profunda con su ser; por ello la integración de herramientas se ha vuelto fundamental para enriquecer las prácticas del yoga y la meditación tradicional», señala Simona.
«Hay un gran porcentaje de la gente que igual no busca la filosofía tradicional, pero sería una pena que no puedan disfrutar de sus beneficios, por eso, lo que hacemos aquí, es un camino para que esa gente pueda disfrutar de los beneficios del yoga, pero de una forma más occidentalizada», explica. Es decir, a las clases que se imparten de esta filosofía añaden soportes variados.
El mindfulness, la respiración consciente, el wellness coaching o coaching de bienestar, inteligencia emocional o la programación neurolingüística (PNL), son algunas de estas herramientas o soportes que utilizan en Gravedad Zero para profundizar en el bienestar de las personas «que quieren algo más que simplemente las clases colectivas».

No todo es la filosofía
Pero no todo depende de las personas que quieren abrirse paso en el mundo del yoga. «En un profesional del yoga, la gente busca un guía o un coach». Es decir, la figura del instructor al que estamos acostumbrados, se ha perdido y es muy importante para las personas, que este «sea capaz de escucharlos, entender sus desafíos y ofrecer un acompañamiento integral y actual», explica la directora del centro.
Según su punto de vista, al igual que ha evolucionado la figura tradicional del profesor, este debe expandir sus conocimientos: «Los instructores deben formarse no sólo en técnicas de yoga, sino también en anatomía funcional, psicología, inteligencia emocional y comunicación». «La enseñanza no debe ser una demostración, sino una guía y acompañamiento, donde el instructor escucha al alumno y adapta la práctica a sus necesidades».
«El yoga es una filosofía ancestral con un sinfín de beneficios comprobados, pero también está evolucionando». «La gente ya no busca solo «hacer yoga», sino encontrar soluciones prácticas para los desafíos personales que tienen un su día a día». Por ello, ajustar la experiencia a cada personas es esencial. Además, hay muchos tipos de yoga, siempre se puede elegir desde los más tranquilos, hasta los más «cañeros», hay para todo el mundo.


