Cultura y Sociedad

«Ojalá toque y salgamos en el periódico»

Susana Martínez

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Prueba de que es verdad son los miles de cupones que vende la ONCE a diario. Todo el mundo peca, al menos un par de veces en su vida, de confiar en la suerte y creer que es posible que te toque un premio de esos que te arreglan un par de meses y que te permiten darte algún que otro capricho. Seguro que muchos tienen claro qué harían si, de un día para otro, se encontraran con unos eurillos de más en la cuenta.

Susana Martínez todavía no ha repartido ningún premio de los gordos, pero confía en hacerlo: «Espero hacerlo, de aquí a que me jubile». No preocuparse, apenas lleva un año trabajando de esto. Ahora está en plena campaña del extra de verano que «se vende bastante bien». Lo dicho, la esperanza es lo último que se pierde. «Ojalá toque y salgamos en el periódico», comenta con una sonrisa traviesa.

Aún con estos calores, al igual que todos los que trabajan repartiendo suerte, ya tiene en mente la campaña de Navidad. Dentro de poco empezará a vender los décimos y, quién sabe, tal vez el gordo caiga donde le toque trabajar ese día a Susana.

Antes de repartir suerte, se dedicaba a la hostelería, pero lo tuvo que dejar cuando le detectaron un tumor cerebral. Supo recomponerse y avanzar con una entereza que es admirable. Y, aunque la hostelería le gustaba mucho, vender cupones tampoco está mal.

Todavía no tiene su quiosco propio, así que va rotando: «Hay días que estoy en quiosco y otros en la calle». Por eso, un día te la puedes encontrar en la esquina de Juan XIII y, al siguiente, en el quiosco de la Glorieta. Nunca sabes dónde va a aparecer, lo seguro es que va a llevar puesto el característico chaleco verde y una sonrisa en la cara.

Eso sí, con estos calores lo tiene claro: «Se está mejor en un quiosco, en la calle peor». Susana se las ingenia para buscar la sombra allá donde la mandan poner el puesto, como quien busca un oasis en medio de un desierto urbano.

Dar premios está muy bien, pero, lo que más le gusta es «el trato con la gente». Esas conversaciones del día a día en las que hablas de los temas más banales, pero que reconfortan. ¿Lo que menos? «Cuando no toca, pero bueno, siempre toca a alguien», comenta con la ilusión de quien sabe que la suerte tarda, pero termina llegando.

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