La Rioja

«La mayoría de los animales vienen super a gusto»

Claudia Alvarado y Eva Carrillo

En esta clínica no hay recepcionista. Es mejor. El encargado de dar la bienvenida a todos los pacientes es bastante peculiar. No camina sobre sus piernas, si no a cuatro patas. No habla, ladra. Se llama Martín y es «el auxiliar» de Claudia Alvarado y Eva Carrillo. «Es uno más de la clínica. Le encanta la fiesta. Cuando viene un cliente no nos saluda a nosotras, va directamente a saludarlo a él y si no está, me preguntan que por qué no está, que con quién o dónde lo dejé», cuenta Claudia, su dueña.

Lo de ser veterinarias les viene a las dos casi desde la cuna. «Siempre me han gustado los animales y mi padre es veterinario. De pequeña iba a verle trabajar, cuando operaba estaba con él y me encantaba. Cuando llegó el momento de decidir qué estudiar, yo tenía claro que quería ser como él», cuenta Eva. Su padre, Jose Antonio, es el director de la clínica Valvanera.

Claudia siempre lo tuvo claro: «Desde pequeña me gustaban mucho los animales, en casa me han enseñado que hay que cuidarlos y tratarlos bien. Era la típica que tocaba perros y gatos por la calle. Me han mordido, me han arañado y me he peleado con amigos porque han molestado a los animales». Lo que se dice una veterinaria de raza.

«Vino a hacer unas prácticas aquí con nosotros y se quedó», explica Eva. «Me gustó mucho la forma de trabajar de Eva y su padre. Todo lo que no me enseñaron en la carrera, me lo enseñaron ellos aquí: a confiar en mí misma, a operar y a diagnosticar, así que les pedí venir para acá y me acogieron», añade Claudia. Su acento delata su procedencia canaria.

«Tratamos perros, gatos y exóticos, todo lo que no sean ni perros ni gatos y que podamos tener en casa: conejos, hurones, tortugas, aves…». En contra de la creencia popular, Claudia y Eva señalan que «la mayoría de los animales vienen super a gusto». Pero también hay pacientes complicados: «Intentamos hacerlo con tranquilidad porque los nervios en consulta se contagian mucho, sin estresarlo mucho y que el propietario nos ayude y, si hay que hacer un procedimiento doloroso, lo que hacemos es recurrir a la sedación. Así no hay dolor, no se acuerda del mal trago, porque lo que queremos es que se vayan contentos y no asocien lo que hacemos en la clínica con malas experiencias».

Hacen un equipo perfecto. A Claudia, lo que más le gusta es el diagnóstico por imagen. En cambio, esta es la parte que menos le gusta de su trabajo a Eva, que prefiere la cirugía. «Por eso nos llevamos tan bien, porque cada una tiene su forma de ser y sus preferencias y nos complementamos».

Les queda poquito tiempo trabajando en esta clínica, pero sus caminos no se separan: tienen un nuevo proyecto juntas. Mano a mano. «Vamos a abrir una nueva clínica en Paseo del Prior, esperamos estar para octubre y ampliaremos metros cuadrados y servicios». El motivo no es otro que «individualizarlo todo un poco y que el cliente se sienta mejor, más cómodo y más tranquilo». Lo tienen claro: «Cuanto más espacio, mejor. Son animales, no personas. No podemos tenerlos a todos mezclados y así nosotras trabajamos mejor».

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