Cultura y Sociedad

Arte en la Concatedral de Santa María de La Redonda

No descubro nada, o eso creo, si asevero que en la Concatedral de Santa María de la Redonda hay mas obras de arte que en algunos museos, yo cada vez que voy, eso si, en compañía de Víctor, su párroco y Vicario de la Diócesis de Calahorra, la Calzada y Logroño, descubro alguna obra nueva, o algún detalle que en otras visitas me había pasado desapercibido.

Ahora, con buen criterio y en una de las capillas laterales puede admirarse la exposición ‘Cor Iesu’ con obras Rosa Navarro artista zaragozana pero afincada en Logroño.

En el contexto de la Concatedral de Logroño, esta exposición bajo el titulo de ‘Cor Iesu’ se presenta como un espacio de contemplación y diálogo interior. El visitante es invitado no solo a mirar, sino a dejarse mirar por estas imágenes que, sin palabras, comunican lo esencial: un Dios que ama, que guía y que abraza con infinita delicadeza.

La serie ‘Cor Iesu’ es una propuesta artística que invita a contemplar el Corazón de Cristo desde la ternura, la luz y la relación amorosa con la humanidad. Cada obra se convierte en una escena simbólica que habla de la compasión, la acogida y la presencia silenciosa de lo divino en lo cotidiano.

Ángeles, gestos de cuidado y miradas íntimas componen una iconografía que remite a la tradición cristiana, pero desde una mirada profundamente contemporánea.

Desde el punto de vista técnico, la serie se inscribe en un lenguaje cercano al arte sacro contemporáneo con ecos del simbolismo y el arte bizantino.

Las figuras están modeladas con una delicadeza estilizada, casi flotante, en composiciones que priorizan la verticalidad y la serenidad. La pincelada es suave, fluida y envolvente, con veladuras que superponen capas translúcidas de color, logrando un efecto de luminosidad interior que no proviene de una fuente externa, sino que emana del propio sujeto representado. Los dorados y azules dominantes evocan lo celeste y lo eterno, mientras que las formas simplificadas y los rostros idealizados remiten al arte icónico, sin renunciar a una sensibilidad humana muy cercana.

La inspiración proviene de fuentes diversas: desde el arte cristiano primitivo hasta la pintura moderna de marcado carácter espiritual (como Chagall o Rouault), todo filtrado por una mirada personal que prioriza el símbolo sobre la narración y la emoción contenida sobre el dramatismo. En este sentido, pretende encarnar un estado del alma: el corazón abierto de Cristo que sigue latiendo en cada gesto de amor.

Rosa Navarro es una artista visual cuya obra nace del deseo profundo de revelar, a través de la pintura, la grandeza de nuestra identidad como hijos de Dios. Su creación no es solo un ejercicio estético, sino un acto de contemplación y alabanza, donde cada imagen busca ser un reflejo de la luz divina que habita en lo humano.

Su estilo une la delicadeza del simbolismo con la espiritualidad del arte sacro y elementos del lenguaje bizantino, dando lugar a composiciones serenas y luminosas que invitan a la oración y al recogimiento. Lejos de lo dramático, su pintura transmite una paz callada, un amor que cuida y consuela.

Su espíritu nómada la ha llevado a vivir en distintos lugares, experiencias que han enriquecido su mirada y su sensibilidad artística. Actualmente reside en Logroño, donde continúa desarrollando una obra profundamente conectada con lo trascendente. En cada pincelada, Rosa Navarro desea recordar al espectador que ha sido creado por amor y para el amor, y que la belleza puede ser una puerta hacia lo eterno.

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