Sergio Jiménez Foronda.- Unas 4.000 personas pasarán a lo largo de este martes, Día de San Blas, por la concatedral de Santa María de la Redonda de Logroño para bendecir sus alimentos, sobre todo dulces como rosquillas, que luego compartirán y que, según la tradición, ayudan a sanar la garganta.
Desde las 9:00 horas y en periodos de una hora, la concatedral ha celebrado de forma sucesiva una misa y, a continuación, la bendición de los distintos alimentos que han llevado los miles de feligreses que han acudido con bollería, panes, chucherías y caramelos, entre otros productos.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Bajo la atenta mirada de la talla de San Blas, localizada junto a la entrada del templo logroñés, se han realizado las continuas bendiciones de los distintos comestibles, que, como ha indicado a EFE el párroco de la concatedral, Víctor Manuel Jiménez, sirven para compartir después los alimentos que se van a tomar.
«Es un día muy especial para esta concatedral porque es San Blas, una tradición ya centenaria porque la imagen instalada en una de las capillas viene de la antigua parroquia de San Blas, donde se ubica el actual Mercado de Abastos«, ha precisado.
Las tradicionales rosquillas
Miles de personas han abarrotado esta iglesia atentas a la misa y cargadas con bolsas en las que portaban todo tipo de comida, aunque el alimento más tradicional a bendecir en esta jornada son las llamadas rosquillas de San Blas, de las que se han portado varias cajas.
Al concluir cada ceremonia, el párroco ha cogido el acetre e, hisopo en mano, ha procedido a pasar por las distintas filas de bancos para bendecir los alimentos que los feligreses han sostenido en alto.
Además, debido a la gran afluencia de público, han sido varios los fieles que se han acercado en pequeños grupos a Jiménez para pedirle que repitiese la bendición alegando que, al estar de pie en las comisuras de la concatedral, no les había llegado el efecto del hisopo.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Entre estas personas que han recibido la bendición en ‘petit comité’ estaba Juani Ausejo, quien ha explicado a EFE que acostumbra a cumplir con esta tradición cada año, tanto en Logroño como en Alberite, su pueblo natal. «He traído roscones de San Blas, que es lo típico», ha apuntado Ausejo, quien ha señalado que, como cantadora de jotas, confía en que estos dulces, pasados por la bendición, le ayuden a cuidarse la garganta «para cantar bien».
El párroco de la concatedral de Santa María de la Redonda ha animado a que quienes participen de esta tradición acostumbren a «bendecir la mesa y sus alimentos cada día».
Ha recordado que la creencia de que los alimentos que se bendicen en este día sanan las enfermedades de la garganta se debe a que «San Blas curó a un joven al que se le había atragantado una espina y que estaba a punto de fallecer asfixiado».


