«Siempre tenemos que andar lidiando con cuestiones que llegan al barrio», explica Ana Alesanco, presidenta de la Asociación Vecinal Madre de Dios.
Se refiere a la decisión del Ayuntamiento de ubicar de nuevo el antiguo Espacio Peñas, que ahora ha pasado a llamarse La Terraza de San Mateo, en las inmediaciones de la plaza de toros de La Ribera. Aunque sea «una cosa añadida en un momento muy puntual del año», hay vecinos a los que la decisión les genera «malestar», porque es algo que «crea un problema de ruidos y de suciedad añadida».
Entre los vecinos hay disparidad de opiniones: «No es una cuestión homogénea. Hay gente a la que le afecta mucho porque vive muy cerca, pero también hay quienes piensan que solo son unos días y que quieren disfrutar cerca de casa». Pero, según dice Ana, si pusiéramos una balanza, «son más las personas perjudicadas, que las beneficiadas».
Alesanco denuncia que los vecinos del barrio recibieron la noticia «a través de los medios de comunicación». Es «a posteriori cuando se acuerdan de los vecinos y nos piden opinión».
La decisión de que la terraza se iba a ubicar en el Parque de La Ribera «ya estaba tomada». Aún así, sí que se llevaron a cabo encuentros entre los vecinos y responsables del Ayuntamiento: «Sí que ha habido intentos de buscar opiniones y llegar a un consenso, pero luego nos dijeron que iban a pedir opinión antes de aprobar una ordenanza. Pues bueno, la ordenanza ya la han publicado».
Por otro lado, sí que han hecho caso a algunas de las reclamaciones de los vecinos como «la reducción del horario», pero no son pocas las cosas que «aún no sabemos cómo se van a resolver y que hasta que no llegue la hora de ejecutarse no se verá».
Otros frentes abiertos
Aunque ahora lo que más ronde la cabeza de los vecinos sea La Terraza de San Mateo, no es el único frente que tienen abierto. El tema está bastante parado, pero hace unos meses el Ayuntamiento decidió implantar una zona de bajas emisiones en la zona de Madre de Dios – San José. Otra cuestión de la que se enteraron «por los medios».
«No vemos que esté muy justificado que hayan elegido nuestros barrios. No estamos en contra de que se declare una zona de bajas emisiones, pero creemos que debe situarse en un sitio donde haya mayor concentración de contaminación», explica Alesanco. Los motivos que han expuesto desde el Ayuntamiento no han logrado «convencer del todo» a los vecinos.

«A nivel urbanístico hay partes del barrio que están más deterioradas. Van pasando los años y hace falta el arreglo de aceras y el acondicionamiento de algunos espacios o una mayor limpieza», señala, para a continuación pasar a quitarle hierro al asunto, afirmando que «tampoco vendría a ser un problema excesivo, pero sí son unos cuidados que harían falta». Por ejemplo, en el entorno de la plaza de toros, hay un «problema de aparcamiento, entonces la gente aparca de cualquier manera y eso siempre genera una tensión que no está resuelta».
El problema de la vivienda también ha llegado a este barrio: «Hay familias que se quieren quedar en el barrio, pero que no pueden encontrar un alquiler asequible». Por otro lado, los pisos turísticos «están proliferando». Los vecinos asisten al acondicionamiento de locales, «bajos sobre todo», para convertirse en viviendas de uso turístico, que se suman a los que ya están en funcionamiento.
Lo que más «echan en falta» los vecinos por parte del Ayuntamiento son «procesos participativos» para solucionar cuestiones que afectan al barrio: «Gestionarlas desde la base, desde la vecindad y trabajarlas en consenso».


