Me van a permitir que me dirija a ustedes desde la preocupación de una abuela que ve con cierto desasosiego el futuro de la generación de su nieto de 11 años y, aunque ya nos afecta en el presente, espero que estemos a tiempo de corregirlo.
Me refiero al proyecto de la planta de biogás y fertilizantes en Viana, Navarra, cuyo plazo de alegaciones, si he contado bien, finaliza el lunes 28 de julio.
Desconozco si este tipo de plantas y algunas innovaciones similares que están por venir volcarán la balanza hacia los supuestos beneficios que aportan, pero lo que tengo claro es que deben hacerlo muy lejos de las poblaciones. Creo que ya están bien estudiados y argumentados los rastros que dejan las que ya han conseguido instalarse.
Resulta que la planta de biogás y fertilizantes que nos ocupa se situaría, del centro de Viana, a la misma distancia que la Ermita de la Virgen de Cuevas. Se podrá disfrutar de los olores que genera este tipo de instalaciones mientras los chavales del colegio se recuperan de la caminata a la Ermita. Y para regresar al colegio podemos hacer un pequeño desvío para visitar la planta y chapotear en la balsa de residuos contaminantes o una excursión en bicicleta, total son unos 10 minutos, pero con cuidado, la circulación de camiones será muy superior a la habitual porque vienen y van de la planta a saber dónde.
¿A qué distancia de una población considera el Gobierno, ese que vela por nuestra salud y bienestar, es aceptable instalar una planta como la que nos ocupa ahora y de cuyo proyecto nos enteramos gracias a un grupo de vecinos?
¿Se frotarán las manos las distribuidoras de agua mineral porque será poco recomendable utilizar el agua potable, que será de todo menos saludable?
¿Y la economía de las poblaciones afectadas? El caso de cada vecino, la vivienda que con tanto esfuerzo compró en Viana, sus tierras, ¿qué valor tendrán si instalan una planta de esta envergadura a 3 kilómetros? Incluso aunque sea a mayor distancia. ¿Qué estilo de vida se puede llevar cuando tu entorno se puede volver insalubre, apestoso y menos seguro?
Vivir en Viana o en Logroño dará igual porque nos afectará a todos, pero sus efectos cubrirán aún mayor distancia que la que hay a nuestros hogares.
Las plantas de biogás se podrán trasladar o cerrar cuando ya no sean rentables, pero lo que dejen detrás afectará a las poblaciones y su entorno durante mucho tiempo, si logran recuperarlo.
No sé cuántas granjas y campos fértiles tiene Viana registradas, pero seguro que se necesitará mucha más mierda y orines que vendrán de otros lugares, en camiones, (o estará justificada la instalación de macrogranjas industriales a un paso de la planta), para cubrir la producción que necesitará mantener esta planta de biometano y cuyos desechos, acaben donde acaben, terminarán por ser absorbidos por la tierra muy por encima de lo recomendable, filtrándose y afectando a todo y a todos y eso ya sabemos cómo acaba.
Hace poco se produjo un desafortunado y devastador incendio en la provincia de Lérida. A los pocos días se notaba en Logroño un olor raro, a quemado, pregunté a qué era debido y alguien me respondió que habían informado que venía del incendio de Lérida (+300 kms) por el viento. Ese viento, que no sabe de distancias, ese que nos trae el olor de la fábrica de orujo de Viana, ese que nos sacará los colores y la indignación si no conseguimos parar esto.
Por favor señores y señoras de la Administración, anulen este proyecto, revisen las normativas, adelántense al futuro, prevean los resultados negativos, escuchen a las personas y profesionales que llevan tiempo viviendo y estudiando las secuelas que ya se están generando y que seguirán sin remedio si no se hace algo rápido y cuando les presenten un proyecto como este, tan cercano a una población a la que le va a cambiar la vida, cuenten con ellos.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


