El autocuidado, según la psicóloga Vanesa García, la protagonista del último episodio del podcast Mentes Abiertas, es mucho más que dedicarse un momento de relax: es una forma de vida consciente que implica atender de manera equilibrada nuestras dimensiones física, mental, emocional y social. No se trata de hacer algo puntual cuando ya estamos al límite, sino de integrar hábitos saludables en el día a día que nos ayuden a sostenernos, prevenir el desgaste y vivir con mayor bienestar.
Pequeños gestos que, repetidos con constancia, pueden transformar nuestra manera de vivir, relacionarnos y cuidarnos. Porque cuando estamos bien por dentro, todo mejora alrededor. Por ello, Vanesa García recomienda seguir un decálogo de salud mental.
No es una fórmula mágica ni una lista rígida de tareas, sino un conjunto de recordatorios simples pero profundos que nos invitan a recuperar el equilibrio, a reconectar con nosotros mismos y a proteger aquello que sostiene todo lo demás: nuestra salud mental.
1.- Cuida tu salud
Alimentación equilibrada, hidratación, ejercicio físico y buen descanso son las bases de este primer punto. Si el cuerpo está bien, la mente responde mejor, aunque «se puede estar genial de gimnasio, pero si tu mente no está bien, no sirve de nada». Y es que lo físico sin lo mental no funciona, tiene que haber un equilibrio.
Vanesa recalca que el estrés, por ejemplo, se manifiesta con insomnio, contracturas o molestias digestivas. «No se trata solo de verse bien, sino de sentirse bien».
2.- Reconoce tus logros
Apreciar los pequeños éxitos diarios fortalece la autoestima. Muchas veces no los valoramos porque los consideramos “lo normal”. Pero reconocerlos es clave para construir una autovaloración sana. «Incluso llevar un diario de logros puede marcar la diferencia», propone Vanesa.
«Cuando uno tiene la autoestima sana, reconoce sus avances. Si no somos capaces de reconocer nada bueno, ahí hay una señal de alarma». Además, la psicóloga sugiere verbalizar esos logros, compartirlos y reconocer también los ajenos.
3.- Afronta las situaciones difíciles de la vida
La vida trae situaciones difíciles (conflictos, pérdidas, incertidumbres…), pero es nuestra respuesta emocional lo que marca la diferencia. Cultivar la resiliencia, tolerar la frustración y adquirir herramientas emocionales permite atravesar las dificultades con mayor equilibrio.

«No se trata de hacerse el fuerte y callarse. Se trata de adquirir herramientas que te ayuden a sostenerte en los momentos difíciles. Si yo no me gestiono bien, no voy a poder gestionar lo que hay fuera».
4.- Disfruta, al menos una vez al día, de una actividad agradable
Una actividad placentera diaria: leer, cocinar, pintar, caminar, tocar un instrumento… puede convertirse en un ancla de bienestar. No hace falta que sea algo grandioso, solo significativo, que te conecte contigo. «Hay que integrar el disfrute en el día a día».
Vanesa destaca que no son caprichos, «estamos hablando de salud». Porque, si no disfrutas entre semana, «esperas al finde como si fuera un salvavidas. Y eso no es sostenible». Un punto muy relacionado con la cultura, de la que la psicóloga dice que «también es autocuidado, es salud emocional y social».
5.- Practica el optimismo
No se trata de negar lo difícil, sino de enfocarse en lo que sí está en nuestras manos. «¿Qué puedo hacer yo hoy, aunque sea pequeño, para estar mejor?», esta es la pregunta que hay que hacerse. Desarrollar esta mirada requiere entrenamiento, pero es una habilidad clave.
Además, Vanesa recomienda no engancharse al pensamiento catastrófico. «Hay personas que siempre ven lo negativo. Eso te desgasta. Intenta equilibrar esa mirada».
6.- Márcate metas realistas
Los cambios sostenibles se logran paso a paso. «Ponerte metas inalcanzables (ir cinco veces a la semana al gimnasio) solo te llevará a frustrarte». Desde beber más agua hasta caminar más, todo cuenta si lo haces con constancia.
Vanesa insiste en que las metas deben ser alcanzables y ajustadas al contexto personal. «Poco a poco. Mejor empezar con algo pequeño, hacerlo bien, y luego aumentar».
7.- Adáptate a las circunstancias
Aceptar las circunstancias que escapan a nuestro control evita el desgaste emocional. «No puedes cambiar a los demás, solo puedes cambiar cómo respondes tú», recuerda Vanesa. Adaptarse no es resignarse, sino actuar desde la conciencia.
Aquí entra en juego la aceptación activa. «Es muy liberador distinguir lo que depende de ti y lo que no. Eso te permite vivir con menos desgaste».
8.- Quédate con lo bueno
Evoca recuerdos agradables y recupera esas emociones que te han hecho sentir bien.
9.- Contágiate del buen humor
Busca conversaciones que te hagan reír, personas ‘vitamina’ que nos sumen. El humor tiene un potente efecto protector sobre la salud mental, y el vínculo social es un factor de bienestar clave.
Vanesa recuerda que el buen humor no elimina los problemas, pero ayuda a transitarlos con más recursos. «Ponte un monólogo, un vídeo que te haga reír. Es muy terapéutico, de verdad».
10.- Haz balance del día
Este es uno de los hábitos que Vanesa más defiende. Llevar un diario emocional permite revisar cómo ha sido tu jornada: cómo te has sentido, qué pensamientos han predominado, qué podrías mejorar. No se trata de juzgarse, sino de conocerse mejor y soltar el «ruido mental».
No es para releerlo ni compartirlo, sino para ordenar el caos interno. «Al escribir no puedes mentirte. Es un momento de honestidad contigo mismo». Incluso recomienda no guardarlo: «Lo escribes, lo sueltas, y si quieres, lo rompes. Es limpieza emocional».


