A veces, basta una fotografía para que alguien que siempre ha estado en segundo plano aparezca -de pronto- en el centro de la escena. Ángel Fernández, alcalde de Aldeanueva de Ebro desde hace casi tres décadas, no lo buscó. Ni lo esperaba. Pero ahí está. En la instantánea del fotógrafo Fernando Díaz que estas semanas circula por televisiones, redes y periódicos nacionales, aparece sonriente, casi discreto, al lado de cuatro nombres que ya forman parte del pulso reciente de la política española: Pedro Sánchez, Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García.
La bautizada como ‘la banda del Peugeot’ hizo una de sus primeras paradas en Aldeanueva de Ebro. A poco más de 17 kilómetros de Milagro (el municipio navarro de Santos Cerdán). A los que organizaron esa entendida como ‘reconquista del PSOE’ les pareció buena idea hacer parada en La Rioja.
«Nos avisaron unas semanas antes», cuenta ahora Ángel Fernández, que no da demasiada importancia a salir día sí y día también en las imágenes de ese día ahora que se ha destapado un caso de corrupción en el que sus tres máximos protagonistas están en esa fotografía. «Los vecinos me dicen que me voy a hacer famoso pero entiendo que nadie fuera de La Rioja sabe quién es el alcalde que sale con ellos».
La imagen fue capturada un domingo de Carnaval. Era febrero de 2017, frente a la Sala Entreviñas. El escenario no parecía tener mayor trascendencia. Pero resultó ser una de las primeras paradas de una gira, la de un Pedro Sánchez políticamente defenestrado, que había decidido subirse a un Peugeot 407 junto a sus leales —Cerdán, Ábalos y Koldo— para recorrer España, pueblo a pueblo, militante a militante, en busca de una remontada que, entonces, parecía utópica.
Ángel Fernández no tiene muchos recuerdos de aquel día. No por desinterés, sino porque no imaginó que tendría la resonancia que ahora tiene. “Pensamos en dos sitios para el acto: el frontón y la Sala Entreviñas. Fue Santos Cerdán quien eligió. Vino una semana antes a verlos. Ese día le conocí. Pagaron el alquiler de la sala, como todo el mundo”, recuerda con naturalidad. Ninguna intriga, nada fuera de lo normal. Solo la rutina de un alcalde acostumbrado a que las cosas funcionen sin ruido.
Con Pedro Sánchez ya había estado en alguna de sus habituales visitas cuando era amigo de César Luena y éste ocupaba el cargo de Secretario de Organización del PSOE. «Había venido a La Rioja antes. Yo ya le había dicho que tenía que presentarse a presidente». Pero a ese acto no sabían si acudiría mucha gente. Los socialistas riojanos eran más de Patxi López, pero Aldeanueva de Ebro siempre había feudo de la izquierda.
Y es que con la salvedad de las elecciones de 1979, cuando el CI Riojano arrasó con los 11 concejales, el PSOE ha gobernado allí siempre. Desde 1995, el nombre de Ángel Fernández se ha repetido elección tras elección. Con un estilo tranquilo, rural en las formas, ha gobernado sin estridencias, con los pies en el suelo y los ojos puestos en lo esencial: que el pueblo funcione, que la gente esté bien.
Aquella mañana de febrero, mientras sonaban los ecos del carnaval y se preparaba un mitin más de los muchos que se dieron en aquella ruta, nadie pensaba en que se iba a hablar ocho años después tanto de ese día. Solo había un puñado de socialistas convencidos de que Sánchez podía ser una buena opción para el partido. Y un alcalde que abrió las puertas de su pueblo con normalidad, como lo haría con cualquier otro.


