«Creía que hacía falta una tienda especializada en Logroño y faltaba también ese punto de encuentro», explica Aarón Rodríguez, dueño de Pádel Nuestro Logroño. Después de años jugando a pádel, se lesionó la rodilla y, buscando una forma de mantenerse en contacto con el deporte, decidió abrir una tienda especializada.
El pádel es un deporte que cada vez tiene más aficionados en Logroño y, aunque tradicionalmente ha sido un deporte asociado a los pijos, al haber aumentado la demanda, también «se ha vuelto más accesible, hay en muchos lugares que tienes pistas públicas en las que no tienes que pagar ningún coste».
El perfil de la gente que juega a pádel es muy variado: «Hay un poco de todo. Al final es un deporte que no te exige mucha condición física para practicarlo, aunque sí que para poder desarrollarlo al cien por cien tienes que estar físicamente bien, pero es un deporte que pueden practicar desde niños pequeños hasta jubilados».
La tienda apenas lleva dos meses abierta y ya ha abastecido a los aficionados a este deporte de todo el material necesario: palas, zapatillas, equipación, paleteros… «Aunque las compras online son la tónica habitual, en este deporte es necesario tocar, practicar y probarlo», explica Aarón. Por eso, al montar la tienda, decidió que contara con una ‘test zone’: «Incluso el suelo es el mismo que el de una pista de pádel. Puedes probar las palas, las zapatillas y puedes ver las sensaciones un poco».

Pero, además de vender, también participan en la organización de eventos: «Decidimos abrir una tienda pero que no se quedase solo en eso, queríamos formar una comunidad y participamos como colaboradores en eventos, torneos y quedadas para fomentar este deporte».
Actualmente el equipo de Pádel Nuestro Logroño lo forman dos personas: Aarón, que es el propietario, y Gonzalo, el encargado de que la tienda funcione. «Es un profesional en el tema del pádel pero, sobre todo, en el trato al cliente. Gracias a él tengo la suerte de que la tienda funcione como lo está haciendo», explica. Además, siempre ha contado con el apoyo de su pareja y sus familiares cuando lo ha necesitado.
Lo mejor de todo este proceso «ha sido ver cómo una idea que tienes tú en la cabeza se materializa y se convierte en algo real. Que la gente entre en la tienda y te de las gracias o te diga que hacía falta algo así en Logroño».
Pero el camino de emprender no ha sido sencillo: «Ha sido una tarea un poco complicada porque al fin y al cabo son cosas que no estás acostumbrado a hacer y que no te enseñan en la escuela». Aún así, Aarón siente que «hay bastante apoyo para el emprendimiento joven en La Rioja y, sobre todo, para el emprendimiento local», aunque también hubo quien «no llegaba a entender que abriera una tienda tan especializada».
Para Aarón, la mayor dificultad fue «dar el primer paso. Siempre he sido una persona muy inquieta y muy curiosa y al final decidí hacerlo porque pensaba que quien quiere peces, se tendrá que mojar».


