Salud

La Rioja registra en 2024 la cifra más baja de suicidios en cuatro décadas

La Rioja registra en 2024 la cifra más baja de suicidios en cuatro décadas

Por primera vez en más de cuatro décadas, La Rioja ha registrado una caída notable en el número de suicidios: 16 personas perdieron la vida por esta causa en el último año. La cifra más baja hasta ahora había sido en el año 2010, cuando se alcanzó un mínimo histórico de 17. El resto de los años las cifras rondaban la treintena de casos. Aunque este número supone un respiro dentro de una estadística dolorosa, los expertos insisten en que no hay lugar para la complacencia. Porque, si se mira con más detalle, la realidad sigue golpeando a los sectores más vulnerables: dos de esas muertes fueron de personas menores de 30 años, y tres corresponden a mayores de 70.

Durante años, el suicidio ha sido la primera causa de muerte no natural en La Rioja. De hecho, entre los jóvenes es también la principal causa de fallecimiento. Este año, sin embargo, ha sido superado por otros factores como las caídas accidentales (20 muertes) y los ahogamientos (35). Pero las cifras no lo explican todo. Desde 1980, 1.150 personas se han quitado la vida en la región. Y por cada una de ellas, se calcula que al menos seis o siete personas del entorno quedan profundamente afectadas.

Esa es precisamente la razón de ser de la asociación Color a la Vida, un colectivo formado por supervivientes, familiares y amigos que han vivido de cerca la pérdida por suicidio. Su vicepresidenta, Ana González, no oculta su alivio ante los nuevos datos: «Es un dato muy esperanzador. Creemos que el hecho de empezar a hablar del tema públicamente está ayudando mucho». En su experiencia, muchas familias con las que trabajan «nunca habrían imaginado» que uno de sus seres queridos atravesara una crisis tan grave. «Quizás, si se hubiese hablado más del tema, estaríamos más preparados para ver las señales», reflexiona. La asociación cuenta con 60 socios y organiza encuentros abiertos cada quince días, espacios seguros donde poder hablar y sanar.

Desde el Teléfono de la Esperanza de La Rioja, reciben esta cifra con «prudente esperanza». Es un dato positivo que refleja un posible avance en la prevención del suicidio, pero «detrás de cada cifra hay una vida, una familia, un entorno afectado». Por ello, aunque celebran que se haya alcanzado el registro más bajo en 40 años, «no podemos bajar la guardia. El suicidio sigue siendo un problema de salud pública que requiere una atención constante y recursos adecuados».

Desde esta asociación creen que «las campañas de concienciación, la visibilización del problema y el trabajo en red entre entidades sociales y administraciones están contribuyendo a una mayor prevención». Desde su servicio ven un aumento en la demanda de ayuda, lo que también indica que más personas se atreven a pedir apoyo antes de llegar a una situación límite. «Aun así, queda mucho por hacer. La clave está en seguir fortaleciendo la colaboración, mejorar el acceso a la atención psicológica y mantener el compromiso social e institucional con la salud mental».

El perfil del suicidio, aunque complejo y diverso, presenta patrones que no cambian demasiado con el paso de los años: el 75 por ciento de las víctimas son hombres, especialmente de mediana edad. Entre las personas que no tienen pareja, el riesgo se multiplica por 3,5. También influyen las enfermedades crónicas, la soledad o la falta de redes de apoyo. Curiosamente, son muchas más las mujeres que intentan suicidarse, aunque los hombres suelen hacerlo de forma más letal. Un dato que evidencia la necesidad de una mirada más amplia y de intervenciones diferenciadas.

El problema, como recuerdan los profesionales de la salud mental, va mucho más allá de los suicidios. Estos no son más que la punta del iceberg. En el último año, los trastornos mentales fueron la causa de muerte de 185 personas en La Rioja, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Una cifra que revela el peso silencioso del sufrimiento emocional y la urgencia de reforzar los recursos.

En este contexto, la Consejería de Salud ha dado dos pasos clave. El primero fue la puesta en marcha del nuevo Protocolo de Actuación para Servicios de Emergencias ante situaciones de tentativa de suicidio, presentado este año en Logroño. Coordinado a través de SOS Rioja 112, este protocolo marca un antes y un después en la respuesta institucional. Establece cuatro niveles de intervención según el riesgo, e implica a bomberos, sanitarios, policías locales y fuerzas de seguridad, cada uno con funciones bien definidas. La idea es clara: trabajar en equipo, con rapidez, respeto y humanidad, para salvar vidas.

El segundo gran proyecto es la futura apertura del centro ConectaSuic, una iniciativa ambiciosa que verá la luz en 2026 con una inversión de 1,5 millones de euros. Su misión será la prevención, la intervención y la postvención —el acompañamiento a quienes han perdido a un ser querido por esta causa—. “Queremos salvar vidas y aliviar sufrimiento”, aseguró la consejera de Salud, María Martín.

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