Agricultura

Una huerta riojana marcada por las inclemencias meteorológicas

Foto: Estudio Lima

El verano en La Rioja sabe a tomate, a calabacín, a berenjena, a pepino, a pimientos,… El verano en La Rioja sabe a huerta, así que este año ha habido que pelear un poco más para lograr traer un fruto en condiciones ante un tiempo convulso y es que el granizo, la lluvia, el viento y, cómo no, el excesivo calor, han puesto en alerta a los horticultores.

David Lafuente empezó a recoger hace cosa de tres semanas los primeros tomates de sus invernaderos en Nalda, algo más tarde de lo habitual por esos días frescos de mayo que ralentizaron todo un poco. Porque el calor ha llegado mayormente en junio. «El año pasado no fue bueno para el tomate, pero este pinta que sí puede serlo, aunque hasta que no esté recogido no se sabrá. Junto al tomate, al pimiento también le ha ido muy bien el calor, pero en el caso de la alubia y la judía temprana a estas les ha ido muy mal», apunta este agricultor que ya ha recogido también las primeras berenjenas, pimientos verdes y cebolla fuentes.

De los diez años que lleva en funcionamiento La Huerta de Rizos, la empresa agrícola que gestiona junto a su hermana Ana, Lafuente reconoce que todos han sido diferentes entre sí. «En ocho de ellos nos ha tocado granizo. Esto del campo es una aventura, pero siempre aprendes algo». Este año, por ejemplo, pese a que esperaban mayor incidencia fúngica, los hongos no han hecho tanto daño como las plagas: «Hemos tenido bastantes problemas de pulgón, mientras que los hongos los hemos controlado bastante bien».

Tomatera de La Huerta de Rizos. | Foto: Estudio Lima

Reconoce que todavía no puede hablar de merma de cosecha porque acaba de comenzar su campaña de verano: «Entre el aire, las tormentas y demás, pues no le ha ido bien. Pero aquí, afortunadamente, no nos ha caído granizo». En su caso tienen apenas el 10 por ciento de la plantación bajo los plásticos de los invernaderos, por lo que todo lo demás depende de las inclemencias meteorológicas. «Sí que intento buscar medidas como puede ser alguna malla antigranizo y a través de microtúneles, como trabajamos en bancales, puedo colocar y proteger algún cultivo en especial. Pero la mayoría está al aire libre. Es verdad que la seguridad que te da un invernadero es enorme, pero también hay que mantenerlos, hacer la inversión y, además, para mi gusto hay productos como el tomate que no saben igual de buenos. Está más rico el tomate que se cría fuera», remarca.

Lafuente busca ampliar los momentos de siembra para cubrir el mercado durante más tiempo y eso lo consigue también gracias a los invernaderos: «En el caso del tomate, si viene un veroño como ha ocurrido en los últimos años, igual puedes estar cogiendo tomates de calidad hasta noviembre. Escalonamos campañas para intentar alargar más la temporada, empezar antes y acabar más tarde. El calabacín, por ejemplo, puede tenerlo ya a primeros de mayo, pero si lo trabajo fuera sin protección pues empiezo a plantarlo en ese momento, a principios de mayo. Fíjate la diferencia que hay».

Tomatera de La Huerta de Rizos. | Foto: Estudio Lima

Al otro lado del río Ebro Mari Carmen González también anda inmersa en la recogida de su cosecha hortícola. La campaña no ha sido sencilla, pero ha podido salvar parte del género que cultiva en la carretera de Mendavia, en la zona conocida como ‘Recajillo’. «Hemos tenido un comienzo de verano un poco fuera de lo común», tal como define esta agricultora en el programa del podcast La Voz del Agro.

La piedra, asegura, ha destrozado mucha de la verdura que estaba a la intemperie, fuera de los invernaderos. «Las acelgas se han quedado sin hojas; las lechugas, deshechas, y en el caso de los calabacines ha habido que tirar mucha producción porque muchos se habían quedado con agujeros y así ya no tienen vista, por lo que no sirven para su venta. Al final, todo lo que estaba en la calle se ha quedado tocado», remarca.

Pero las altas temperaturas de las últimas jornadas también han hecho mella en las plantaciones hortícolas que estaban dentro de los plásticos: «El pimiento se ha quemado, así como la flor de la alubia verde, por lo que se han caído esas alubias más pequeñitas que no podían aguantar el calor. Ahora, como ya ha vuelto a refrescar algo, están volviendo a echar alubias».

Por suerte, las tomateras enraizadas en cañas o estacas han sobrevivido. En este caso, las plantas estaban a cubierto de las tormentas, en los invernaderos, por lo que se han mantenido intactas. «Los tomates de siempre, los de ensalada, han librado. Las tomatas, en cambio, sí las teníamos en la calle aunque la última tormenta les pilló aún pequeñas por lo que el agua dañó las matas pero no el fruto. Si no vuelve a caer otra tormenta, la tomata librará», apunta.

Echa cuentas de la verdura que ha tenido que desechar por culpa del astro y calcula que esa merma rondará el 40 o 50 por ciento, lo que se reflejará en las barcas expuestas en su puesto de la Plaza de Abastos de Logroño donde comercializa el género. Mientras tanto, el verano continúa y con ello la cosecha del tomate, el pimiento y la alubia verde y es que realiza diferentes siembras para tener género durante más tiempo. «Esto de momento va librando pero ya no se pueden hacer previsiones porque tal y como está el tiempo cualquier día llega otra tormenta y nos destroza todo. Cada vez es más difícil cultivar la verdura con esta meteorología tan complicada», reconoce quien mantiene décadas después el negocio familiar que sus abuelos iniciaron con una pequeña huerta en lo que ahora es el Parque de la Ribera y la Plaza de Toros de Logroño.

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