Agricultura

Más allá del cereal: las otras cosechas que llegan al campo riojano

Las cosechas de leguminosas y oleaginosas llegan al campo riojano

Cosecha de colza en La Rioja. | FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Las máquinas cosechadoras van ampliando terreno por toda La Rioja con cada jornada de sol que transcurre y, aunque los cereales sean los herbáceos más extendidos entre los cultivos de la región, poco a poco la siega del verano va llegando también a las leguminosas (guisante, garbanzo, forrajeras como la veza o alfalfa,…) y oleaginosas (colza y girasol, entre otras). Poco a poco el mapa de cultivos va ampliando formas y tonos (en la mayoría de casos, por los condicionantes de la PAC y la obligatoriedad de diversificar).

En el caso de leguminosas, estos cultivos han multiplicado por más de tres la superficie sembrada en los últimos cinco años, situándose en 2024 en 3.225 hectáreas (en 2020 no llegaban al millar). Un crecimiento más progresivo han tenido las oleaginosas en este mismo periodo, pasando de las 3.596 hectáreas en 2020 a las 5.577 el año pasado. Sin embargo, fue en 2022 cuando se alcanzó un pico con 6.844 hectáreas cultivadas.

José Luis Maeztu ha empezado esta misma semana a cosechar la colza que sembró en el término de Alesanco tras hacer las últimas muestras y comprobar que no hay rastro de humedad. A esta oleaginosa le golpeó algo la piedra, así como el viento y la lluvia, por lo que la previsión de campaña ha ido cambiando conforme pasaban todos estos escenarios meteorológicos. Pese a ello, las expectativas no son malas en cuanto a producción. «Lo de esta campaña no tiene nada que ver con el año pasado, pero es verdad que de la previsión que teníamos en un principio se va a producir una merma. Aún así va a ser un año bueno», valora este agricultor.

Este es ya el cuarto año que cosecha colza y reconoce que «cada año aumenta la superficie». Ahora su única preocupación es recogerla cuanto antes. «Ya está en el punto perfecto y todo día que pasa en el campo es un día que se pierde semilla».

Cosecha de colza en una finca cultivada por José Luis Maeztu.

Los guisantes son otro de los cultivos que se han cosechado ya en varias zonas, especialmente en aquellas en las que el granizo también hizo acto de presencia. Borja García-Baquero ha cosechado en Zarratón los guisantes que ha podido. El granizo que arrojó con buena fuerza, y tamaño, a finales del pasado mes de junio reventó gran parte de sus sembrados y los guisantes fueron unos de los peor parados.

«Justo antes de la cosecha vinieron unos seis o siete días de calor extremo que hicieron que el guisante avanzara rápidamente, secándose muchísimo y endureciéndose. Y ya para rematar, vino la tormenta de pedrisco que lo reventó todo», recuerda. La merma, estima este agricultor, rondará el 60 por ciento, pero celebra la prontitud con la que llegaron los técnicos de Agroseguro para poder agilizar la tasación antes de cosechar.

«Pese a cómo quedó el campo, se han cosechado porque después de los guisantes sembramos judía verde que cosechamos en septiembre, así que si dejas los guisantes apedreados en el suelo te arriesgas a que nazcan otra vez después de labrar y preparar la tierra para la siembra de la judía. Y preferimos que las menestras se hagan en casa. Eso sí, lo que cogimos fue muy poca cantidad y unos guisantes muy duros», apunta.

García-Baquero reconoce que el año ha traído una buena cantidad de kilos al campo en general, tanto para el cereal como para el guisante y la colza, pero el astro no ha acompañado al final del ciclo. «Si no hubiera granizo, habría sido un buen año. A ver si no vienen más episodios de tormenta y respeta las judías», apunta mientras ultima las últimas jornadas de siega del cereal.

Tampoco tienen buenas sensaciones los hermanos Alfredo y Diego Galar, quienes apuestan desde Briones por las lentejas y los garbanzos, entre otros cultivos. Estos últimos tienen un ciclo más largo, por lo que hasta finales de agosto no se espera comenzar su cosecha. Las lentejas, en cambio, ya están a punto de recogerse: «Empezaremos seguramente la próxima semana, pero es verdad que para todo lo que ha llovido no hay tanta cosecha. Más bien es una cosecha normalita porque el año ha sido un raro, con enfermedades fúngicas como la rabia que han afectado a la producción».

Además, refleja Alfredo, las lluvias del invierno retrasaron la siembra y eso está dejando sorpresas en los cultivos. Por no hablar de los calores, que han secado muy rápido las lentejas. «Los garbanzos vienen un poco mejor, pero tampoco va a ser la cosecha del año pasado. Y en el cereal, donde parecía que venía un año tremendo, no va a ser así.  Al final la ultima semana de mayo calentó mucho y eso paralizó el campo. Ha sido un año atípico para todo», apunta.

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