Lleva solo seis meses de actividad, pero el Club Hípica de Logroño ya ha conseguido notables resultados en paracanoe (piragüismo adaptado). Son pioneros en La Rioja y cosechan medallas frecuentemente. Óscar Majuelo se alzó con el bronce en el Open Internacional ICF de Maratón en la categoría KL2 (categoría adaptada kayak para atletas con funcionamiento moderado de la cadera y las piernas o la ausencia de ambas piernas o una completa). Víctor Tomás, mientras tanto, cosechó la plata en VL3, canoa polinesia, apta para atletas que puedan inclinar el cuerpo hacia adelante y usar, al menos, una pierna o prótesis. Majuelo y Tomás, junto con su compañero Luis Miguel López, forman parte del Relevo Paralímpico de La Rioja. Todos sueñan con los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
Víctor Tomás (Arnedo, 1985) sufrió un accidente doméstico que le semiamputó el brazo a los 22 años. «Me caí hacia atrás, se me rompió el cristal con el codo y al bajar, me corté todo, hasta que hizo tope el hueso. Fueron operaciones y mucha rehabilitación», explica. Dicha lesión en el brazo le conlleva un grado de discapacidad, que requiere un apoyo en la parte con la que rema, la izquierda. Por lo tanto, es categoría OPEN. No tiene problemas para competir a nivel nacional, pero sí a nivel internacional: «Tienen que cambiar algunas normas para que la gente de brazo podamos competir internacionalmente». Actualmente, la normativa exige discapacidad del tronco hacia abajo. Dicho cambio le abriría las puertas a todo, Paralímpicos incluidos.
El riojabajeño cosecha logros sin prácticamente experiencia previa en la disciplina, algo mucho más meritorio: «Llevo entrenando como un mes en canoa y las otras dos veces, el material me lo prestaron». Le ocurrió en el Open Internacional y todavía de forma más llamativa en Sevilla: «Me dejaron el material la semana anterior y gané un bronce». Con experiencia en el SUP (sobre una tabla), entrena concienzudamente para cosechar sus objetivos: «Entrenamos de lunes a sábado, tanto en el gimnasio, como en el río (Ebro), como en cardio. Víctor, además, se encarga de la sección de paracanoe del Club Hípica Logroño Piragüismo. Presenta así sus reivindicaciones.

Víctor Tomás, en su canoa polinesia / Foto: Festival de Piragüismo Adaptado
«Es una pena que una ciudad como Logroño no tenga un embarcadero en condiciones, porque te limita para muchas cosas. Yo me puedo meter al agua realmente bien, pero para mis compañeros es imposible y al final, eso te limita. Habría que poner una rampa y un pantalán (especie de amarradero) muy cerca del río, para que puedan meter la piragua directamente», explica. La logística actual es difícil: «Es un torrente que, de vez en cuando, se inunda. Si se llena de barro, la silla puede atascarse y es incordioso para meterla (a la embarcación). Si el compañero va con muletas o prótesis, es muy difícil».
Conoce bien estas dificultades su compañero Óscar Majuelo (Navaridas, 1995), que sufrió un accidente en bicicleta. Cayó de cabeza tras un salto, se seccionó la médula y quedó parapléjico a la altura de la vértebra T12. «Desde que salí del hospital, empecé ya a hacer deporte, la silla de ruedas es muy sedentaria», explica el riojanoalavés. Probó baloncesto en silla en Vitoria, tenis, esquí y un montón de cosas. Para él, el piragüismo es algo nuevo: «No hace ni un año desde que empezamos. Nos compraron la piragua los del Relevo Paralímpico y luego tardamos un poco más en llegar. Todavía tengo que mejorar mucho, no la consigo domar del todo. Pero para eso estamos trabajando».
Majuelo depende de la ayuda de Víctor para salir a remar: «Hay que bajar las piraguas hasta allí, la cuesta es súper empinada, tenemos un acceso directo al agua desde la losa de hormigón. Se hace difícil y muchas veces, incluso, frustrante. Tengo que bajar al suelo, del suelo a la silla, de la silla a la tierra y de la tierra al agua. Se hace duro, hay días que se te quitan las ganas de entrenar». Para muestra, un hecho: «Hasta el embarcadero de Lapuebla de Labarca, que es pequeñito y en invierno se retira, tiene un acceso más sencillo que el de Logroño».
Víctor Tomás y Óscar Majuelo, junto a Luismi, se preparan para el siguiente reto. Será en Pontevedra, la carrera sprint. «Iremos a probar. No creo que se nos dé, a mí personalmente, tan bien como esta, pero por intentarlo que no sea», explica Majuelo. El de Navaridas debe compaginar su kayak con su trabajo: «Tengo ilusión por ir a los Juegos, pero entre el trabajo, entrenar y todo no me quiero poner más presión. Entrenamos lo máximo posible dentro de nuestras posibilidades».

Óscar Majuelo, a bordo de su kayak / Foto: Jonás Pravia
Ninguno de ellos recibe becas o ayudas por parte de las instituciones, así que deben su sustento al Relevo Paralímpico, con Paula Benés como delegada del Comité Paralímpico Español en La Rioja. «Si no llega a ser por ella, no podría hacer nada. Me dio la piragua, el material, todo para competir», explica Majuelo. Víctor también agradece a Benés y en su caso, cuenta con el apoyo de AMAC (Asociación de Discapacitados de Arnedo y Comarca): «Gracias a ellos puedo remar y competir».
El Relevo Paralímpico, además, les contrata una entrenadora a distancia. Selma desempeña esta función desde Zaragoza, como explica Víctor: «Nos pone entrenamientos y sigue nuestro progreso a través de Google Drive. En los campeonatos, a veces coincidimos con ella. Intenta purgar nuestra técnica y darnos indicaciones». El próximo 2 de agosto, durante el citado campeonato sprint de Pontevedra, podrán reunirse. Limitaciones para los deportistas y también para un club, que a pesar de todo, sale adelante.
El Río Ebro, una oportunidad
Jorge Rodríguez es el presidente del Club Hípica Logroño Piragüismo, una entidad en crecimiento durante los últimos años. Además de paracanoe, cuenta con secciones de SUP (tabla de pie) y piragüismo. Rodríguez lleva más de tres décadas vinculado a este deporte, primero en el Club Piragüismo Mansilla, miembro de Kayak Rioja y desde enero, en el Hípica. «Nuestro club es una plataforma sin ánimo de lucro para que los deportistas se desarrollen individual y colectivamente. Nuestro problema es que no hay jóvenes en el río. Aspiramos a que niños desde los 6 años puedan aprender y competir después fuera, como ocurre en prácticamente todas las comunidades».
Para atraer a personas al deporte, necesitan profesionalizarlo y en sus palabras, «demostrar cosas». Una de las vías es organizar eventos de gran repercusión nacional. Un ejemplo será la II Trofeo de San Gregorio, donde espera una participación de 300 embarcaciones entre las diferentes categorías (K1, K2, SUP y paracanoa). «Tenemos una lámina de agua en el Ebro que, cuando se haga la corrección hidráulica que el Ayuntamiento ya ha anunciado, tendrá posibilidades de realizar un campeonato del mundo o de maratón. Nuestro caso es único en España dentro del ámbito urbano. Tenemos dos kilómetros de lámina continua, no depende de las mareas y un potencial sobresaliente».

Piragüismo en el Ebro, dentro del programa Ebroño 2019. / Foto: Elías Villar
Con dicho objetivo, Rodríguez confía también en que desde las administraciones y «la colaboración público-privada» se impulse una escuela municipal y una apuesta por la formación. Otro de los grandes proyectos del club es impulsar la especialidad del barco dragón, una embarcación de diez remeros, en dos filas de cinco, más un marca (lleva el ritmo del tambor) y un timonel, encargado de dirigir el rumbo y dar instrucciones a remeros y el marca. «Esta disciplina entró en España a través de la Asociación Española Contra el Cáncer, para las mujeres operadas de mastectomía (pecho) y sirve para la recuperación física, como psicológica de ellas».
Abierta a todos los sexos, la especialidad tiene limitaciones en Logroño. De nuevo, el embarcadero actual no permite embarcaciones tan de ese tipo: «Las correcciones hidráulicas quitarán los sedimentos del embarcadero, las orugas de las antiguas piscinas del Ebro y pondrán un pantalán en condiciones para desarrollar esta disciplina. Mientras tanto, existen otras soluciones: «Dos asociados del club tienen una empresa, Logroaventura y han asumido la gestión del Club Naútico de El Rasillo. Quieren gestionar una gran regata de SUP (paddle surf en tabla) y para finales de verano-principios de otoño, desarrollar el barco dragón en aguas homologadas para ello».
Sorteando obstáculos, el club destaca especialmente en paracanoe. Desde cero. «En Logroño no había nada, estaba todo sin hacer. Ellos (Óscar, Víctor y Luismi) están consiguiéndolo a través de un esfuerzo individual enorme. Tenemos dificultades para encontrar entrenadores de apoyo, tanto por la titulación como por las ganas. Por eso, hacemos un llamamiento a las instituciones, este proyecto merece la pena. Tenemos tres personas que no es ninguna locura decir que son potenciales paralímpicos».
Mejoras, cantera y apoyo institucional, las tres patas de un proyecto que promete seguir dando éxitos en el futuro. «Tenemos un gran potencial con el Ebro, con el embalse ahora de El Rasillo y esperemos, más adelante con el de Terroba», resume. Con mejores instalaciones, será más probable que casos como el de Óscar Majuelo y Víctor Tomás se repitan.


