Desde su condición de deporte minoritario (332 licencias masculinas y 209 femeninas), el taekwondo femenino avanza en La Rioja. Una buena muestra de ello es Alicia Alonso, pionera en su comunidad, que se colgó el oro durante el pasado Europeo Júnior de Austria (-52 kg). Dominadora absoluta con cinco campeonatos en el ámbito nacional, la integrante del Club Taekwondo Ciudad de Logroño 2011, con sede en Maristas, avanza con decisión. De la mano de su entrenador Jonatan Narro, mira de frente hacia sus próximos objetivos. Estaciones que le llevarán, si todo va bien, a luchar por una plaza en los Juegos de Los Ángeles 2028. Tiene diecisiete años, así que el futuro es suyo.
Alonso logró dicho entorchado tras superar cuatro combates. Fue una alegría innegable, pero ella está acostumbrada a subir al podio: «Fue una medalla muy importante, porque ahora estamos buscando seguir con este ritmo internacional y coger puntos en el ranking europeo. Pero he tenido otras medallas muy importantes, como quedar campeona de España, tercera de clubes en Estonia (abril) o mi victoria en el Grand Prix de Albania (febrero). Lo remarca su entrenador: «Es el segundo oro que saca en eventos europeos de ranking, pero nadie en La Rioja (salvo ella) ha ganado ningún oro en toda la historia».

Alicia, junto a su entrenador, Jonatan Narro
Gracias a tal rendimiento, Alicia tendrá la oportunidad de ir con la selección española: «Estoy la primera candidata para el Campeonato de Europa Júnior, que será en Suiza (noviembre) y también para el Europeo sub-21 de Kosovo (diciembre)». El año que viene, además, pasará ya a categoría absoluta: «Tengo ganas de pasar a absoluta, pero primero, terminar esta por la más alta». Cerraría así un ciclo que comenzó desde su más tierna infancia: «Este es el deporte de mi vida. Empecé con cuatro años y llevo trece haciendo. Me apunté porque, un año antes, habían apuntado a mi hermana. Mi padre hace también desde pequeño y me gustó».
«Tengo una buena forma física y fuerza, pero una de las cosas que mejor se me da es adaptarme a lo que me dice mi entrenador. Cada rival es un mundo y a cada una le planteas una estrategia. Creo que puede adaptarme a lo que hace el otro para conseguir ganarle», valora Alicia. En taekwondo, además, es muy importante la mentalidad: «Los campeonatos se realizan enteros en un día. Por lo tanto, tienes que ser capaz de mantener la concentración en todas las fases que quieras superar. Y el desgaste es importante. Puedes empezar a las 9 de la mañana y si llegas a la final, acabar a las 8 de la tarde».

Foto: Federación Española de Taekwondo
Y según su técnico, Alicia cuenta con otra virtud, su constancia: «Se veía que tenía talento, pero todo el mundo que lo tiene no siempre llega a desarrollarlo. Una cosa es tener talento y otra, trabajar al nivel donde está ahora. Ahí ya no vale con talento y se quedan los que trabajan. Lucía entrena seis días a la semana, cuatro en el club fijo y en su casa tiene un listado de ejercicios, va organizando sus rutinas. Ese nivel de compromiso, esfuerzo y trabajo es fundamental. Yo la he visto crecer, igual que ella había otras personas con talento, pero no han tenido esa determinación».
Porque Alonso estudia Bachillerato «con muy buenas notas» y debe compaginarlo. «Me he tenido que organizar muy bien y no ha sido nada fácil. He tenido que decir que no a bastantes cosas. Muchos fines de semana he sacrificado el salir con mis amigas porque tenía campeonatos, pero bueno, se me ha dado bien. Estoy muy contenta y ahora que es verano, a entrenar y a disfrutar».
El profesionalismo: una meta muy complicada
Pero, a pesar de su sacrificio, este deporte no asegura nada. Así lo reconoce su entrenador: «Para ser profesional y vivir de ello, la
única forma es tener una beca ADO o similar». El problema es que el listón para esa ayuda, que puede acercarse a los 50.000 euros anuales es muy alto. «Para conseguirla, tienes que tener opciones reales de clasificarte o meterte en los Juegos. O sobre todo, haber conseguido un resultado importante, como un diploma olímpico», reconoce Narro. «Con las becas de La Rioja – donde Alicia es Deportista de Alto Nivel – «es imposible». Sin garantías económicas, lo de Alicia se centra mucho más en la pasión, en el deporte más puro.

Foto: Federación Española de Taekwondo
Para ella, los Juegos son «el mayor objetivo para cualquier atleta. Sin embargo, prefiere ir paso a paso: «Ir a un Mundial, un Grand Prix o un Europeo absoluto ya sería un gran sueño». En nuestro país, algunas deportistas ya lo han conseguido. Es el caso de Adriana Cerezo, una de sus referentes, que resultó subcampeona olímpica en Tokio 2020. Mujeres que han logrado superar barreras y elevarse a la cúspide de un deporte que no asegura sustento. «En España no hay ningún club que pague a nadie por competir», resume su entrenador Jonatan Narro. Por lo tanto, gran parte de los gastos deben sufragarse con becas u otras ayudas.
Otro obstáculo reside en las características del propio deporte. Cada participante va equipado con sensores electrónicos, tanto en su peto, como en el casco o el cuerpo. Básicamente, se trata de que, a través de patadas y en una combinación de táctica y estrategia, una luchadora impacte en el sensor de la rival, este se ilumine y de esta forma, consiga puntos (similar a la esgrima). Lógicamente, estos sensores, no son baratos. «El taekwondo es un deporte caro», reconoce Narro. A esto hay que sumarle el coste de acudir a los Europeos, los Mundiales y demás competiciones internacionales. Aun así, la fe mueve montañas y Alicia tiene fortaleza para rato.
Un deporte que germina en La Rioja
En los últimos años, tal y como subraya Jonatan Narro, al Club Taekwondo Ciudad de Logroño 2011 llegan cada vez más niñas: «Tengo un grupo en el que solo hay chicas, 16 chicas y ningún chico. No sé por qué razón, pero en los últimos diez años, nos vienen a clase muchas más chicas que chicos en La Rioja». Y no solo de la Comunidad Autónoma propiamente dicha, pues últimamente, mucha gente de Oyón entrena también en Maristas. El éxito del club también da sus frutos.
Los números refrendan también ese crecimiento. En 2013, 121 mujeres y 294 hombres tenían licencia de la especialidad en esta comunidad. Diez años más tarde, en 2023, las licencias femeninas subieron hasta las 209 (por 332 masculinas). Un incremento del 73 por ciento que, con éxitos como el de Alicia, puede continuar en los próximos años. Una buena siembra es imprescindible para que haya cosecha.


