Rafael Pascual va ya por la sexta mano de tratamientos contra el mildiu. Está siendo un año excesivamente complicado en el control de esta enfermedad fúngica en el conjunto de la DOCa Rioja y las viñas de este viticultor de Pradejón tampoco se han salvado. Más si cabe cuando las cultiva en ecológico, con lo que los problemas se agravan. A las continuas pasadas con el atomizador hay que sumar ahora, además, las pasadas a pie retirando esos racimos aún verdes.
Rafael es uno de los 1.099 viticultores que han entrado dentro de la convocatoria pública 2025 de cosecha en verde de la Intervención Sectorial Vitivinícola (ISV) 2024-2027 en La Rioja y por la cual se va a actuar sobre 3.472,4 hectáreas de viñedo de toda la comunidad. Una medida que ha entrado en funcionamiento por tercer año consecutivo para reducir la producción en campo ante la crisis de ventas, pero que sigue ejerciendo más como parche que como una herramienta definitiva.
«El problema que hay con la viña hay que solucionarlo desde la raíz, no desde el fruto como estamos haciendo en los últimos años», remarca Rafael mientras no levanta la cabeza del renque de cepas, apartando las hojas de parra para arrancar a mano unos racimos pequeños que ya no llegarán enverar ni acabarán en las tolvas de la Cooperativa San Isidro Labrado del municipio riojabajeño. «De esta forma lo hago más rápido que con las tijeras o un corquete», opina.

Lo hace desde una parcela de tempranillo que compró después de decidir quedarse en el campo. Su padre siempre mantuvo las viñas, los olivos y los almendros, aunque por aquel entonces Rafael no sentía especial interés por eso de pisar tierra día sí, día también. Pero las tornas cambiaron cuando el sector de la construcción en el que estaba decayó. Cuando dio con esta finca estaba plantada al vaso, aunque la falta de mano de obra acabo llevándole a transformarla a espaldera. «Es imposible dar con gente y la poca que hay igual te viene dos días y al siguiente no aparece». Así que para tirar las uvas este año ni siquiera se ha molestado en buscar cuadrilla.
Es el segundo año que se acoge a la vendimia en verde y esta vez lo ha hecho con unas cuatro hectáreas, prácticamente la mitad de las que cultiva (de ellas, dos y media son propias en Pradejón y el resto están repartidas por el término de Arnedo). En su caso tiene más cultivos que compagina con el viñedo, como son los almendros, los espárragos y las hortícolas, aunque reconoce que este año pocas cosas se han salvado. «Si el mildiu ha pegado fuerte, para los espárragos también ha sido una campaña muy complicada. Lo que mejor ha funcionado sin duda ha sido la coliflor», sentencia.

El plazo para vendimiar en verde todas las parcelas concedidas en La Rioja concluye el próximo 15 de julio, aunque Rafael espera acabar la tarea esta misma semana. «A nivel emocional esto de tirar la cosecha de todo un año al suelo fastidia y mucho porque el campo es algo que me gusta. Al final me dedico a la crianza de varios tipos de cultivos y el hecho de recoger luego una cosecha de buena calidad me enorgullece por todo lo que supone, así que esta situación acaba desesperando a uno».

El viticultor es otro defensor de la medida del arranque (la DOCa aprobó el pasado mes de enero el ajuste de la masa vegetal voluntaria para un 5 por ciento máximo del viñedo de la denominación, mientras que La Rioja ya solicitó un mes antes la misma medida al Ministerio). Él tiene claro que, de aprobarse una línea de ayudas para ejecutar dicho arranque, se acogería a ellas. «La solución es arrancar porque el problema estuvo el año pasado, está este año y seguirá estando al siguiente si no se arranca. Esta cosecha vamos a tener un poco de suerte en el sentido de que viene poca producción porque se está estropeando mucha uva, pero así no se erradica el problema. Lo primero que tendrían que hacer es actuar sobre todos esos últimos derechos de plantación de viñedo que se concedieron hace unos años y abonarles lo que les costó plantar esas viñas a cambio de que las arranquen», opina.
Mientras tanto, las calles de las viñas de muchos rincones de la región siguen llenándose de racimos verdes que en cuestión de escasos días ya lucirán completamente secos. Una nueva cosecha al suelo para seguir lidiando con los mismos problemas.


