Una vez más, el ‘tren chispita’, el regional que une Zaragoza con Logroño, ha vuelto a protagonizar un nuevo episodio de retrasos y molestias entre los pasajeros. En esta ocasión, el convoy ha salido de Zaragoza con un retraso acumulado de 35 minutos y lo peor: sin aire acondicionado. Con el calor sofocante de julio y vagones hasta la bandera, los abanicos se han convertido en el único alivio para los pasajeros.
Esta incidencia se suma a una larga lista de fallos en el servicio que llevan meses indignado a los riojanos. El tren de Castejón a Logroño llegaba tarde la mañana de este mismo jueves y como ya publicamos el pasado 30 de junio, un tren del mismo trayecto se detenía durante más de una hora en plena vía, dejando a más de un centenar de personas sin explicaciones claras y bajo el sol. La sensación general entre los usuarios es de hartazgo y resignación, mientras las promesas de mejoras por parte de Renfe siguen sin materializarse.
“Benditos abanicos”, comentaban este jueves los viajeros. No es la única. Los usuarios empiezan a pensar que viajar en el este tren se ha convertido en una «aventura de resistencia».
A la espera de los Alaris
Respecto al precario servicio ferroviario en La Rioja, conviene recordar que los usuarios del tren siguen esperando los prometidos Alaris que ‘jubilen’ a los viejos vehículos de la serie 470 (de la 448 o los Civia en ocasiones puntuales) que cubren el trayecto Logroño-Zaragoza. El propio ministro Óscar Puente ha reconocido personalmente que el servicio actual no es el idóneo, ya que este último modelo no está concebido para desplazamientos de larga distancia como el trayecto entre la capital riojana y la capital maña.
Por ello, hace ya un año (en julio, durante una visita oficial a La Rioja), el titular de Transportes se comprometió a reemplazar los obsoletos trenes que conectan Logroño y Zaragoza por los modernos ‘Alaris’, en proceso de homologación. E, incluso, le puso fecha a la renovación de la flota: enero de 2025.

No es ya que ese plazo se incumpliera, sino que además tampoco llegaron para abril -tal y como aseguró entonces Renfe- los Alaris que deben acabar con las recurrentes incidencias en los desplazamientos entre Logroño y Zaragoza.
Los nuevos trenes ofrecerán «un elevado nivel de confort, mejorando la experiencia de los usuarios», tal y como prometió el propio Puente. La gran pregunta que se hacen los usuarios del ferrocarril en La Rioja (especialmente tras lo ocurrido este jueves) es cuándo podrán viajar a Zaragoza con unos estándares mínimos de calidad. Cabe confiar en que cuando por fin entren en servicio no se desplacen con el mismo retraso que en su llegada a las estaciones riojanas, que ya van por siete meses.


