Camino de cumplir cuatro décadas de historia, Bodegas Izadi ha estrenado este 2025 con novedades en su carta de presentación al público. Nuevos espacios, nuevas propuestas gastronómicas, nuevos eventos y, por supuesto, nuevos vinos que incluir en el portfolio. Fundada en 1987 por el hostelero Gonzalo Antón y otros amigos y empresarios, uno de los pilares más sólidos de la firma de Villabuena de Álava que forma parte del grupo Artevino Family Wineries es su carácter aperturista. “Queremos ser una puerta al corazón de Rioja”. Por ello Izadi nunca ha dejado de innovar en materia de enoturismo, acercando al visitante cada rincón de sus instalaciones, cada detalle del mundo del vino, cada paisaje y, sobre todo, cada una de las personas que conforman este proyecto.
Sobra decir que la bodega se enclava sobre la villa con más bodegas por habitante del mundo y eso, sin duda, le ha colmado de turistas atraídos por la singularidad de este entorno, de sus viñas y de sus gentes. E Izadi, referente en la zona y más allá de sus fronteras, solo ha tenido que abrir su casa para mostrarles todo su potencial, ya no solo respecto a la calidad de sus vinos, sino también su personalidad inquieta e innovadora.

La nueva propuesta enoturística de esta bodega pretende primar la comodidad del turista y diversificar su oferta para crear nuevos atractivos que sorprendan y satisfagan más las demandas. Uno de los cambios principales es la renovación de las instalaciones dedicadas a los espacios sociales. En este sentido, Izadi ha apostado por un lavado de cara que aporte calidad, cuidado y atención de cara al público. “Venir a Izadi es mucho más que visitar una bodega. Aquí no ofrecemos un enoturismo tradicional con la visita común a bodega. Venir a Izadi es estar dispuesto a vivir una experiencia completa que fusiona vino, gastronomía y paisaje en el pleno corazón de Rioja Alavesa”, destacan desde la firma.
Adentrarse en el territorio de Izadi supone atravesar hasta cinco niveles que son en los que se distribuye la bodega, siguiendo el recorrido habitual por gravedad que lleva la uva una vez se vendimia. Este recorrido es una de las visitas que se ofrece, siempre en grupos reducidos, para que el público pueda tener una mejor comprensión de todo el proceso de vinificación al mismo tiempo que se ofrece un trato más cercano y didáctico por parte de la bodega. Y como broche final a esta visita, la elegancia está servida en una cata de tres vinos maridados con productos gourmet desde una sala totalmente acristalada ubicada en la sala de barricas. Un espacio que busca integrar el trabajo en bodega y los pasos que sigue el vino hasta su embotellado al tiempo que se disfrutan algunas de las referencias ya elaboradas. Una manera de catar con todos los sentidos implicados.

Otro de los espacios totalmente renovados es el wine bar de Bodegas Izadi, un enclave que invita a la calma y al descanso desde una amplia terraza. Allí, copa en mano, se puede disfrutar de los vinos por copa procedentes de todas las bodegas de Artevino Family Wineries (Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Toro) acompañados de una cuidada carta de tapas frías y productos gourmet. El horario de apertura es de lunes a domingo, de 9:30 a 15:30 horas. Una de las mejores opciones, llegado el buen tiempo, para descorchar alguna de las últimas creaciones de Izadi, como es La Gran Rosa, su rosado premium lanzado en primavera y perfecto para amenizar los días calurosos de verano.
En este sentido, el turismo MICE (enfocado a empresas y grupos de trabajo) también va ganando importancia en esta bodega. Desde Izadi han reforzado los eventos corporativos, las reuniones de ámbito laboral, así como las presentaciones profesionales. “En la bodega contamos con espacios perfectamente adaptados a todas estas necesidades, como son salas versátiles y amplios salones, equipados con todo lo necesario y, lo que es más importante, rodeados de un entorno natural inigualable que hace más ameno el trabajo”, señalan. Además la oferta en este tipo de eventos puede completarse con catas, visitas y experiencias enogastronómicas para completar la estancia y dejar un buen sabor de boca a los visitantes.

Izadi es vino, pero también es cultura, es tradición, es capital humano, patrimonio gastronómico y, por supuesto, paisaje. Por eso el enoturismo en Izadi también se vive sobre ruedas, pedaleando en bicicleta eléctrica entre viñedos de la zona para conocer otro pedazo de Rioja y, en especial, esas viñas viejas que conservan con tanto mimo. “Queremos que Izadi invite a conocer la riqueza de Rioja Alavesa de una forma diferente, completa, sensorial y divertida”.


