Mentes Abiertas

No es falta de voluntad ni rebeldía: así vive una persona con TDAH

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) no es una etiqueta, sino una realidad que afecta profundamente la vida de quienes lo padecen. Se trata de una condición neuropsiquiátrica que se ha convertido en uno de los mayores desafíos de la salud mental infantojuvenil. Tanto es así que las hospitalizaciones de adolescentes con TDAH se han multiplicado por 17 en las últimas dos décadas, representando ya casi el 8 por ciento de todos los ingresos por trastornos mentales en jóvenes entre los 11 y los 18 años.

En este nuevo episodio del podcast Mentes Abiertas (disponible en Ivoox, Spotify y Apple Podcast) hablamos con el doctor Hilario Blasco, psiquiatra, investigador de la UNIR y director general de Emooti, para comprender qué hay detrás de este diagnóstico.

El TDAH es una condición que afecta desde la infancia hasta la adultez. Lo preocupante es que solo el 0,1 por ciento de los afectados están correctamente diagnosticados y tratados. Y es que, en contra lo que se puede pensar, en España no hay un exceso de diagnósticos en niños, aunque sí es verdad que «en infancia y adolescencia se ha mejorado mucho la identificación precoz». El problema está en los adultos: «El verdadero caballo de batalla es que la mayoría de los adultos con TDAH están sin diagnosticar. Muchos de ellos viven con etiquetas erróneas como depresión, trastornos de la personalidad o incluso adicciones que enmascaran un TDAH no identificado».

En el caso de los peques, la detección suele iniciarse en el entorno escolar. Niños muy movidos, impulsivos, que interrumpen, que no toleran la frustración o que presentan dificultades de concentración pueden ser los primeros en levantar las señales de alarma. En niñas, el diagnóstico es más complejo: «Suelen mostrar inatención sin hiperactividad, lo que hace que pasen desapercibidas durante años. Paradójicamente, el pronóstico suele ser peor en las mujeres por ese diagnóstico tardío», explica Blasco.

Muchos adultos descubren que tienen TDAH cuando sus propios hijos son diagnosticados. El componente genético del trastorno es importante. «Después de la estatura, es la característica más hereditaria del ser humano». De ahí que muchos padres y madres se vean reflejados y, en algunos casos, terminen iniciando su propio tratamiento.

Entre las cuestiones más significativas de las que habla el doctor Blasco se encuentra la relación entre el TDAH y la mortalidad prematura, además de que «un trastorno de este tipo no tratado en la infancia puede derivar en adicciones (trabajo, videojuegos, sustancias), baja autoestima, fracaso escolar, problemas con la ley e incluso riesgo vital. «Desde 2015 sabemos que las personas con TDAH no tratadas tienen entre dos y ocho veces más riesgo de muerte prematura». Accidente de tráfico, consumo de sustancias o conductas de riesgo son algunas de las causas. «Es muy importante entender que tratamos a la gente para mejorar su vida vida, no solo el rendimiento escolar».

Tratamiento con fármacos

Blasco desmonta algunos de los mitos más recurrentes. «No es que los niños con TDAH no puedan prestar atención. Es que no pueden elegir a qué prestársela. Pueden pasar horas con un videojuego, pero cinco minutos con los deberes les resulta inabordable». Eso se llama hiperfoco, y es uno de los ‘superpoderes’ del TDAH.

Además, el doctor hace hincapié en que este trastorno no es una cuestión de falta de disciplina o de vaguería. «A estos niños se les ha etiquetado de vagos o de tontos, y no lo son. Su inteligencia es igual a la de cualquier otro. Pero si no se les comprende, pueden terminar en caminos muy oscuros».

Y dentro de los tratamientos también están los fármacos. Pero, ¿es necesario medicar siempre? La respuesta el clara: no. «Hay casos leves donde con psicopedagogía, deporte y psicoterapia puede ser suficiente. Pero en casos moderados o graves, la medicación es imprescindible. No para sacar un 10, sino para que no pongan en riesgo su vida ni su futuro».

Aun así, el estigma sobre los tratamientos farmacológicos, sobre todo los estimulantes, sigue siendo alto. «Muchos padres tienen miedo a la adicción, pero los estudios demuestran lo contrario. Los tratamientos bien indicados reducen el riesgo de problemas graves a largo plazo».

Precisamente la familia juega un papel esencial. «Los adolescentes con TDAH son intensos. Necesitan cariño, estructura, hábitos saludables y mucho deporte. Pero también necesitan unos padres que lideren con el ejemplo, que no castiguen continuamente y que sepan reconocer lo que hacen bien».

Por eso, Blasco insiste en que es fundamental evitar el uso excesivo de los castigos. «El castigo no funciona con personas con TDAH. Lo que más funciona es el refuerzo positivo y la afectividad».

Pero no todo es ‘malo’ en el TDAH. «Las personas con TDAH suelen ser creativas, sensibles, generosas y muy apasionadas con aquello que les interesa. El problema es que vivimos en una sociedad que no siempre está preparada para acoger esa intensidad».

Ante esta situación, Blasco destaca que «tenemos que dejar de pensar en el TDAH como una etiqueta o un fallo. Es una forma distinta de procesar el mundo. Puede generar dificultades, pero también puede ser fuente de grandes talentos si se apoya correctamente desde el entorno familiar, educativo y sanitario».

A pesar de que algunos estudios apuntan a una reducción genética del TDAH en las nuevas generaciones, Blasco advierte que esto es a muy largo plazo. Mientras tanto, es fundamental continuar educando, sensibilizando y ofreciendo apoyo. «Cambiar la vida de un niño o adolescente con TDAH es posible. Con detección temprana, tratamiento adecuado y una red de apoyo sólida, podemos evitar mucho sufrimiento».

Mentes Abiertas, un podcast de NueveCuatroUno que cuenta con el patrocinio del Gobierno de La Rioja y la colaboración de Caja Rural de Navarra y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

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