Agricultura

El mildiu, en plena expansión, oscurece el viñedo de Rioja

La presión del mildiu, generalizada en Rioja y con alta afectación

Racimo afectado por mildiu la pasada semana.

Los focos de mildiu se propagan por los viñedos de Rioja sin control gracias a las continuas lluvias alternadas con unas temperaturas favorables. La presión es tal que los técnicos ya ratifican que algunas viñas se quedarán sin vendimiar este año. Mientras tanto, los atomizadores recorren las parcelas día sí y día también, de madrugada, al amanecer o al atardecer para frenar lo máximo posible la expansión del hongo.

Además, por si fuera poco, las previsiones meteorológicas de cara a este martes vaticinan nuevas tormentas (con posible granizo incluido) que vuelven a poner en jaque al viñedo. Y aún queda todo el verano por delante antes de empezar a cortar las primeras uvas de la campaña.

Algunos racimos, en cambio, se vendimiarán antes del 15 de julio, pero ante este escenario hay que tener en cuenta que la Orden que regula la convocatoria de ayudas a la cosecha en verde fija que las parcelas que se acojan a ella (y que han de vendimiarse en la primera quincena de julio) deberán estar «en buen estado vegetativo». En el caso de los daños por fenómenos meteorológicos sí se concreta que aquellos viñedos que tengan más de un 30 por ciento de daños se quedarán fuera del reparto de fondos, pero en lo referido a la pérdida de producción derivada de los daños por mildiu, desde la Consejería de Agricultura inciden en que «se inspeccionarán el cien por cien de las parcelas y serán los técnicos quienes valoren».

Con este escenario de incertidumbre y preocupación capea el sector ante una presencia de mildiu que ya es generalizada en toda la denominación. «Hay gente que lleva ocho o nueve tratamientos, con rotación de materias, y verdaderamente está preocupada por la complejidad de su control. En estas fechas el viñedo de muchas zonas está llegando a un estado fenológico en fase de grano guisante y desde hace unos quince días ya se ven racimos afectados en fase vegetativa, es decir, que están perdidos al completo. En zonas más tempranas, incluso, ya hablamos de mildiu larvado sobre algún grano y que supone la fase final sobre el ataque del racimo», advierte José Antonio Pérez, ingeniero agrónomo y asesor.

A su parecer, «en una escala de afectación el grado es alto y en algunas fincas se puede decir que se ha perdido la cosecha por la gravedad de los daños». Y es que es raro ver una viña en la que no haya ningún signo de mildiu, aunque la virulencia es mayor en los parajes que ya de por sí son sensibles a la enfermedad, como son hondonadas, vegas, zonas fértiles y vigorosas.

Sin embargo, una de las singularidades de este año es que el hongo está rompiendo todos los esquemas en cuanto a zonas más atacadas: «Estamos teniendo más mildiu en terrenos ligeros, que son más cascajos y con más drenaje, que en terrenos más pesados. Creo que es porque con una primavera tan húmeda, los terrenos pesados son arcillosos y, cargados de humedad, son más fríos, por lo que la fenología ha avanzado más despacio. Mientras, los terrenos ligeros son más tempranos y la fenología ha avanzado más rápido, por lo que las primeras contaminaciones se han producido antes. En estos casos, el mildiu aquí va más rápido en cuanto al ciclo».

Pérez reconoce que «las armas de control cada vez son menores», aunque en este sentido los viñedos en ecológico tienen una problemática mayor. «En estos casos, las herramientas de control son más limitadas y menos eficaces y ahí sí que se ha perdido la cosecha en muchas zonas. Además, partimos de que la situación económica en el campo es la que es, así que hay viticultores que no se pueden permitir una inversión elevada en productos con un calendario de unos 8 o 10 tratamientos. Sobre todo al principio, porque como en Rioja el mildiu no es un hongo que suela generar muchos problemas, las primeras manos se han evitado e incluso no se ha tratado con fungicidas y es ahí cuando se han producido infecciones primarias que derivan en infecciones sucesivas y que ya son difíciles de controlar. Todo esto ha llevado a estar donde estamos ahora», remarca.

Un cúmulo de «mala suerte» que ha acompañado al viñedo desde, prácticamente, el momento de la floración. «Hemos tenido un tiempo muy húmedo y apenas sin cierzo, que es el que de verdad seca. El viento que ha soplado, en cambio, ha sido más del sureste o bochorno, que es propicio para tener humedades ambientales elevadas y temperaturas medias elevadas. Es decir, todo lo que le encanta al hongo. Y, además, el mildiu funciona de diferente forma al oídio y es que en este caso puede haber daños que produzcan hoy, pero esa infección de mildiu puede venir de hace diez o doce días y no mostrar hasta ahora sus síntomas», recuerda.

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