Tras caer por 1-2 en la ida, el Varea cree en la remontada en la vuelta de la final por el ascenso a Segunda Federación (domingo 10:00 horas, Ciudad Deportiva del Rayo). Para ello, una de sus principales armas es su ‘pichichi’ Eduardo Ubis. A sus 37 años, ha marcado ya veinte tantos y ha ayudado a que su equipo llegue hasta el último escalón. Para subir de categoría, los arlequinados están obligados a ganar. Si lo hacen por un tanto, forzarán la prórroga y si quieren imponerse antes de la tanda de penaltis o en los 90 minutos, deberán ganar por dos o más.
Ubis anotó diecisiete goles en la liga regular, a los que hay que sumar tres en la fase de ascenso. Le marcó al La Calzada en la ida de semifinales riojanas, que acabó por 0-1. Fue decisivo también en la final territorial, donde su tanto en el minuto 7 doblegó a la Oyonesa. Por último, vio puerta también frente al Rayo B. Lo hizo desde los once metros y significó el 1-1 en el minuto 68. Lástima que Étienne Eto’o, minutos después, hiciera su doblete para dar la victoria a los madrileños. El hijo del ex futbolista del Barcelona es un activo colosal, pero los logroñeses no pierden la esperanza.
«Creo que hicimos un gran partido, le competimos a un muy buen equipo prácticamente de tú a tú. Tuvimos las ocasiones, pero lo más importante son las áreas. Estamos contentos y con optimismo, tenemos posibilidades y vamos a ir con todo», indica Ubis. Para él, el planteamiento del envite es «fácil», olvidar los 90 minutos de la ida y centrarse en lo que venga: «Nos quedan otros 90 minutos allí en Madrid y si todo va bien, incluso pueden ser 30 más de la prórroga. No tenemos nada que perder».

Foto: Fútbol Riojano
Habla un veterano en busca del segundo ascenso en su carrera. El primero lo logró con el Algeciras en 2021, a Primera Federación, en una fantástica campaña donde, tacón mediante, anotó el gol que valió el ascenso para los gaditanos. Además, en su carrera figuran una docena de equipos en Segunda Federación, donde ha pasado por el Amorebieta, el Mirandés, la UD Logroñés, el Calahorra o el Algeciras. Ha marcado más de 100 goles. Además, disputó fases de ascenso a Segunda, tanto con el Mirandés (2010-11) como con el Amorebieta (2011-12).
Toda esa experiencia sirve para este momento culmen de la temporada: «Aparte de ya haberlo vivido, la edad te permite saber controlar los nervios y esa ansiedad por querer hacer más de lo que tienes que hacer. Es lo que intento transmitir en el vestuario, hay que tener calma, ser conscientes de nuestras virtudes y nuestros defectos, pero siempre desde la calma y la tranquilidad. Para mí, el ascender otra vez, conseguirlo en los últimos años de mi carrera, supondría una alegría inmensa». El jugador vive actualmente una especie de segunda juventud.
Eduardo llegó al Varea en 2024, tras una difícil temporada en un Racing Rioja que dejó de competir el pasado verano. Tras esa campaña traumática, Ubis buscó la tranquilidad en un club que ya conocía: «Desde pequeño estuve aquí, me fui al Zaragoza y estuve después en el Varea DH. Tengo lazos ahí con Chato (Adrián Gallego, su entrenador), con Txomin Barcina, con todo el grupo del Valvanera…» Y eso le ha impulsado a cuajar un gran curso: «Me ha salido una buena temporada, pero solo he buscado ayudar al equipo. Quería ver mis sensaciones, a ver cómo me encontraba cara a una posible retirada, pero me he encontrado muy bien».

Su llegada fue una apuesta de Gallego, su entrenador y amigo, que elogia enormemente su presencia: «Cuando vino aquí Eduardo, decían que ya estaba acabado, que venía del Racing Rioja y que si había terminado como entrenador. Yo le considero un amigo, aposté por él y nos ha dado un rendimiento espectacular. No solo liderando al equipo con sus goles, sino que en el vestuario también es líder. Se notan su experiencia y su madurez. Personalmente, fuera del vestuario también me ha ayudado mucho, así que estoy muy agradecido. Seguirá con nosotros la próxima temporada».
La mirada de un entrenador en ciernes
Pero más allá de vestirse de corto, Ubis ya piensa en su etapa siguiente. Pasa por los banquillos: «Esta temporada estuve en el Juvenil Nacional de la Oyonesa, y este año entrenaré al Varea Promesas, a la vez que seguiré en el Tercera». Como técnico en fase inicial y amante del fútbol, define los puntos fuertes de su rival, el Rayo B: «Ellos transitan muy rápido entre líneas y su punto fuerte es la velocidad que tienen arriba. Son muy difíciles de defender, así que alguna te van a generar».
Y por supuesto, también las propias fortalezas del Varea: «Lo mejor que tenemos es que somos un equipo, un bloque que sabemos a qué jugamos, conocemos nuestras virtudes y también nuestros defectos. Yo creo que le sacamos partido en el campo. Nosotros jugamos muy directo y lo hacemos bien. Al final, no es bonito, no es estético, pero es efectivo y nos ha ido bien todo el año». A la vista están los resultados, pase lo que pase el último partido de la campaña.


