El Rioja

Pablo Franco: «Hay daños del cien por cien tanto a nivel cualitativo como cuantitativo»

Pablo Franco remarca que el granizo ha dejado «daños del cien por cien tanto a nivel cualitativo como cuantitativo»

Un viñedo en Navarrete arrasado por la tormenta de granizo

Los técnicos del Consejo Regulador de la DOCa Rioja ya están a pie de campo tras la gran granizada acontecida este miércoles en la zona de Moncalvillo, donde las viñas muestran una estampa propia del invierno: sin hojas ni racimos. En este primer balance, procuran fijar el recorrido de la tormenta, la cual se encajó en Moncalvillo y descargó con mayor virulencia en esta zona y Navarrete, para luego dirigirse hacia Fuenmayor, donde ya perdió más fuerza.

– ¿Dónde está la zona cero de esta catástrofe?

– Hay zonas de Sojuela, Sorzano, Daroca, Sotés, Hornos de Moncalvillo, Navarrete y Medrano que están completamente peladas. Una situación bastante caótica, pero ya no solo por el daño actual de la tormenta sino por el daño futuro que esas viñas van a tener. Hay muchas hectáreas con un daño máximo. Me da igual que hablen de daños del 80 o del 85 por ciento; para mí son daños del cien por cien tanto a nivel cualitativo como cuantitativo porque son viñas que quedan absolutamente reventadas para dar una uva de calidad este año. Y en esas viñas en las que hay uva con un daño del 80 por ciento, ese fruto está tocado y acabará secándose, por lo que merma cualitativamente la producción. Es decir, no tiene un interés ni vitícola ni enológico para este año.

– ¿En qué momento fenológico para la vid ha llegado esta tormenta?

– La uva acaba de nacer, como quien dice. El viñedo de esta zona más golpeada estaba en un momento de lo más delicado porque se encontraba en floración o en el final de flor para hacer el cuajado y estas lluvias pueden haber lavado el racimo y producir incidencias de corrimiento como ya se vieron el año pasado. Los racimos que quedan en esas viñas al final no van a dar la uva esperada porque ya están tocados y el daño real se verá al cabo de los días. Pero hoy, solo con ver las imágenes en estas zonas, estamos ante viñas que tienen el máximo daño.

– ¿Hay zonas que ya han quedado vendimiadas?

– Es probable que haya viñas que ya no se puedan vendimiar o en las que la vendimia sea escasa y lo más importante es que pierden el interés enológico porque ahora esas viñas, tras esta tormenta, no trabajan en producir uva de calidad, sino en curarse sus heridas y sobrevivir. Por eso, para mí, un daño del 80 por ciento es lo mismo que un daño del cien por cien.

– ¿Qué papel tienen ahora los viticultores ‘golpeados’ por la piedra?

– Ahora lo principal es proteger ese viñedo, más que para que de uva este año, para que se cure de las heridas que se han provocado. Ahora, en cuento se pueda volver a entrar a las viñas, hay que seguir tratando porque la presión del mildiu sigue y hay que tratar de cerrar esas heridas provocadas por la piedra. La enfermedad estaba controlada, pero ahora la presión se reactiva en Rioja Alta y Rioja Alavesa, donde había más focos fúngicos, además de alertar a la zona de Rioja Oriental donde no había tanta presión. deben mantener la intensidad de vigilancia porque estas lluvias también les pueden condicionar.

– ¿Qué actuaciones se van a llevar a cabo desde el Consejo Regulador?

– Vamos a hacer las actuaciones de siempre respecto a los ajustes productivos que venimos haciendo en estos casos de accidentes meteorológicos. En las zonas en las que ha granizado vamos a adaptar las superficie productiva a la realidad, como es habitual. Es decir, lo que popularmente se conoce como el ajuste de papel. Por ejemplo, podemos ajustar una viña dañada al 40 por ciento la superficie productiva ante la merma de producción. Aún así, no creo que sea lo que más preocupa ahora al viticultor porque lo que sí es un problema es en aquellos casos en los que no se cuente con un seguro que proteja esta cosecha.

– Una pérdida de cosecha ocasionada por las tormentas que se suma a la poca fertilidad que venía palpándose en la viña. ¿Va a haber problemas para cubrir la demanda de las bodegas?

– Es verdad que hay menos racimos que el año pasado y ahora es el momento de ver en qué quedan esos racimos tras la floración y el cuajado. Ahora va a haber una cosecha más reducida en cantidad, tal como marcan los indicadores, sumado a que el viento también ha roto pámpanos y eso es otra merma. Veremos ahora el comportamiento de las bodegas ante esa presión que puede derivar en una pelea por la uva de calidad este año. Llevamos dos años en Rioja en los que la uva que ha entrado en bodega la vamos a definir como buena y necesitamos meter uva excelente, de ahí que el viticultor se haya esforzado al máximo, haciendo un esfuerzo titánico por mantener el mildiu a raya e invirtiendo muchísimo porque creen en la DOCa y quieren producir una uva sana y de calidad.

– ¿Y crees que este año va a ser un año para meter uva excelente en bodega?

– Hoy estamos en un escenario de incertidumbre brutal. Antes de ayer era una situación y ahora es otra completamente distinta. Primero me gustaría ver cómo han cuajado los racimos porque se ve que son grandes y largos, pero me gustaría saber el número de uvas que hay por racimo para valorar. La teoría apunta a racimos sueltos y eso es positivo, pero veremos cómo se mantienen. Por otro lado, el foco de la tormenta es una zona muy localizada, por lo que no hay que hacer una alarma generalizada en toda la denominación.

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