La Rioja

Trinidad Herrero: «La Rioja es mi casa»

Con los ojos brillantes y la voz emocionada, Trinidad Herrero Ezquerro ha recogido este lunes el título de Riojana Ilustre 2025 en San Millán de la Cogolla. “Nunca olvidaré aquella llamada del presidente”, ha confesado al comenzar su discurso, dejando claro que este reconocimiento no solo honra una carrera brillante, sino también una vida marcada por el compromiso, el esfuerzo y el amor a su tierra. En un acto lleno de emoción, ha recordado con ternura a sus padres, Ramón y Claudio, ausentes pero profundamente presentes en su memoria, y ha agradecido a su hermano Claudio, a su familia de Arnedo y Lodosa, a sus amigas de juventud y a todas las personas que han ido “escribiendo su historia”.

Nacida en Calahorra en 1961, Trinidad ha llevado el nombre de La Rioja por todo el mundo, desde Pamplona hasta Nueva York, Roma o Cambridge, persiguiendo una pasión: entender el cerebro humano, ese “universo” al que ha dedicado décadas de investigación. Es doctora en Medicina, catedrática de Anatomía y Embriología Humana, y académica de número de la Real Academia Nacional de Medicina. Ha dirigido institutos, presidido asociaciones científicas y ha sido profesora en universidades de Italia, Canadá, Hungría y China. Y sin embargo, nunca ha perdido de vista su origen: “Orgullo de ser riojana, sin arrogancia”, ha dicho con la serenidad de quien se sabe parte de algo más grande.

Durante la ceremonia, un vídeo ha repasado su trayectoria a través de las voces de quienes la conocen bien. Hablaban de una mujer apasionada, resiliente, creativa, con un carácter emprendedor y soñador, capaz de liderar proyectos sociales y científicos sin perder la humanidad. También se recordó su papel como referente femenino en el mundo académico, donde ha tenido que romper más de un techo de cristal. Trinidad ha abierto camino, no solo como científica, sino como símbolo de lo que significa luchar sin rendirse, con elegancia, con profundidad y con una sonrisa constante.

En su discurso, Trinidad ha recorrido los pueblos que la han marcado y se detuvo en el que considera su refugio: su Calahorra. Ha hablado del valor de la diversidad cultural, de lo mucho que ha aprendido viajando, y del compromiso firme que mantiene con su tierra, al margen de dónde viva o trabaje. “Un logro de un riojano se celebra como una alegría común”, dijo. Y eso, justamente, representa ella: una alegría compartida, una inspiración para los jóvenes, y una voz que defiende con convicción el poder transformador de la ciencia y la educación.

Trinidad Herrero se ha convertido, oficialmente, en la riojana más universal por un día, una mujer que ha llevado con orgullo su identidad allá donde ha ido, sin perder nunca el vínculo con sus raíces. Su vida es una prueba de que el talento riojano no tiene fronteras, pero sí una base firme de valores: la confianza, la responsabilidad y el amor por lo propio.

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