El corazón de La Rioja va a latir con fuerza este lunes. No va a ser un lunes cualquiera. Entre puentes (para algunos acueducto), fiestas de San Bernabé y demás actividades lúdicas, en un rincón de La Rioja la mañana va a estar cargada de historia, arte y humanidad. San Millán es un año más el sitio elegido. Porque allí se celebrará oficialmente el Día de La Rioja, un homenaje al talento, al compromiso y al alma de esta tierra.
Cuando el reloj marque las doce, la ceremonia tomará forma: el presidente Gonzalo Capellán entrará en el patio del monasterio, flanqueado por la presidenta del Parlamento y los galardonados, mientras suena la luminosa Sonata en Re Mayor del compositor logroñés Mateo Pérez de Albéniz. La música, en manos de la Orquesta de Cámara de Rioja Filarmonía, marcará el tono: delicado, solemne, profundamente riojano.
El primer reconocimiento será para un hombre que ha tejido historias con palabras y emociones: Bernardo Sánchez, guionista, dramaturgo y cronista del alma humana, recibirá el Galardón de las Artes y la Cultura de La Rioja 2025. Su trayectoria será repasada en un emotivo vídeo, antes de recibir el galardón de manos del presidente. Bernardo hablará después con esa lucidez y calidez que le caracterizan. Será un momento íntimo, donde lo artístico y lo personal se abrazarán. Y tras sus palabras, resonará la nostálgica belleza de «Tres coplas canté en la noche», de María Rodrigo, como un suspiro musical.
Luego vendrá uno de los instantes más sentidos del acto: la entrega de la Medalla de La Rioja al Teléfono de la Esperanza, una institución que ha sido faro y refugio en los momentos más oscuros de muchas personas. Magdalena Pérez, su presidenta histórica, y Cristina Díez, quien toma el testigo, compartirán escenario y gratitud. Magdalena tomará la palabra, y no será fácil contener la emoción.
Después llegará el turno de una figura extraordinaria en el ámbito de la ciencia y la medicina: María Trinidad Herrero, distinguida como Riojana Ilustre. Neurocientífica de prestigio y mujer comprometida con la investigación, el pensamiento y el humanismo, su reconocimiento será también un homenaje a todas las personas que desde el conocimiento cuidan de la vida. Sus palabras, seguramente sabias y cercanas, quedarán resonando en los muros del monasterio.
Para cerrar con fuerza el bloque de galardones, la música volverá a llenar el aire: la Orquesta interpretará la vibrante jota final de El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla. Y, por supuesto, antes de que el acto toque a su fin, llegará el discurso institucional del presidente Capellán. Será el momento de mirar hacia adelante, de hablar de comunidad, de raíces y de futuro.
Porque este lunes, en San Millán, no solo se entregan unos galardonas. Se honra lo mejor de nosotros mismos.


