En los campamentos de las tropas a orillas del Ebro no solo hay militares. Los cañonazos se entremezclan con las risas de pequeños y mayores. Durante la tarde del sábado se han organizado diferentes actividades: dibujos, cañonazos, la posibilidad de vestirte con una armadura del siglo XVI y torno de barro. Los más valientes incluso pueden alistarse en las tropas de los Héroes del Revellín.
Aunque las actividades estén pensadas para los más pequeños, son muchos los adultos que las aprovechan para dejar salir su niño interior. Y es que la diversión no tiene edad y cualquier excusa es buena para volver a jugar a aquellos juegos de la infancia.


