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El BM Logroño busca una hazaña copera en su última oportunidad hacia Europa

Pese a su victoria ante el Ademar de León (30-29) y a ser el mejor equipo de la segunda vuelta (26 de 30 puntos posibles), el BM Logroño terminó la liga quinto y por tanto, fuera de las posiciones europeas. Sin embargo, a los de Miguel Ángel Velasco les resta una última oportunidad. Tras imponerse al Cuenca en octavos (33-36), los riojanos se ganaron participar en la fase final de la Copa del Rey (6-8 de junio, Artaleku, Irún). Un torneo que les llevará al Viejo Continente si lo ganan o en su defecto, si son finalistas ante un equipo que ya esté clasificado.

Hace solo un año, la Copa se tiñó de amargura para los franjivinos, que se quedaron a las puertas de la plaza europea de la forma más cruel posible. Les valía llegar alcanzar la final, pero el Torrelavega les privó de ese sueño en semifinales. Los franjivinos dilapidaron un 28-24 para acabar perdiendo 28-29. Esa vez, tenían el cuadro a favor, pues evitaban al Barcelona. Pero esta vez no es así y deberán afrontar el lado ‘difícil’ del sorteo.

Un reto mayúsculo asoma en semifinales

Los logroñeses se miden al Huesca este viernes en cuartos (13:00 horas) y si avanzan en la eliminatoria, les esperará el vencedor del Barcelona-Valladolid en semifinales. En caso de que lograran la hazaña de desbancar a los azulgranas, les tocaría una final el día 8, frente a un conjunto del otro lado de los cuartos. Es decir, un equipo entre Bidasoa y Torrelavega (ya clasificados a Europa) y Alcobendas-Ademar (sin billete conseguido). Dada la distancia entre los catalanes y el resto de oponentes, haría falta una epopeya para desbancar a los barcelonistas.

Pese a tanta dificultad, el último precedente resulta alentador para el BM Logroño. El pasado 3 de mayo, el último enfrentamiento finalizó con un empate a 37. Tras irse seis abajo al descanso, los visitantes lograron remontar para sacar un honroso punto. Sorpresa, esto sí, los riojanos no han sido los únicos en «humanizar» al Barcelona en esta campaña. Tanto el Valladolid en su cancha (26-24) como el Granollers en el Palau (30-31) lograron llevarse el gato al agua. 25 puntos de los catalanes en la segunda vuelta y 26 de los riojanos. Se dice pronto.

Pasillo de los riojanos al campeón antes del 37-37 / FOTO: Víctor Salgado/ FC Barcelona.

Porque en estos años de monopolio incontestable con quince títulos ligueros consecutivos para los blaugranas, los riojanos apenas han tenido oportunidades. Cincuenta veces se han medido ambos clubes desde el 2007, con un balance abrumador: 47 derrotas para los riojanos, dos empates (el de 2005 y unas históricas tablas en el Palacio, que tuvieron lugar el 27 de abril de 2019) y una única victoria, que ocurrió el 18 de mayo de 2013. Es decir, hace más de doce años. O 4.400 días. Una eternidad. Pero de sueños también se vive y las hazañas existen. Y más, cuando el premio es volver a Europa.

El primer paso, frente al Huesca

Pero antes de que llegue ese hipotético duelo frente al Barcelona, el BM Logroño tendrá el reto de imponerse al Huesca. Los oscenses no han tenido la mejor de sus temporadas, pero lograron salvarse del pozo. Han finalizado decimoterceros la liga (20), marcando así la permanencia. Solo un punto más abajo, el Guadalajara ha jugado la promoción, mientras que tanto el Benidorm como el Anaitasuna, también con 19, han acabado descendiendo a Segunda.

Foto: Jesús Barrabés

Situados durante gran parte de la campaña en la última plaza, los aragoneses lograron reaccionar. Consiguieron cuatro de las seis últimas victorias, dos de ellas en las últimas dos jornadas. Primero, ante el Puente Genil (31-24) y en la última cita, a domicilio frente al Villa de Aranda (28-34). Así pues, tras ese alivio de la permanencia, la Copa llega como un premio para un Huesca sin nada que perder. Y ojo, porque el Bada Huesca competirá. Ya lo hizo el 17 de mayo en Logroño, pese a caer (27-25). No será sencillo, pero los riojanos tienen argumentos de sobra.

Con su triunfo frente al Ademar, llevan doce victorias ligueras de forma consecutiva. Su última derrota ocurrió el 9 de marzo, cuando cayeron frente al Granollers (28-27). Desde entonces, una racha triunfal capitalizada en un jugador clave. Xoan Ledo. El de Lalín está cuajando un auténtico temporadón y acumula un promedio de 12,23 paradas por partido. Una auténtica barbaridad. Sin protagonismo en el Barcelona, pasó por el Bidasoa y desde su llegada a Logroño, le está sirviendo como un trampolín para elevar su rendimiento.

Tras la Copa, llegarán las despedidas

Esa función, la de proyectar a jugadores hacia destinos mayores, la ha asumido el BM Logroño a lo largo de los años. Para muestra, los cambios que ocurrirán tras la disputa de la Copa. Hasta ocho jugadores abandonarán la entidad. Son Javi García, Abdoula Modi, Rolando Uríos (pivotes), Ismael El Korchi y Thiago Ponziano (laterales izquierdos), el capitán Ángel Rivero (lateral derecho), Xavi Túa (extremo izquierdo) y Salim Melazza (portero).

A ellos se les unirá el presidente Ángel Rituerto, uno de los fundadores del club y máximo cargo desde 2014. Más de dos décadas dedicadas al balonmano que tocan a su fin. Y qué mejor que despedir una etapa con una recompensa europea. Muy difícil sí, imposible no.

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