La conexión ferroviaria entre Logroño y Zaragoza hace ya demasiados años que dejó de parecer una broma para convertirse en un mal endémico en las infraestructuras de transporte riojanas. Y este jueves, en pleno episodio extraordinario por altas temperaturas (se han rozado los 36 grados en pleno mayo), el trayecto entre ambas ciudades se ha convertido en un infierno para los sufridos usuarios del Regional Exprés de Renfe.
Una nueva avería ha dejado varado el tren (con destino Logroño) entre las localidades de Ribaforada y Buñuel y Adif ha tenido que contactar con SOS Navarra para pedirle agua para los 140 pasajeros que viajaban a bordo (cabe recordar que el tren carece de servicio de cafetería).

Protección Civil de Tudela y varias patrullas de Guardia Civil, además de una ambulancia en servicio preventivo, se han desplazado para brindar apoyo a los pasajeros en función de sus necesidades, especialmente en lo referente a la hidratación de todos los afectados.
Ante este panorama, varios familiares han podido rescatar a una veintena de viajeros en Ribaforada, mientras que los otros 120 se han visto obligados a permanecer en el tren a la espera de auxilio.

Según las fuentes consultadas por NueveCuatroUno, ante la imposibilidad de que el ‘Tren Chispita’ -nombre con el que los riojanos han bautizado irónicamente al Regional Exprés- pueda continuar su trayecto, Adif ha movilizado otro tren con destino Pamplona para recoger a los pasajeros del convoy averiado.

Renfe ha desviado el tren Zaragoza-Pamplona y ha bajado a todos los pasajeros en Tudela, donde el tren anteriormente citado recogerá a los pasajeros que tenían previsto llegar a Logroño antes de verse tirados y al borde de la deshidratación entre Ribaforada y Buñuel.
Los trenes prometidos que nunca llegan
Habitualmente, en la línea Logroño-Zaragoza se utilizan trenes de la serie 470. En ocasiones circulan los de la serie 448. Y excepcionalmente, el modelo Civia. El propio ministro Óscar Puente ha reconocido personalmente que el servicio actual no es el idóneo, ya que este último modelo no está concebido para desplazamientos de larga distancia como el trayecto entre la capital riojana y la capital maña.
Por ello, hace ya casi un año (en julio, durante una visita oficial a La Rioja), el titular de Transportes se comprometió a reemplazar los obsoletos trenes que conectan Logroño y Zaragoza por los modernos ‘Alaris’, en proceso de homologación. E, incluso, le puso fecha a la renovación de la flota: enero de 2025.

No es ya que ese plazo se incumpliera, sino que además tampoco llegaron para abril -tal y como aseguró entonces Renfe- los Alaris que deben acabar con las recurrentes incidencias en los desplazamientos entre Logroño y Zaragoza.
Los nuevos trenes ofrecerán «un elevado nivel de confort, mejorando la experiencia de los usuarios», tal y como prometió el propio Puente. La gran pregunta que se hacen los usuarios del ferrocarril en La Rioja (especialmente tras lo ocurrido este jueves) es cuándo podrán viajar a Zaragoza con unos estándares mínimos de calidad.


