Las pulpeiras están hechas de una pasta especial, como las mariscadoras. Las primeras no se queman los dedos pese a coger las patas del bicho directamente del agua hirviendo para cortarlo y aliñarlo antes de servirlo. Las segundas soportan las inclemencias del tiempo para recoger el berberecho, las almejas… todos esos frutos del mar que ya están a disposición de los riojanos en la plaza de toros La Ribera. Porque durante los próximos días la cultura gallega toma Logroño para darle candela en planchas y pucheros.
Desde este mismo viernes y hasta el próximo 11 de mayo, en horario de comida y de cena -salvo las cenas de los dos próximos domingos-, Marisgalicia trae, prepara y sirve los mejores productos gallegos en una feria con capacidad para mil personas. Con acceso por la rampa lateral de este recinto ferial, los asistentes se encontrarán con un espacio donde se asegura el buen tiempo y se garantiza el mejor marisco gallego. «Todas las tardes, desde Galicia, salen camiones hacia Logroño, con el marisco fresco. A las 10:00 horas ya lo tenemos aquí: más fresco es imposible».

Lo explica Manuel Gómez, heredero de la más alta cultura mariscadora de Galicia. «Mi familia ha sido mariscadora, conoce perfectamente el mundo del marisco en Galicia, sabemos comprar para luego poder venir a estas ferias con precios realmente competitivos». Sirva de ejemplo «cómo trabajamos con los buzos que van a la navaja. Les pagamos el mismo precio durante todo el año, se aseguran grandes compras y nosotros precios con menos oscilaciones». Marisco gallego, fresco y al mejor precio.
Varios ejemplos: mariscada para dos personas por 85 euros (navajas, langostinos, zmburiñas, cigalas, bogavante, brocehtas de vieira y langostino, y vieras al horno), almeja marinera a 17 euros, lo mismo que el pulpo a feira, un buey cocido (700 gramos aprox.) a 16 euros, mejillones a 9,50 euros. Hay empanadas, panes gallegos, postres, y vinos de las principales variedades gallegas.
Así se presenta Marisgalicia, que tras cuatro ediciones en Logroño, ya se ha hecho un nombre, «la gente sabe qué se puede encontrar aquí», explica Manuel Gómez. Al acceder al recinto, el visitante debe coger la hoja de pedido que se entrega. «Le recomiendo que primero se den una vuelta por los puestos y vean qué les apetece, cómo lo preparamos… en fin, que disfruten de la experiencia». Se va marcando qué se quiere probar, y se acude a caja para retirar los vales con los diversos pedidos. «Y no es necesario cogerlo todo a la vez. Así lo comemos todo reciente», aconseja Gómez.

Hay cuatro puntos importantes en esta feria del marisco. En primer lugar, la zona del bar, con los vinos gallegas y la cerveza más gallega. A su lado está la zona del pulpo, con las pulpeiras manejan las tijeras con arte y esmero en raciones que van con sus cachelos, su pulpo, su sal, su aceite y su pimentón. El tercer espacio lo ocupan las planchas, donde pedir las navajas, los langostinos, los chipirones, las cigalas…; y al lado, el cocedero, con los bueyes, bogavantes o nécoras en sus piscinas a la espera de ser solicitados en la comanda.
Ambiente 100% gallego
Y la fiesta está asegura. En un gran salón para mil personas, el ambiente para un vermut diferente o una cena festiva está garantizado. Los dos sábados habrá sendas queimadas a partir de las 22:30 horas, con el conjuro para alejar los malos espíritus, días en los que también se podrán escuchar las gaitas gallegas en directo con un grupo llegado desde Pamplona.


