Corría la jornada 18 del campeonato, y entonces nadie podía imaginar nada de lo que después ha ido sucediendo (el pésimo mercado de invierno, los malos resultados deportivos, la salida de Sergio Rodríguez, los malos resultados deportivos, la salida de Yayo, los malos resultados deportivos, Lasheras de entrenador, los malos resultados deportivos) hasta llegar a la penúltima jornada del campeonato, con la UD Logroñés matemáticamente descartada para pelear por el ascenso de categoría. Seguirá una temporada más en Segunda Federación, en la cuarta división, ha tirado por la borda otro proyectos, ha quemado a su afición, y ha devaluado su marca hasta límites que nadie podía imagina el pasado 12 de enero, cuando el equipo goleaba fuera de casa al Deportivo Aragón (0-4) y venía de disfrutar de una gran eliminatoria de Copa del Rey con el estadio lleno ante el Athletic Club.
Catorce partidos después, la UD Logroñés es trapo mojado porque los malos resultados deportivos han sacado a la luz las debilidades de un club mal gestionado porque su principal producto, el primer equipo, no funciona desde hace cinco años. Lo más inmediato es que lleva cinco derrotas fuera de casa, ante buenos y malos equipos, y se debe conformar con adelantar en la clasificación al Ejea en estas dos últimas jornadas para al menos ser sexto y jugar la temporada que viene la Copa del Rey.
Es el objetivo que se ha marcado Carlos Lasheras que sigue sin decir públicamente lo que ya parecen conocer en el club, y es que no seguirá la temporada que viene en la disciplina blanquirroja. El arquitecto de ascensos parece haber perdido el toque, sobre todo en esta última temporada en la que prácticamente todo -salvo la Copa- le ha salido mal, al club y a él personalmente.
Dice estar centrado tan solo en el próximo partido, que le cita este domingo a las doce del mediodía en Zubieta ante el tercer equipo de la Real Sociedad. A la entidad ya le queda lejos hasta el primer filial donostiarra. Son las consecuencias de los malos resultados deportivos continuados, hasta ver cómo afecta todo esto a un club que este curso ha crecido socialmente hasta llegar a los cinco mil socios, una realidad, la de repetir esta cifra, que cada día parece más lejana ante la ausencia pública de asunción de responsabilidades por los dirigentes del club riojano.
Al menos este domingo se pondrá fin al suplicio viajero de la UD Logroñés. Suma solo quince puntos lejos de Las Gaunas. Un desastre. Y lleva sin ganar lejos de su estadio desde aquella goleada al Deportivo Aragón. Entonces el equipo tenía por delante dos encuentro en casa para haberse situado líder de la categoría. Dos empates después, el desmoronamiento de esta plantilla será algo que alguien debería estudiar para explicar porque ahora mismo es del todo inexplicable semejante pinchazo para una reunión de futbolistas que han fracasado rotundamente.
Este mal equipo de fútbol despide este domingo la temporada lejos de Las Gaunas. Lo hará ante la Real C, que ya está descendida, circunstancia que sirve para escusar una posible derrota. Previamente, Carlos Lasheras, durante la rueda de prensa anterior al partido, indicó que «afrontamos un partido complejo. Porque nos enfrentamos a un rival que ha descendido ya. Está formado por gente joven, gente con muchísima calidad. Y creo que el haber descendido no les afecta demasiado a ese tipo de jugadores. Ellos piensan más en su futuro y en su trayectoria, en su carrera». Esta plantilla sigue escusada pese a todo lo ocurrido desde la jornada 18 a esta parte.


