El tiempo respetó y Calahorra sí pudo cumplir con su cita más solemne y emotiva del año: la Magna Procesión del Santo Entierro, que volvió a recorrer, con recogimiento y respeto, las calles del Casco Antiguo en la tarde de Viernes Santo. Miles de personas participaron en este acto central de la Semana Santa calagurritana, que transcurrió sin incidentes y en un ambiente de profunda devoción.
Desde el templo de San Francisco, los dieciséis pasos salieron acompañados por cofrades, músicos y penitentes, entre el sonido de los tambores y el aroma a incienso. Las imágenes, muchas de gran valor artístico e histórico, conformaron un sobrecogedor recorrido de fe viva por el centro histórico de la ciudad.
El momento más emocionante llegó al final, con la subida de los cuarenta y dos peldaños del Rasillo de San Francisco, donde el silencio se rompió en aplausos. Calahorra, una vez más, se entregó al misterio de la Pasión con respeto, fervor y una puesta en escena que une tradición, arte y espiritualidad.


