La gente que se mueve en bici, que la hay, y mucha, a veces tenemos que escuchar que «los carriles bici no se usan» y que «menudo gasto hace el Ayuntamiento para nada». Y la gente que se mueve a pie o que disfruta de los parques y espacios peatonales, a veces pasa miedo ante un posible encontronazo cuando se encuentran una bici o un carril bici planteado en mitad de un parque.
Pues bien, esta es la «conexión» (por decir algo) que nos ha plantado el Ayuntamiento en la calle Sequoias, en la ruta natural por Avenida de la Sierra que lleva a Lardero. Es difícil hacer algo tan mal, ni a propósito_
– Hay dos señales verticales en la trayectoria de uso ciclista. Una de ellas, en mitad del carril, por lo que hay que desviarse, necesariamente.
– La trayectoria ciclista invade por completo la acera y no queda claro, en el tramo de acera junto al paso peatonal, quién tiene la prioridad.
– El giro de 90º para continuar por el cruce ciclista es imposible trazarla en bici, porque no hay radio de giro, salvo deteniéndose por completo.
– La anchura del carril bici es escasa y planteará problemas si se cruzan dos bicis
– Aunque hubiera sido posible plantear un carril bici más directo y sin problemas de conflicto peatonal en la glorieta de Avenida de la Sierra con calle Sequoias, el trazado está retranqueado y genera un desvío, en lugar de una conexión más directa -por ejemplo, una rotonda holandesa (que ya hay varias en esta ciudad).
– Con la ley en la mano, la gente en bici debería bajarse en ese tramo porque, recordemos, por la acera no se puede circular legalmente en bici. Y si no se bajan, se va a generar incomodidad y conflicto entre el uso peatonal y ciclista.
Así que en la práctica, esto no es una «conexión ciclista» viable. ¿Se imaginan una carretera en la que hubiera que bajarse un momentito del coche, empujarlo unos metros, y luego volverse a montar? ¿O una carretera con un bolardo en mitad del carril? Eso no sería una carretera, sería otra cosa.
Una nueva infraestructura ciclista, por otra parte, se hace principalmente para la gente que ahora no hace uso de este medio y podría empezar a hacerlo. Es muy razonable que cierta proporción de la gente que viaja diariamente entre Lardero y Logroño pueda hacerlo en bici, porque la distancia es corta, en caso de existir infraestructura cómoda y segura. ¿Creen que esta conexión responde a estos condicionantes, que facilita el uso de bici?
Respecto a la «convivencia» con peatones, que tanto repite nuestro apreciado alcalde, esta «conexión» promueve la convivencia a la fuerza. Porque en lugar de utilizar uno de los dos carriles de Av. de la Sierra para el uso ciclista, o siquiera de estrechar un poco sus dos carriles (de 3,5 metros, que son carriles de autopista, ¡luego que la gente corre, pues claro!), el trazado de la «conexión» ciclista con Lardero invade el parque de la Guindalera, comiéndose espacio peatonal y generando conflicto potencial con las personas que estén disfrutando del parque (por ejemplo, con sus hijas pequeñas o con los abuelos). Además, transcurre pegado a las fachadas, al lado de algunas puertas de acceso a fincas, por lo que entrar y salir de estas propiedades generará sustos y si hay mala suerte algún que otro encontronazo. A ver qué «convivencia» nos espera.
Las organizaciones ciclistas, peatonales, las de personas de baja visión, las de personas con movilidad reducida, las de espacio público, todas llevan años pidiendo que las nuevas infraestructuras ciclistas se hagan fuera de espacios peatonales. Año 2025 y el Ayuntamiento plantea una «conexión» ciclista que invade otro parque hasta ahora peatonal. ¿Qué opinan CERMI o la ONCE de esto? ¿Les han preguntado?
A estas alturas, con la experiencia de la legislatura anterior, con una guía de diseño de infraestructuras ciclistas del Ministerio de Transportes a su disposición, es injustificable que se perpetren barbaridades como esta «conexión». El personal técnico de la casa debería de tener capacidad, experiencia y medios a su alcance para hacer esto bien, y quisiera pensar que dispone de todos estos recursos.
La corporación asegura que «no tiene nada en contra de las bicis», pero sus actos nos indican que lo que hace para «facilitar» el uso ciclista lo hace a regañadientes, sin ninguna confianza en el potencial de este modo de transporte. Peor aún, planea la duda razonable de si se hará mal a propósito para generar conflicto y mala imagen al uso ciclista o para que este uso no crezca demasiado.
O si no, ¿por qué han decidido interrumpir el mayor eje ciclista de la ciudad, que iba de Este a Oeste y la recorría casi entera, poniendo en riesgo además un dineral de fondos europeos? Es incomprensible, si se considera desde la buena fe. A veces cabe plantearse si alguien de la corporación pudiera tener interés en que se venda más gasoil, que hubiera más casos de asma, o que por algún motivo se usara más el coche.
Por último, esto no va de partidos, de izquierdas ni de derechas: va de plantear infraestructuras para el futuro que sean útiles a su propósito, que sean una buena inversión. La Unión Europea, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, que preside una persona del PP europeo, Ursula Von der Leyen, firmaron en abril de 2024 una declaración conjunta sobre el uso de bicicleta, por muchos motivos. En ella, la Unión Europea, sus estados, y las autoridades regionales y locales se comprometen a «dar prioridad a las medidas relativas al uso de la bicicleta», «trabajar para crear una red ciclista coherente» y «proporcionar apoyo técnico y financiación» para desarrollar su uso.
Esta «conexión ciclista» no es una buena inversión porque falla en su propósito declarado de dar conectividad ciclista hacia Lardero y plantea más problemas de los que resuelve.
Hay un mandato claro, que sigue vigente. Se puede hacer más. Y se puede hacer mejor. Y todo el mundo saldrá ganando, porque un mayor uso de bicicleta y unas ciudades con menos tráfico a motor son beneficiosas para la salud de todo el mundo, más seguras, más agradables. E incluso son más útiles y seguras para las personas que necesitan usar el coche.
Pero en Logroño vamos hacia atrás. Algunas personas y colectivos lo lamentamos desde ya. Mucha otra gente lo lamentará después, cuando sea tarde. Están -estamos- a tiempo de evitarlo. ¿Empezamos?


