«Era un rótulo de obra», explica Gabi Santolaya, de Lles, cuando se le pregunta por uno de esos rótulos que han asomado durante décadas a una de las principales calles logroñesas. Noticia que llega cuando aun lamenta la pérdida de otro elemento icónico de la ciudad: «El del Barato». Ahora Logroño pierde el letrero del Cachetero Comidas.
El restaurante centenario de Logroño, el más antiguo de la ciudad, ha cambiado de manos, una vez más, y algo ha perdido por el camino. La familia Arechinolaza se lo traspasó a Texbiko hace trece años, y el chef vasco no dudó en mantener la esencia de este local emblemático. Mantuvo el espacio tal cual lo recibió, con los evidentes cambios en cocina cuando entra un nuevo profesional en la materia.
Ahora Txebiko se ha ido a la calle Caballerías, donde ya atiende en su nuevo restaurante, y en este nuevo cambio de propiedad en el Cachetero, la cultura popular logroñesa ha perdido un rótulo «único», como explica Santolaya.. «Era único porque era de obra». No sabe concretar del material en el que estaba realizado, «quizás de cemento», pero insiste en su «valor único», porque «estaba perfectamente adaptado al frontal de este espacio».

El Cachetero está experimentando una reforma integral de sus espacios.
Reconoce lo emblemático de este rótulo: «Su tipografía era muy especial, no sé si lo podemos catalogar de estilo Art déco, pero estoy casi seguro de que se tuvo que hacer a mano». Habla de la originalidad de este letrero, que ha desaparecido de uno de los espacios más visitados de la ciudad. Ubicado en la calle Laurel, este letrero daba la bienvenida a locales y visitantes que acudían a darse una vuelta por esta zona de pinchos. «Cada vez van quedando menos letreros como éste. Quizás el del Soriano, el de El Raúl…», cuando se centra exclusivamente en La Laurel.
Pérdida irreparable, en una nueva demostración «de la escasa cultura general existentes hacia estos elementos de una ciudad», apunta Santolaya. Sabe que «esto es una cuestión de sensibilidad, no hay otra», pero desde su punto de vista: «Mantener estos letreros aporta valor a los espacios aunque cambies su interior e incluso modifiques la propuesta que se ofrece de puertas para adentro». Es lo que denomina como «la pátina del tiempo», un elemento que «aporta más de lo que resta», remata Santolaya, creador de una exposición ‘Abierto por ilusión. Logroño en sus rótulos comerciales’ que trató de reivindicar ya en 2022 la importancia de toda esta iconografía logroñesa.


